Liberado un activista brasileño de la flotilla a Cuba detenido durante una escala en Panamá

Tras permanecer retenido más de seis horas en el aeropuerto de Tocumen, Thiago Ávila, quien integra una misión humanitaria con rumbo a La Habana, fue liberado y anunció que regresa a su país tras agradecer el apoyo recibido

Guardar
Imagen HXWBW5QHJ5AJ3BM3EF7SDDCCHE

Thiago Ávila, activista brasileño que participaba en la flotilla humanitaria Nuestra América con destino a Cuba, se encuentra volviendo a su país después de haber permanecido retenido por las autoridades de Panamá durante más de seis horas en el Aeropuerto Internacional de Tocumen. Según lo indicó el medio que reportó el caso, el integrante de la flotilla fue interrogado por fuerzas de seguridad panameñas tras realizar una escala en la ciudad de Panamá, tras su viaje desde Cuba a bordo del buque ‘Granma 2.0’, embarcación que llevaba ayuda humanitaria a la isla en un contexto de crisis energética.

De acuerdo con la información publicada por la fuente original, la detención de Ávila ocurrió en el aeropuerto situado en las cercanías de la capital panameña. El activista formaba parte de una misión internacional coordinada con el objetivo de transportar suministros esenciales a Cuba, en respuesta a la coyuntura energética de la isla. El medio consignó que tras su detención, Ávila fue sometido a más de seis horas de interrogatorios, situación que atrajo muestras de solidaridad a nivel internacional.

El propio Ávila se manifestó en redes sociales tras su liberación y expresó gratitud por el respaldo recibido durante el episodio. “¡Muchísimas gracias por toda la solidaridad! Creen que pueden asustarnos, pero lo único que consiguen es aumentar nuestra voluntad y sentido de urgencia para derrotar al imperialismo estadounidense, al sionismo israelí y a su proyecto de dominación que causa efectos horrendos en tantos países”, publicó el activista en una declaración difundida después de su liberación, cita recogida por el medio que cubrió el caso.

La flotilla Nuestra América, de la que formaba parte el brasileño, tenía como objetivo llevar ayuda humanitaria en plena crisis de recursos energéticos en Cuba. El barco ‘Granma 2.0’ figura como el medio de transporte elegido por el grupo para hacer llegar los suministros a la isla, iniciativa que Ávila defendió en sus distintos comunicados.

Tras recibir autorización para salir de Panamá, el activista confirmó que se dirige a Brasil para reunirse con su familia. Entre los mensajes emitidos después del episodio, Ávila planteó que su liberación no representa un freno para la causa por la que participa: “No nos detendremos hasta construir una sociedad libre de explotación, libre de opresión y libre de la destrucción de la naturaleza”, subrayó en sus redes, de acuerdo con lo reportado por el medio original. El activista mencionó la importancia de garantizar el derecho a vivir «en paz y justicia», y recalcó que el amor y la solidaridad constituyen los pilares fundamentales de la sociedad que ambiciona su generación.

Según publicó el propio Ávila y fue consignado por el medio que difundió la información, asoció su causa a una misión intergeneracional y sostuvo la idea de que “cualquier sacrificio vale la pena” mientras se busque la construcción de un mundo más justo.

El caso de Ávila pone en evidencia la situación de los activistas internacionales que impulsan acciones humanitarias coordinadas hacia países que enfrentan crisis internas. El medio que cubrió su liberación señaló que este tipo de misiones suelen recibir apoyo desde distintos sectores sociales y políticos, pero también experimentan reacciones por parte de las autoridades de tránsito y seguridad de países que figuran como escalas en las rutas humanitarias.

La liberación del activista brasileño se produjo luego de una movilización que incluyó mensajes de respaldo internacional y reclamos por la liberación ante las autoridades panameñas, aunque no se detallaron condiciones específicas en torno a su detención o a las medidas empleadas por el personal de seguridad del aeropuerto.

El retorno de Ávila a Brasil marca el cierre de un episodio que tuvo amplia repercusión en los círculos humanitarios y activistas de la región, según reportó la fuente consultada. El propio activista declaró sentirse «muy feliz» de dirigirse a visitar a su familia y reiteró el compromiso con las causas que impulsa la flotilla humanitaria Nuestra América en apoyo a Cuba.