Aagesen destaca cooperación con iberoamérica para avanzar en transición ecológica, clave para "una sociedad más justa"

En la Conferencia Iberoamericana de Málaga, la ministra puso énfasis en reforzar alianzas internacionales ante amenazas como la crisis climática, urgió a impulsar políticas basadas en ciencia y destacó logros en protección ambiental y transición energética

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La situación ambiental de Iberoamérica presenta desafíos crecientes, reflejados en datos como los once años consecutivos más cálidos a nivel global y en la alerta científica sobre la pérdida de especies y suelos fértiles. Frente a este contexto, la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, centró su intervención en la XIII Conferencia Iberoamericana de ministras y ministros de Medio Ambiente y Clima, celebrada en Málaga, en la necesidad de reforzar alianzas internacionales y promover políticas sustentadas en la ciencia. Según reportó la propia ministra durante la inauguración del encuentro, estos compromisos se plantean como ejes fundamentales para la protección del medio ambiente y la consolidación de una transición ecológica que fomente el desarrollo económico, la salud y el bienestar de sociedades más equitativas.

De acuerdo con la información difundida por la Conferencia, la ministra Aagesen resaltó que la cooperación con Iberoamérica constituye uno de los pilares estratégicos de la acción española ante retos ambientales. Apuntó que “es un momento para reforzar compromisos” mediante la construcción conjunta de soluciones frente a la crisis climática y su impacto global, en un marco donde la transición ecológica se considera esencial para el progreso. Esta cooperación, enfatizó la representante española, resulta especialmente relevante en un entorno internacional marcado por la incertidumbre y la aceleración de los efectos del cambio climático.

Durante el acto inaugural, Aagesen subrayó cuatro temáticas centrales en la agenda de la Conferencia: sistemas de alerta temprana y evaluación de riesgos, gestión sostenible del agua, biodiversidad y manejo forestal, así como protección oceánica frente a la contaminación por plásticos. Según consignó el medio, las sesiones abordarán cómo anticipar y mitigar riesgos ambientales, además de fortalecer los ecosistemas y recursos vitales de la región. Aagesen remarcó que estas cuestiones involucran dimensiones amplias y requieren de respuestas conjuntas y sostenibles a escala estatal, regional y local.

La ministra hizo hincapié en el carácter transfronterizo de las crisis ambientales y en la importancia del multilateralismo. Insistió en la labor de identificar brechas específicas y en la necesidad de mantener la cooperación como marco permanente de acción entre los países iberoamericanos. En este sentido, recordó que España impulsa un Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática, enfocado en la anticipación y la integración de criterios científicos en todas las políticas públicas. Según sus declaraciones recogidas por el medio, la iniciativa busca generar actuaciones conjuntas y sostenidas en todos los niveles de gobierno, con el objetivo de brindar respuestas eficaces y duraderas frente a los desafíos detectados.

Entre los logros obtenidos, la ministra compartió ejemplos de la experiencia española tras la implementación de la Agenda de Transición Ecológica. Informó que la electricidad de origen renovable ha llegado a alcanzar aproximadamente el 57% del total, lo que ha favorecido una menor dependencia ante las volatilidades geopolíticas internacionales. También indicó que cerca del 37% de la superficie terrestre española se encuentra bajo protección, y mencionó la ratificación del Tratado Global de los Océanos, que situó a España como primer país europeo en formalizar ese compromiso. Aagesen destacó avances en la preservación de especies amenazadas como el lince ibérico, el oso pardo y la cerceta pardilla.

La titular de la cartera mencionó la importancia de una política orientada por la evidencia científica, citando el desarrollo de un informe nacional sobre riesgos e impactos del cambio climático con la identificación de 141 riesgos en distintos sectores. Según publicó el medio, este documento se concibe como apoyo para el diseño de políticas públicas adaptadas y para la preparación ante escenarios previsibles.

El encuentro celebrado en Málaga tiene previstos dos hitos principales: la aprobación de la nueva Agenda Medioambiental Iberoamericana, con una perspectiva hasta 2030, y la emisión de una Declaración Ministerial que refuerce los compromisos compartidos en la región. La agenda del foro se ha estructurado en torno a los grandes desafíos ambientales que enfrentan los países iberoamericanos y a la consolidación de posiciones comunes frente a foros y negociaciones multilaterales.

Por su parte, Andrés Allamand, secretario general iberoamericano, profundizó en el análisis de la región. Según destacó el medio, Allamand describió la paradoja entre la baja atribución de la región a la emisión global de gases de efecto invernadero—del 10%—y su alta vulnerabilidad ante las consecuencias del cambio climático. Señaló que, a pesar de poseer entre el 40% y el 50% de la biodiversidad mundial y el 30% del agua dulce del planeta, la tasa regional de extinción de especies crece a un ritmo no registrado anteriormente y se observa un proceso significativo de reducción de los glaciares. El secretario general iberoamericano recalcó que en 2024 Iberoamérica registró el récord histórico de temperatura, lo que agrava los impactos ambientales ya observables.

Allamand advirtió que sin la región no es posible abordar con éxito los retos del cambio climático mundial e instó a constituir posiciones conjuntas para fortalecer la influencia iberoamericana en instancias internacionales sobre temas como los combustibles fósiles, reflejando, según reportó el medio, la necesidad de coordinación concertada frente a las crecientes crisis ambientales.

A lo largo del encuentro, los participantes discutieron la urgencia de actuar con mayor eficacia y rapidez frente a la degradación ambiental. Se enfatizó que la ciencia y la cooperación resultan instrumentos indispensables para dar respuesta a fenómenos como la contaminación plástica en océanos, la pérdida acelerada de especies, la disminución de glaciares y la gestión sostenible del agua.

Entre las acciones presentadas, se resaltó el compromiso de los países reunidos de establecer y consolidar políticas científicas, la evaluación constante de riesgos climáticos y el impulso de alianzas internacionales que permitan ampliar el alcance y efectividad de las estrategias ambientales. Tanto los planes nacionales como las agendas de cooperación regional buscan potenciar las capacidades de anticipación y adaptación de los territorios a los impactos del cambio climático, haciendo énfasis en el intercambio de experiencias, la innovación tecnológica y el fortalecimiento de los marcos regulatorios comunes.