El Consejo General de Enfermería destaca que los hospitales deben contar con profesionales expertos en dolor crónico

Expertos alertan sobre la urgencia de incorporar personal altamente capacitado en hospitales y centros de salud, señalando que una atención personalizada y multidisciplinar resulta esencial para abordar este problema sanitario que afecta a millones y suele pasar desapercibido

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Las consecuencias físicas, emocionales y sociales del dolor crónico afectan de manera significativa a millones de personas, especialmente a mujeres, adultos mayores y quienes presentan otras condiciones de salud. Según consignó el Instituto Superior de Formación Sanitaria (ISFOS), ente dependiente del Consejo General de Enfermería, la falta de visibilidad y de abordaje específico hacia esta problemática en el sistema sanitario dificulta un diagnóstico temprano y la aplicación de tratamientos efectivos. El ISFOS, citado por diversos medios, sostiene que es imprescindible la incorporación de profesionales capacitados en hospitales y centros de salud para mejorar la calidad de vida de quienes afrontan esta condición, estimados en aproximadamente 10 millones de personas en España.

De acuerdo con el medio, el ISFOS organizó recientemente un seminario virtual con la participación de especialistas y la colaboración de Medtronic, enfocado en debatir y analizar el rol del Sistema Nacional de Salud (SNS) en la identificación y tratamiento del dolor crónico. Durante el encuentro se enfatizó la necesidad de otorgar mayor visibilidad a lo que califican como un problema de salud pública de gran magnitud, cuya prevalencia y consecuencias suelen pasar desapercibidas a pesar del impacto profundo que generan en quienes lo padecen.

La directora del ISFOS, Pilar Fernández, explicó durante el evento que la respuesta institucional frente al dolor crónico presenta rezagos significativos. Fernández señaló que existe un número considerable de pacientes que atraviesan largos periodos sin reconocimiento ni tratamiento adecuado, en gran parte debido a la ausencia de diagnósticos precisos y a la falta de conciencia sobre la propia naturaleza del dolor crónico, el cual representa una enfermedad en sí misma. "Parece que las instituciones no quieren verlo", denunció, añadiendo que resulta fundamental establecer estrategias para atender a estos pacientes y ofrecer soluciones dentro del sistema público de salud.

En el mismo contexto, Julián Álvarez, catedrático de Anestesiología en la Universidad de Santiago de Compostela, remarcó la complejidad inherente al dolor crónico. Según publicó el medio, Álvarez destacó que el dolor constituye una vivencia única y personal, dificultando los esfuerzos por establecer patrones de diagnóstico y tratamiento uniformes. “El dolor es una experiencia vital muy subjetiva y por eso es tan difícil llegar a conclusiones”, explicó. Álvarez añadió que representa el síntoma más frecuente en las consultas médicas y recalcó la obligación del sistema sanitario de aliviarlo en todo momento.

El papel de las enfermeras ha sido señalado como central en la lucha contra el dolor crónico. Según detalló el Consejo General de Enfermería, estos profesionales sanitarios se sitúan en la primera línea de atención, tanto en hospitales como en centros de salud. Pilar García, subdirectora de Enfermería Quirúrgica y de la Unidad del Dolor en el Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada, indicó que el dolor crónico se ve afectado por factores biológicos, psicológicos y sociales, lo que favorece que a menudo se subestime su impacto, se estigmatice al paciente o se retrase la identificación del problema.

Aurora Sánchez, enfermera en la Unidad del Dolor del Hospital de La Paz en Madrid, resaltó, según reportó el medio, la importancia del trabajo educativo y de acompañamiento que las enfermeras desarrollan con los pacientes y sus familiares. Sánchez detalló que su labor se orienta hacia una valoración integral de la persona, teniendo en cuenta el efecto del dolor sobre el sueño, el ánimo y la movilidad. Además, las funciones de estas profesionales incluyen educación en el autocuidado, instrucción en técnicas no farmacológicas como higiene postural, ejercicios de relajación y utilización de medidas físicas, además de guía en el manejo de la medicación y el monitoreo de los efectos secundarios. También promueven la actividad física, que ayuda a reducir el dolor, el estrés y la discapacidad.

El mismo medio consignó declaraciones donde se exponen las tareas de soporte y educación que ejercen las enfermeras, tales como prevenir la sobreprotección en el entorno familiar, identificar situaciones de sobrecarga en los cuidadores y reconocer la realidad del dolor aunque no exista evidencia anatómica clara. Esta labor resulta indispensable para evitar el aislamiento social y mejorar la calidad asistencial.

Durante el seminario se subrayó que el tratamiento del dolor crónico exige un enfoque multimodal, que abarca intervenciones farmacológicas como analgésicos y opiáceos; procedimientos intervencionistas, entre ellos bloqueos o técnicas de neuromodulación; rehabilitación física; apoyo psicológico a través de terapia cognitivo-conductual y estrategias educativas para fomentar el autocuidado. Las expertas consultadas enfatizaron la relevancia de las terapias avanzadas, como la neuroestimulación o las bombas intratecales, en cuyo seguimiento y acompañamiento la enfermera desempeña un papel determinante.

Según explicó la subdirectora García, el acompañamiento durante la previa, la implementación y el seguimiento de estos tratamientos condiciona el éxito de las terapias aplicadas. Una intervención adecuada permite mejorar la seguridad del paciente, reducir complicaciones y potenciar la calidad de vida, todo ello bajo un enfoque integral que atiende la dimensión física, emocional y social del dolor.

El Consejo General de Enfermería apuntó que las enfermeras impulsan consultas específicas para el abordaje del dolor, cuya existencia se traduce en mejores resultados clínicos y una mayor satisfacción de los pacientes. Sus prácticas incluyen la atención humanizada y la comprensión de las múltiples facetas del dolor crónico, proporcionando no sólo alivio físico, sino también soporte emocional y social para quienes lo sufren.

Estas conclusiones, transmitidas durante la jornada organizada por el ISFOS y recogidas por el Consejo General de Enfermería, remarcan la urgencia de dotar al sistema sanitario de personal altamente cualificado y de continuar fomentando una respuesta multidisciplinar ante un reto de enormes proporciones en la atención pública.