Beirut, 26 mar (EFE).- El primer ministro libanés, Nawaf Salam, telefoneó este jueves al secretario general de la ONU, António Guterres, para protestar por las declaraciones de Israel sobre su intención de ocupar el sur del Líbano y denunció que todo ello "amenaza" la soberanía del país mediterráneo.
"Estas acciones y declaraciones, bajo cualquier pretexto, sea un cinturón de seguridad o una zona de amortiguación, son un asunto muy serio que amenaza la soberanía del Líbano, la integridad de su territorio y los derechos de sus ciudadanos", consideró Salam, según un comunicado del Gobierno libanés.
En esta línea, también denunció que estas posturas israelíes van "totalmente" en contra del derecho internacional, la ley humanitaria y la carta de las Naciones Unidas.
Salam ya había realizado la misma advertencia durante un Consejo de Ministros celebrado esta tarde para abordar el conflicto entre el grupo chií libanés Hizbulá e Israel, durante el que también instruyó al ministro de Exteriores, Yusef Rayyi, a presentar una queja ante el Consejo de Seguridad de la ONU.
El primer ministro se refirió, en concreto, a las recientes declaraciones de dos ministros israelíes que amenazaron con ocupar el territorio libanés desde la frontera de facto hasta el río Litani, y que pidieron su anexión a Israel, respectivamente.
Durante su conversación con Guterres, al igual que ante los miembros de su Gabinete un rato antes, también denunció que el Estado judío ha bombardeado la "mayoría" de los puentes ubicados sobre el Litani, en un intento de separar la región más meridional del resto del país.
"Esto ha estado acompañado del desplazamiento masivo de los habitantes de pueblos y aldeas al sur del Litani, así como de la invasión diaria de tierras, la demolición de viviendas y a veces su destrucción total, como si fuera una señal de que no habrá regreso de los civiles a sus hogares en un futuro próximo", reza la nota.
Desde el pasado 2 de marzo, Israel mantiene una intensa campaña de bombardeos contra el Líbano que dejan ya 1.116 muertos, entre ellos 121 niños, y 3.229 heridos, además de haber causado el desplazamiento forzoso de más de un millón de personas.
Paralelamente, también desarrolla una operación terrestre en la región más meridional de su territorio, donde Hizbulá trata de contener el avance con enfrentamientos en tres ejes principales. EFE
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