Dimite el ministro de Energía de Perú en medio de una acusación por supuesta violación de una menor de edad

La salida de Ángelo Alfaro Lombardi se conoce tras recientes denuncias de Jennifer Canani Panduro por hechos sucedidos en el año 2000, en un contexto de inestabilidad política en el país, según comunicó la Presidencia peruana

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Ángelo Alfaro Lombardi, quien ocupó el cargo de ministro de Energía y Minas de Perú por solo unos días, presentó su dimisión tras las denuncias públicas realizadas por Jennifer Canani Panduro sobre presuntos hechos de violación acontecidos en el año 2000, cuando ella era menor de edad, según comunicó la Presidencia peruana. El Gobierno hizo pública la salida de Alfaro este domingo por la noche, en un contexto marcado por una creciente inestabilidad política que afecta al Ejecutivo nacional.

De acuerdo con la información difundida por la Presidencia y reportada por diversos medios, Alfaro Lombardi presentó una carta de renuncia en la que expresó su disposición a apartarse del cargo por un “sentido de responsabilidad”. El Gobierno le agradeció los servicios prestados al frente de Energía y Minas, una cartera definida como crucial para el desarrollo económico del país. En su carta de salida, el Ejecutivo reconoció el compromiso de Alfaro durante los días que lideró el ministerio.

En declaraciones emitidas por televisión nacional y recogidas por diversos medios, el exministro sostuvo que la renuncia respondía a la presión mediática ejercida por lo que calificó como una acusación calumniosa y dañina para su familia. “He renunciado por un sentido de responsabilidad. Estamos ante un exagerado manejo de una calumnia hasta cierto punto dolosa que hace daño a mi familia. Yo no violé a nadie”, afirmó Alfaro, negando los hechos que se le imputan. Reconoció haber tenido una relación con una joven de 16 años, producto de la cual nació un hijo, y explicó que ambos convivieron durante cinco años. Según sus palabras, su único “pecado” fue enamorarse y sostuvo que los padres de la joven estaban al tanto de la relación. “Nos enamoramos los dos”, manifestó el exministro, reiterando que no incurrió en delito alguno y añadiendo: “No pueden juzgar algo que sucedió hace 25 años y no fue un delito (...) No me arrepiento”.

La denuncia fue presentada hace pocos días por Jennifer Canani Panduro, quien relató los hechos correspondientes al año 2000 en la ciudad de Pucallpa, cuando ella tenía 16 años y Alfaro 47. Según detalló la denunciante, en aquella época las autoridades rehusaron aceptar su denuncia. Tras descubrir que estaba embarazada, narró que Alfaro solicitó formalmente a sus padres su permiso para vivir con ella. El exministro negó las acusaciones, argumentando que Canani Panduro busca obtener una compensación económica: “El propósito de la señora es sacarme plata”, declaró a medios nacionales.

Según consignó la fuente oficial, la crisis política peruana se ha visto intensificada en las últimas semanas. La renuncia de Alfaro se suma a los recientes cambios en el gabinete, como la asunción de Luis Arroyo como primer ministro después de la salida de Denisse Miralles por pedido del presidente José María Balcázar. Arroyo juró el cargo ante la inminente presentación del gabinete para un voto de confianza en el Congreso, situación que subraya la tensión política por la que atraviesa el país.

De acuerdo con el medio oficial, la dimisión de Alfaro se interpreta en el contexto de recurrentes movimientos en el Ejecutivo, afectado por señalamientos y acusaciones que comprometen la estabilidad institucional. La sucesión de renuncias y la presión sobre el gabinete forman parte de un escenario recurrente en la coyuntura política del Perú, caracterizada por breves mandatos ministeriales y disputas en torno a la legitimidad de los funcionarios. La relación entre los poderes del Estado, en medio de las acusaciones y las demandas por transparencia, continúa impactando en la conducción del Gobierno y en la confianza pública en las instituciones.

El caso de Alfaro también genera atención en torno al manejo de acusaciones históricas y su trato en la esfera política actual. Si bien el exministro sostiene que la relación ocurrió con consentimiento y la aprobación de la familia de la joven, el testimonio de Canani Panduro describe un contexto de desprotección ante la negativa de las autoridades a aceptar su denuncia. Según publicó la Presidencia, el Ejecutivo enfatizó la importancia de mantener el funcionamiento de la cartera de Energía y Minas a pesar de los sucesos recientes.

Según diversos informativos oficiales y tal como reportó la Presidencia peruana, en los últimos meses los cambios en el gabinete se han acentuado debido a presiones tanto externas como internas. El ministerio de Energía y Minas, por su carácter estratégico, se considera especialmente sensible a estos vaivenes institucionales. El impacto de la dimisión de Alfaro se percibe en medio de otros episodios que han tensionado la gestión gubernamental y que afectan a la percepción ciudadana respecto a la gobernabilidad del país.

Según difundió la propia Presidencia, el Gobierno reconoce los servicios prestados por Alfaro Lombardi en los días en que dirigió la dependencia y señaló su esfuerzo por mantener el trabajo en un sector clave. Las autoridades han reiterado la necesidad de que el proceso de relevo dentro del ministerio se lleve a cabo en orden y de forma prioritaria, dada la relevancia del sector para la economía nacional. Las declaraciones de los protagonistas, así como el contexto político mencionado, subrayan la magnitud de los desafíos institucionales que enfrenta la administración y el efecto inmediato que tienen las denuncias públicas en la estructura política del país.