El BCE empeora sus previsiones de inflación y crecimiento por la guerra en Oriente Próximo

Las estimaciones actualizadas del Banco Central Europeo advierten sobre un repunte de los precios por encima de lo previsto y una desaceleración más marcada en la economía de la zona euro, en respuesta a la crisis energética por el conflicto en la región

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El Banco Central Europeo ha señalado que una interrupción significativa y sostenida en el abastecimiento de petróleo y gas, como resultado de incidentes en el estrecho de Ormuz, tendría efectos directos no solo sobre los precios energéticos, sino también sobre la inflación y el crecimiento económico de la zona euro. Según informó el medio que publicó las proyecciones del BCE, este organismo incorpora por primera vez datos recogidos hasta el 11 de marzo, tras los primeros días del conflicto en Oriente Próximo, en sus escenarios de referencia y alternativos para los próximos años.

De acuerdo con el análisis presentado por el BCE, la inflación prevista para el año 2026 en la eurozona alcanzaría un promedio del 2,6%, por encima del 1,9% estimado anteriormente, mientras que para el año siguiente se sitúa en el 2%, dos décimas más de lo anticipado en diciembre. La perspectiva a más largo plazo, en 2028, sigue ubicada por encima del 2% previsto inicialmente, ascendiendo al 2,1%. El BCE explicó que esta revisión al alza responde principalmente al encarecimiento de la energía derivado de la situación en Oriente Próximo, lo que a su vez incide en los precios globales.

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El organismo también contempló cómo la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, superará las expectativas previas. Las proyecciones del BCE estiman un nivel del 2,3% para 2026, del 2,2% en 2027 y del 2,1% en 2028. Dichas previsiones desplazan al alza los valores anticipados en diciembre, que eran del 2,2%, 1,9% y 2% respectivamente. El informe del BCE señala que el traspaso de los incrementos de costos energéticos repercute sobre el índice de precios, incluso descartando el peso de los alimentos y la propia energía.

En cuanto al crecimiento económico, los técnicos del BCE proyectan para la zona euro un crecimiento del PIB del 0,9% en 2026, una cifra tres décimas menor a la estimada previamente. Para 2027, se prevé una expansión del 1,3%, es decir, una décima por debajo del pronóstico anterior, mientras que el dato de 2028 se mantiene en el 1,4%, de acuerdo con el cálculo anterior. Estas estimaciones responden, según detalló el BCE, a los efectos de la guerra sobre los mercados globales de materias primas, sobre la renta real y la confianza, factores que en su conjunto condicionan el avance económico de la eurozona. Pese a ello, la institución mantiene la perspectiva de que el bajo desempleo, la fortaleza del sector privado y el gasto gubernamental en defensa e infraestructuras ayuden a sostener el crecimiento.

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Según publicó el BCE, el escenario de base prevé que los precios promedio trimestrales del petróleo lleguen a un máximo de cerca de 90 dólares por barril y que el gas alcance los 50 euros por MWh en el segundo trimestre de 2026. Posteriormente, ambas materias experimentarían un descenso progresivo. Bajo este supuesto, la institución pronostica un repunte inflacionario que reduciría el poder de compra y moderaría el consumo y el avance del PIB, especialmente en el corto plazo.

En línea con la política de anticipar y valorar diferentes riesgos, el BCE desarrolló escenarios alternativos para analizar cómo la guerra en Oriente Próximo podría impactar la economía de la eurozona en caso de variar la magnitud e intensidad de las alteraciones en el suministro energético. Un escenario adverso plantea que, si el 40% del flujo de petróleo y gas natural licuado a través del estrecho de Ormuz quedara interrumpido durante el segundo trimestre de 2026, los precios llegarían a los 119 dólares por barril de crudo y 87 euros por MWh para el gas. En este supuesto, el bloqueo se mantendría hasta el tercer trimestre, aunque sin daño sustancial en la infraestructura energética, para luego normalizarse. El BCE anticipa que la inflación escalaría al 3,5% en 2026 y descendería a 2,1% en 2027, con un nuevo ajuste a 1,6% en 2028. La inflación subyacente, bajo este supuesto, se situaría en el 2,4% para 2026 y aumentaría hasta el 2,7% en 2027, para recortar al 2,1% en 2028. El crecimiento del PIB se ubicaría en el 0,6% en 2026, para retomar el ritmo de 1,2% en 2027 y 1,6% en 2028.

El BCE detalló, además, un escenario severo caracterizado por una interrupción todavía mayor y persistente del suministro de hidrocarburos. Bajo esta hipótesis, el 60% de los flujos de petróleo y gas natural licuado se verían afectados a consecuencia de acciones militares que impacten las infraestructuras, con una normalización que solo empezaría en el primer trimestre de 2027 y de forma gradual. Los precios del petróleo alcanzarían los 145 dólares por barril y los del gas los 106 euros por MWh durante el segundo trimestre de 2026, manteniéndose en niveles superiores a los de los otros escenarios por un periodo más prolongado. En este contexto, la inflación promedio en la eurozona se elevaría al 4,4% en 2026 y al 4,8% en 2027, con una moderación hasta el 2,8% en 2028. Los índices de inflación subyacente se situarían en el 2,6% en 2026, ascenderían al 3,9% el año siguiente y llegarían al 2,9% en 2028. El crecimiento previsto del PIB caería al 0,4% en 2026, recuperándose paulatinamente hasta el 0,9% en 2027 y el 1,9% en 2028.

De acuerdo a la entidad emisora, estas proyecciones recogen lecciones extraídas de la revisión de la estrategia monetaria de 2025, considerando que los fenómenos no lineales y los efectos indirectos sobre la inflación pueden cobrar relevancia en contextos de graves perturbaciones. El BCE aclara que no asigna probabilidades concretas a estos escenarios, sino que buscan ilustrar los márgenes de incertidumbre a los que está expuesta la economía europea por el conflicto en Oriente Próximo.

Entre los factores que pueden mitigar el impacto se encuentran, según el BCE, la resiliencia del empleo, los balances sólidos del sector privado y la intervención pública en defensa e infraestructuras. No obstante, los riesgos derivados de una inflación sostenida por los precios energéticos y el debilitamiento del consumo siguen ocupando el centro de atención del BCE, que sigue ajustando su política monetaria en función de la evolución del conflicto y de los indicadores económicos, según publicó el medio que difundió las proyecciones.

A lo largo de los distintos escenarios, el BCE reitera que la inflación a medio plazo depende de la intensidad y persistencia de los efectos indirectos de una crisis energética. Los resultados del análisis buscan dar instrumentos al Consejo de Gobierno para el diseño de políticas bajo condiciones de volatilidad e incertidumbre, y permiten comunicar los posibles impactos de la crisis de Oriente Próximo sobre la economía de la eurozona en los próximos años.