
Tras el anuncio sobre la instalación de bases militares en la región cercana a la frontera etíope, las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), respaldadas por el Movimiento para la Liberación del Pueblo de Sudán/Norte-Al Hilu (SPLM/N-Al Hilu), confirmaron el control de Kurmuk, junto con las zonas de Al Baraka y Al Kili, tras enfrentamientos que han dejado cientos de muertos y heridos. Según informó el medio, las RSF comunicaron a través de sus canales oficiales que el operativo también produjo la captura de altos cargos militares y la creación de nuevos puestos para reforzar su presencia en un área considerada estratégica por su proximidad con Etiopía.
El comunicado, difundido por las RSF y recogido por el medio, sostiene que las fuerzas opuestas "sufrieron duras pérdidas en estas batallas, con más de 400 muertos y decenas de heridos y capturados, incluidos altos cargos". Como parte de su declaración, las RSF anunciaron medidas para consolidar el control de la localidad y fortalecer su despliegue militar cerca de la frontera etíope, lo que modifica el equilibrio de fuerzas en el conflicto sudanés.
De acuerdo con lo publicado por el medio, hasta el momento, el Ejército de Sudán no ha emitido comentarios oficiales sobre los enfrentamientos en Kurmuk, una localidad considerada un enclave crucial para las rutas comerciales que conectan la región con Etiopía. El área también destaca por su cercanía al embalse de Roseires, ubicado en el río Nilo Azul, lo que acrecienta su valor estratégico y económico para los actores enfrentados.
Tal como detalló el medio, el contexto de estos enfrentamientos se enmarca en la guerra civil que estalló en Sudán en abril de 2023, luego de desacuerdos en torno al proceso de integración de las RSF al seno de las Fuerzas Armadas nacionales. Esta disputa interna interrumpió el proceso de transición política iniciado tras el derrocamiento en 2019 del ex presidente Omar Hasán al Bashir y la posterior caída del primer ministro Abdalá Hamdok. El conflicto ha tenido repercusiones en la gobernabilidad y la estabilidad institucional, generando vacíos de poder y fragmentación en el país africano.
El medio consignó también que las autoridades sudanesas han reiterado recientemente sus acusaciones contra el gobierno de Etiopía, alegando un supuesto respaldo de Adís Abeba a las RSF en el marco del conflicto armado. Estas sospechas aumentan la tensión diplomática y dificultan los esfuerzos para la resolución del conflicto, al envolver a países vecinos en la contienda interna sudanesa.
La prolongación de la guerra ha provocado uno de los cuadros humanitarios de mayor gravedad a nivel global. Según publicó el medio, millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares, lo que ha resultado en un éxodo masivo de desplazados internos y refugiados que buscan amparo en otros países de la región. La situación sanitaria se agrava ante la propagación de enfermedades y la destrucción de infraestructuras críticas, imposibilitando la atención de cientos de miles de damnificados.
La información difundida por el medio subraya que la intervención de múltiples actores regionales e internacionales ha contribuido a la complejidad de la crisis y ha dificultado alcanzar soluciones negociadas para poner fin a las hostilidades. Los combates recientes y el reposicionamiento de fuerzas en zonas estratégicas como Kurmuk evidencian la magnitud y la intensidad del conflicto, generando preocupación en la comunidad internacional por las consecuencias humanitarias y la posible extensión de la violencia a países fronterizos.
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