
El presidente chino, Xi Jinping, realizará una visita oficial a Washington acompañado de su esposa, Peng Liyuan, en una fecha aún por definir, confirmó Donald Trump en una declaración pública. El mandatario estadounidense indicó que, antes de ese viaje, ambos líderes sostendrán una cumbre bilateral en Pekín el 14 y 15 de mayo, tras los aplazamientos derivados de recientes operaciones militares en Oriente Medio. Según informó la Casa Blanca, los preparativos de ambas visitas avanzan a través de los respectivos equipos diplomáticos de China y Estados Unidos.
De acuerdo con lo consignado por El País y declaraciones recogidas de redes sociales del propio presidente de Estados Unidos, el encuentro con Xi Jianping estaba planificado originalmente para finales de marzo. Sin embargo, la acción militar impulsada conjuntamente por el gobierno estadounidense e Israel contra Irán el 28 de febrero llevó a posponer la reunión, que ahora contará con una nueva agenda en la capital china. Trump, durante el anuncio, hizo referencia a la reprogramación: “Mi reunión con el muy respetado presidente de China, el presidente Xi Jinping, que se pospuso inicialmente debido a nuestra operación militar en Irán, se ha reprogramado y tendrá lugar en Pekín los días 14 y 15 de mayo”.
El medio El País detalló que el anuncio de la Casa Blanca se produjo poco después de que Karoline Leavitt, portavoz presidencial, comunicara la nueva fecha de la cumbre durante una rueda de prensa en Washington. Frente a las preguntas sobre si este encuentro significa el posible final del conflicto con Irán antes de mayo, Leavitt explicó que las expectativas de la administración indicaron una duración estimada de la ofensiva de “aproximadamente cuatro a seis semanas”, sin confirmar un cese definitivo para entonces.
Ambos gobiernos consideraron este encuentro como un evento “histórico”, según reafirmó Trump en sus mensajes públicos y retomó la prensa internacional. El mandatario republicano manifestó su interés en el diálogo y destacó el carácter “monumental” de la futura reunión, que se prevé influya en las relaciones bilaterales dado el contexto de tensiones recientes. Además, Trump precisó: “Nuestros representantes de los dos países están ultimando los preparativos para estas visitas históricas. Estoy deseando pasar tiempo con el presidente Xi en lo que, estoy seguro, será un acontecimiento monumental”.
Los encuentros previstos marcan la agenda diplomática tras varios meses de tensiones generadas por la situación en Oriente Medio y por el retraso de contactos bilaterales de alto nivel. Varios analistas citados por El País han señalado que una cita presidencial entre Estados Unidos y China suele acaparar la atención internacional debido al peso de ambas potencias en la economía y la seguridad global, y en este contexto, especialmente por el impacto de la reciente ofensiva militar sobre las relaciones internacionales y la estabilidad regional.
Por su parte, la futura visita de Xi Jinping a Washington aún carece de fecha concreta, pero se considera parte del intercambio de alto nivel entre ambos países programado para el curso de este año. Según El País, la expectativa oficial es que estos encuentros fortalezcan mecanismos de diálogo directo entre los dos gobiernos, independientemente de las fluctuaciones en el contexto internacional derivadas de crisis en otras regiones.
Trump y Xi no han compartido escenario bilateral desde las primeras etapas de sus respectivos mandatos, en un contexto global muy diferente al actual, por lo que la nueva ronda de reuniones estará marcada por la evolución de la situación en Irán y los esfuerzos diplomáticos en marcha. Tanto la Casa Blanca como portavoces chinos han optado por remarcar la importancia de la coordinación entre las equipos diplomáticos y de seguridad a ambos lados del Pacífico.
El País reportó que la ofensiva militar desarrollada junto a Israel generó no solo la reprogramación de la agenda con Pekín sino también la intensificación de consultas diplomáticas entre los principales socios estadounidenses y otras grandes potencias. En ese contexto, la Casa Blanca subrayó el interés de avanzar en negociaciones que permitan encauzar de nuevo las relaciones político-comerciales con China, bajo el marco estratégico de gestión de grandes desafíos comunes.
Las fechas ahora definidas para el encuentro en Pekín han permitido retomar los contactos de alto nivel y preparativos para la visita recíproca. Diplomáticos chinos y estadounidenses se encuentran enfocados en diseñar la agenda y los acuerdos que podrían surgir, destacaron fuentes citadas por El País. La situación en Medio Oriente seguirá condicionando las dinámicas internacionales previas al evento, mientras continúan las negociaciones para definir la hoja de ruta de futuras colaboraciones.
Finalmente, tanto la administración estadounidense como la china han reiterado, según El País, la intención de aprovechar la cumbre para abordar temas clave de la relación bilateral, en un contexto global que aguarda los resultados de este inédito acercamiento tras meses de incertidumbre por los acontecimientos recientes.
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