
El ataque de Irán a un complejo de gas natural licuado en Ras Lafan, Qatar, formó parte de la respuesta a un bombardeo israelí sobre el campo de South Pars, uno de los yacimientos de gas más relevantes para el país persa y compartido con Qatar. Esta escalada bélica, según publicó el medio, ha incidido de lleno en los mercados energéticos y en las cotizaciones globales, ejerciendo presión sobre el precio de los hidrocarburos y elevando las expectativas de inflación en la región. En ese contexto, el Ibex 35 ha registrado una caída acumulada del 8,97% en las tres semanas transcurridas desde el inicio del conflicto, según consignó el medio, situándose este viernes por debajo de los 16.800 puntos. La noticia principal se centra en la fuerte volatilidad de los mercados europeos y en la presión al alza de los precios del petróleo, acompañada por un llamado de líderes europeos a respuestas rápidas frente a la crisis y el anuncio del Gobierno español de nuevas rebajas fiscales para mitigar el impacto del encarecimiento energético.
De acuerdo con lo expuesto por el medio, el selectivo español experimentó este viernes un descenso del 1,14%, cerrando en 16.714 puntos tras haber alcanzado previamente una subida superior al 1,5% durante la sesión. Este comportamiento se produce después de haber cerrado antes del inicio del conflicto en 18.360,80 puntos, lo que equivale a una caída cercana al 9%. Las causas principales de este retroceso están asociadas a los ataques sobre infraestructuras energéticas en Oriente Próximo, que han intensificado la inestabilidad en los mercados de materias primas.
El encarecimiento de los hidrocarburos viene impulsado, en gran medida, por la interrupción de la producción en importantes zonas de extracción. Norbert Rücker, director de Investigación Económica Next Generation de Julius Baer, declaró al medio que será indispensable reducir la demanda para compensar el déficit generado tras el cierre de la producción en Qatar y la reducción de capacidad provocada por el conflicto. El incremento en el coste de la energía ha extendido sus efectos al conjunto de la economía europea, generando tensiones inflacionistas y preocupación entre los inversores.
Según detalló el medio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intervino públicamente después de la subida repentina en el precio del petróleo. Trump comunicó que sostuvo una conversación con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para intentar disuadir la repetición de ofensivas sobre infraestructuras energéticas. Al mismo tiempo, Trump criticó en su red Truth Social la falta de apoyo militar de los aliados de la OTAN frente a Irán, calificando de "cobardes" a dichos aliados y advirtiendo: "Lo recordaremos".
Entre tanto, los líderes de los Estados miembro de la Unión Europea respaldaron la disposición de algunos países para colaborar con el fin de garantizar el tráfico en el estrecho de Ormuz, aunque solo cuando existan las condiciones necesarias. Además, solicitaron a la Comisión Europea que coordine una "respuesta inmediata" con medidas "temporales y específicas" para contener el aumento en los precios de los combustibles y abaratar la electricidad, según publicó el medio de referencia.
Mientras tanto, persistieron las presiones alcistas en el mercado de materias primas. El barril de Brent, referencia en Europa, concluyó en 109,60 dólares, avanzando un 0,95%. En Estados Unidos, el West Texas Intermediate (WTI) se situó en 97,12 dólares, un incremento del 1,57%. No obstante, la referencia europea para el gas natural, el contrato TTF de los Países Bajos, descendió un 5,39%, hasta los 58,60 euros por megavatio hora, recogió el medio especializado.
En respuesta a la crisis energética, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció este viernes un paquete de rebajas fiscales sobre productos energéticos. Las medidas incluyen una reducción del IVA al 10% para la electricidad, el gas, la gasolina y el gasóleo, así como una suspensión temporal del 7% del Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica y la disminución del Impuesto Especial sobre la Electricidad al tipo mínimo del 0,5%. El objetivo fijado es amortiguar el impacto del encarecimiento energético en hogares e industrias, sostuvo el medio en su cobertura.
El comportamiento del Ibex 35 ha reflejado claramente la inestabilidad que vive el parqué. Solamente ocho valores cerraron la jornada en positivo. Solaria lideró el grupo con un avance del 1,14%, seguido por IAG (0,38%), Indra (0,30%), Acciona (0,2%) y Amadeus (0,18%). Por el contrario, Cellnex registró la mayor caída con un retroceso del 5,09%, mientras que Merlín (-2,30%), Repsol (-2,14%), Ferrovial (-2,09) e Iberdrola (-1,97) también experimentaron retrocesos significativos.
La negativa evolución no se limitó a la bolsa española. Las principales plazas europeas siguieron una tendencia similar, reportó el medio. El DAX en Fráncfort se dejó un 1,99%, el índice de Milán perdió un 1,97%, el CAC en París cayó un 1,75% y el FTSE de Londres retrocedió un 1,45%. Estas caídas coincidieron con el vencimiento trimestral de futuros y opciones sobre índices y acciones, un evento conocido como "cuádruple hora bruja" que habitualmente incrementa la volatilidad debido a la toma de decisiones de los inversores respecto a sus posiciones abiertas en derivados.
En el ámbito de la renta fija, el rendimiento del bono español a diez años se situó en el 3,570%, por encima del 3,505% del día anterior, según detalló el medio. La prima de riesgo frente al bono alemán alcanzó los 50,35 puntos básicos, reflejando el aumento en la percepción de riesgo para la deuda soberana española en el contexto de incertidumbre.
En el mercado de divisas, el euro retrocedió un 0,27% frente al dólar, estableciendo el tipo de cambio en 1,1559 dólares por euro, publicó el medio. En lo que respecta a los activos refugio, el oro continuó su tendencia bajista, ubicándose en torno a los 4.600 dólares la onza al cierre de las bolsas europeas, lejos de los 5.400 dólares registrados al inicio del conflicto. Por su parte, el bitcoin mantuvo el tipo en los 70.000 dólares, con una ganancia superior al 6% en las tres semanas de desarrollo de la guerra en Oriente Próximo.
El contexto internacional, sumado a los ataques en las infraestructuras energéticas y a la respuesta militar en la región, mantuvo la presión sobre los mercados y llevó a los líderes europeos a plantear la necesidad de reacciones urgentes y coordinadas. Mientras tanto, España introdujo mecanismos fiscales temporales para tratar de proteger a consumidores y empresas ante el impacto del alza de los precios energéticos, completó el medio en su análisis del cierre semanal de los mercados.
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