
Durante una reunión de portavoces autonómicos de Vox celebrada en Barcelona, Juan García-Gallardo, exvicepresidente de Castilla y León, tuvo acceso a información relativa a la situación financiera y los contratos de consultoría vinculados a la mujer de Santiago Abascal, líder del partido. Según informó Europa Press, García-Gallardo asegura que dos días después de este encuentro comenzó a recibir presiones internas para expulsar a compañeros de su grupo parlamentario, lo cual relaciona con su conocimiento de estos hechos. La noticia principal es la denuncia pública que ha realizado García-Gallardo en la que pone en duda la naturaleza de los pagos que la esposa de Abascal recibe, así como la transparencia y legitimidad de dichos servicios ante la dirección nacional de Vox y su militancia.
De acuerdo con lo publicado por Europa Press, García-Gallardo sostiene que la esposa de Abascal percibe desde 2019 una retribución anual de 60.000 euros "a través de un proveedor del partido" por prestar supuestos servicios de consultoría de redes sociales a una sociedad relacionada con actividades editoriales. Dicha empresa, según sus declaraciones, presenta pérdidas y se encuentra en situación de posible disolución, algo que, afirma, se puede verificar en el registro mercantil. García-Gallardo plantea interrogantes sobre la veracidad de los servicios prestados y sobre si el importe abonado corresponde con los estándares de mercado, afirmando en una entrevista concedida al programa 'Espejo público', y recogida por Europa Press: “Los afiliados de Vox merecen saber, en primer lugar, si los servicios son reales o aparentes, lo cual no me queda claro, y si el precio de mercado de esos servicios es correcto”.
La cifra de 60.000 euros al año es resaltada por García-Gallardo, quien indica la dificultad de obtener tal salario y pone en contraste esa cuantía con las remuneraciones de otras personas entregadas completamente al partido, que según él realizan tareas similares pero perciben sueldos muy inferiores. El exvicepresidente sostiene que la noticia de los pagos causó “estupefacción” entre quienes colaboran intensamente en Vox, al comparar sus condiciones laborales con las de la esposa de Abascal.
En estas declaraciones, recogidas por Europa Press, García-Gallardo manifiesta además su percepción de que quienes deciden el rumbo de Vox y negocian en nombre del partido en niveles superiores no son necesariamente los dirigentes identificados públicamente en el organigrama, sino que el poder efectivo estaría en manos de algunas personas vinculadas formalmente como proveedores del partido. A su juicio, esto refleja una estructura interna opaca en cuanto a la toma de decisiones y los manejos financieros.
En relación al clima interno en Vox, el exvicepresidente denuncia presiones y amenazas de expulsión ante cualquier disidencia. Alude también a las recientes salidas de figuras como Javier Ortega Smith, exportavoz en el Ayuntamiento de Madrid, y José Ángel Antelo, exportavoz de la formación en la Asamblea de Murcia, interpretando estos hechos como parte de una política disciplinaria interna dirigida a eliminar la pluralidad de perfiles y opiniones.
Durante una entrevista posterior con el diario ‘El Mundo’, recogida también por Europa Press, García-Gallardo amplió sus críticas. Acusó directamente a Abascal de recibir “un tercer sueldo” a través de la cuenta bancaria de su esposa por los servicios a esta sociedad en pérdidas, y vinculó este hecho a lo que considera una deriva interna del partido. “A este paso, solo va a quedar el plan de pensiones de Abascal”, declaró.
García-Gallardo también se refirió al reciente manifiesto impulsado por Iván Espinosa de los Monteros, otra figura relevante de la formación, en el que varios excargos del partido han expresado su descontento con la actual dirección. Si bien aseguró no haberlo apoyado, manifestó su respeto a la iniciativa y consideró deseable que Vox organice un congreso extraordinario para abordar cuestiones pendientes y aportar claridad sobre temas internos.
Para el exvicepresidente de Castilla y León, la base de afiliados debe tener conocimiento sobre cómo se gestiona la formación, e insiste en que hasta el momento muchas de estas cuestiones solo se habían mencionado de manera indirecta, pero que ahora han salido a la luz abiertamente. También destacó en sus declaraciones que, bajo la dirección de Abascal, la disciplina interna se ha intensificado hasta un punto que limita la pluralidad y reduce la autoridad efectiva de su liderazgo.
Europa Press informó que García-Gallardo planteó preguntas sobre la legitimidad y necesidad de clarificar la información financiera en torno a los pagos cuestionados: “Sería muy positivo y constructivo para el partido que se celebre un congreso extraordinario en el que se puedan aclarar algunas de las cuestiones”. Recalca también su postura de que los afiliados requieren transparencia, especialmente frente a temas económicos y de gobernanza interna.
En el marco de sus declaraciones, García-Gallardo alude a una concentración de poder que, según él, se aparta de los cauces formales establecidos en el partido. También apuntó a que las decisiones clave no recaen en los nombres públicos del organigrama sino en personas asociadas jurídicamente como proveedores, lo que, a su juicio, genera incertidumbre y malestar entre quienes forman parte de Vox.
Las manifestaciones públicas de García-Gallardo expuestas estos días recogen las tensiones y fracturas que atraviesan la formación política, al poner sobre la mesa el manejo de recursos, la estructura de decisión y el ambiente de disciplina que, según él, caracteriza la vida interna del partido bajo el liderazgo de Abascal.
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