
El portavoz del Ministerio de Petróleo de Irán, Saman Ghodousi, afirmó que el país prácticamente no cuenta con reservas de crudo disponibles para exportar a mercados internacionales, descartando la posibilidad de proveer con excedentes a otros países en el contexto actual. Según informó Europa Press, estas declaraciones se produjeron tras los comentarios del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, quien sugirió la opción de flexibilizar las sanciones al petróleo iraní que ya se encuentra almacenado en tanqueros, como una posible medida para estabilizar la oferta global ante el alza de los precios de los combustibles.
De acuerdo con Europa Press, Ghodousi sostuvo en redes sociales que “actualmente, Irán prácticamente no tiene reservas de petróleo crudo ni excedentes para abastecer a otros mercados internacionales”. El vocero iraní rechazó las afirmaciones de las autoridades estadounidenses, señalando que las declaraciones de Scott Bessent solo buscan “infundir esperanza a los compradores y controlar la psicología del mercado”, en palabras reproducidas por el medio.
La situación se presenta en medio de una escalada en los precios internacionales del petróleo, vinculada a las tensiones en Oriente Próximo, en especial por el conflicto en la región y el bloqueo del estrecho de Ormuz. Este canal es estratégico para el transporte marítimo de hidrocarburos y cualquier interrupción en su operación tiene consecuencias para el suministro global, según consignó Europa Press.
Scott Bessent estimó, durante una entrevista con Fox Business citada por Europa Press, que el volumen de crudo iraní potencialmente afectado por la eventual supresión de sanciones rondaría los 140 millones de barriles. La posibilidad de liberar este petróleo ha sido analizada por el Departamento del Tesoro estadounidense como parte de un conjunto de herramientas dirigidas a amortiguar las presiones sobre el mercado internacional de hidrocarburos.
Junto con considerar la flexibilización de sanciones, la administración de Donald Trump está evaluando la idea de liberar una nueva cantidad de crudo desde las reservas estratégicas de Estados Unidos. Según el reporte de Europa Press, Washington ya liberó previamente 172 millones de barriles en coordinación con la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en un esfuerzo colectivo que llegó a sumar 400 millones de barriles puestos a disposición del mercado.
El contexto actual incluye no solo la volatilidad generada por la guerra en Oriente Próximo, sino también por las discusiones entre distintos actores del mercado sobre la capacidad de los grandes productores para compensar la reducción o la interrupción de las exportaciones en momentos críticos. Europa Press detalló la preocupación de los gobiernos sobre la estabilidad del suministro energético y el impacto directo en los precios del combustible experimentados a nivel global.
La negativa iraní a contar con excedentes ha sido acompañada de un rechazo explícito a las alternativas propuestas desde Estados Unidos. Ghodousi, según reprodujo Europa Press, reiteró que las decisiones sobre el crudo iraní “no podrán incidir” en un alivio inmediato para los compradores internacionales, mientras que la administración de Trump sigue considerando vías extra para responder a las distorsiones del mercado, incluida la utilización unilateral de reservas estadounidenses.
El debate sobre la liberación de petróleo sancionado o su sustitución por crudo proveniente de reservas estratégicas se inscribe en un contexto de expectativa e incertidumbre entre los operadores internacionales, quienes analizan cada movimiento en torno a las políticas de producción y comercialización. Las declaraciones de los funcionarios iraníes y estadounidenses difundidas por Europa Press reflejan las tensiones y las limitaciones que enfrenta actualmente el mercado petrolero ante la escalada de precios y la inestabilidad geopolítica en el Golfo Pérsico y áreas aledañas.
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