Nueva York, 25 mar (EFE).- Las colas en los aeropuertos de Estados Unidos persistieron este miércoles por las bajas de personal de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA, en inglés) pese al despliegue de los agentes del ICE, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, para reducir los tiempos de espera, pese a que no están capacitados para hacer labores técnicas.
El tiempo de espera en los tres aeropuertos de Nueva York superó la media hora, aunque en los que se produjeron mayores retrasos fue en el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta (Georgia) y el Aeropuerto Intercontinental George Bush de Houston (Texas), donde se superaron las dos horas.
La administradora en funciones de la TSA, Ha Nguyen McNeill, declaró durante una intervención en el Congreso que EE.UU. registra "los tiempos de espera más largos de la historia".
La ciudad texana es, de hecho, una de las que más bajas de personal del TSA registró este martes, según datos recogidos por la cadena NBC News: en el Aeropuerto William P. Hobby faltó un 43 % de la plantilla, mientras que en el George Bush un 39,8 %.
Les sigue el de Atlanta donde se produjeron grandes retrasos, donde faltó un 36.6 %.
La ciudad de Nueva York volvió a ser una de las más afectadas después de que faltara un 36,8 % del personal del Aeropuerto Internacional John F. Kennedy y un 17,1 % en el de LaGuardia, afectado también por los retrasos provocados por el accidente entre un avión y un camión de bomberos, que mantuvo cerrada la terminal varias horas el lunes.
El área de la capital estadounidense también se vio afectada por las bajas de personal: un 28,6 % se ausentó de su puesto de trabajo en el Aeropuerto Internacional Thurgood Marshall de Baltimore-Washington y un 17,6 % en el Aeropuerto Nacional Ronald Reagan de Washington.
El total de empleados del TSA que se ausentó de su puesto de trabajo en EE.UU ascendió al 11,14 %.
Las bajas se producen tras el bloqueo en el Senado del proyecto presupuestario del DHS, que ya lleva cinco semanas cerrado parcialmente y que ha congelado las nóminas de los trabajadores del TSA, considerados empleados "esenciales" durante un cierre del Gobierno federal, lo que les obliga a trabajar aunque no haya fondos aprobados para pagarles.
El despliegue del ICE no ha conseguido reducir, al menos en todos los casos, las largas colas, provocando malestar entre los viajeros por la dificultad para prever con cuánta antelación llegar al aeropuerto. Usuarios han denunciado haber perdido vuelos por estas colas.
El zar de la frontera de la Casa Blanca, Tom Homan, explicó que el ICE ayudará a la TSA "a hacer su trabajo en áreas que no requieren conocimientos especializados", como vigilar una salida, gestionar las colas o controlar las multitudes, por lo que su despliegue no resolvería la falta de personal del TSA. EFE
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