El Papa llama a "escuchar" a las víctimas de abusos en la Iglesia y a "reconocer el dolor causado"

Francisco insta a asumir responsabilidades y a transformar las estructuras dentro de la Iglesia, subrayando que el cuidado de menores y personas vulnerables debe integrarse plenamente en la vida eclesial y representa un proceso necesario de conversión y esperanza

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La necesidad de reconocer el sufrimiento de las víctimas se ubicó en el centro del discurso pronunciado por el Papa Francisco ante la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, donde afirmó que solo a través de este reconocimiento puede abrirse un camino sólido hacia la esperanza y la renovación dentro de la Iglesia. De acuerdo con lo publicado por la agencia de noticias, el pontífice recalcó que la protección de menores y de personas vulnerables debe considerarse una dimensión transversal de la vida eclesial, abarcando la pastoral, la formación, el gobierno y la disciplina.

Según consignó el medio, Francisco instó a desarrollar una "cultura del cuidado" destinada a que la protección no sea vista como una imposición externa sino como una expresión inherente a la fe cristiana. Para el Papa, este cambio implica un auténtico proceso de conversión, donde escuchar los sufrimientos de los demás impulse a la acción concreta. La incorporación de la protección de menores y vulnerables, afirmó, debe integrarse plenamente en la estructura y cotidianidad de la Iglesia.

Tal como reportó la fuente, el Papa subrayó la importancia de la escucha activa hacia las víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia, subrayando que sus testimonios representan "puntos de referencia esenciales". Aunque afrontar esos relatos resulte doloroso y desafiante, destacó Francisco, dichos testimonios revelan la verdad de manera contundente y enseñan humildad a toda la comunidad eclesial.

Durante la audiencia, el pontífice dirigió un mensaje particular a los "ordinarios y superiores mayores" dentro de las instituciones eclesiásticas, destacando su responsabilidad personal y no delegable de escuchar y acompañar a las víctimas, según publicó el medio. Señaló que este acompañamiento debe darse en cada comunidad eclesial e institución, formando parte integral del compromiso eclesial con la protección.

El medio detalló que Francisco agradeció a la Comisión Pontificia para la Protección de Menores por el trabajo que lleva adelante, reconociendo las dificultades de una labor que calificó como "exigente, a veces discreta y a menudo ardua". Solicitó, además, que dicha Comisión refuerce y amplíe la cooperación con otros dicasterios y organismos dedicados a la protección, sosteniendo la necesidad de aunar esfuerzos dentro de la Iglesia para hacer efectiva la cultura del cuidado.

En palabras del Papa, “la protección de los menores y de las personas en situaciones de vulnerabilidad no es un ámbito aislado de la vida eclesial” sino, en cambio, un componente que atraviesa todas las áreas de la acción eclesiástica, desde la formación de sus miembros hasta su estructura de gobierno. Francisco insistió en el deber de los responsables de la Iglesia de asumir sus responsabilidades y transformar las estructuras internas para garantizar que el cuidado sea no solo una tarea prioritaria, sino una realidad cotidiana que aporte esperanza a las comunidades y dignidad a las víctimas, según reportó el medio.

De acuerdo con los fragmentos recogidos por la prensa, Francisco consideró que la apertura a los testimonios de víctimas y supervivientes debe servir de guía para la Iglesia. Resaltó que es mediante el reconocimiento del daño causado que puede iniciarse una verdadera transformación y se puede cimentar una esperanza creíble en los entornos eclesiales.

En su intervención ante la Comisión, Francisco reclamó un compromiso renovado y una vigilancia permanente para evitar que casos de abusos puedan repetirse, subrayando la exigencia de responsabilización personal y colectiva por estos hechos dentro de la Iglesia, tal como recogió el medio.

Instó, además, a no considerar estas tareas como obligaciones impuestas externamente, sino como una consecuencia natural de la convicción cristiana de cuidado y protección hacia los más vulnerables. El Papa cerró su intervención reiterando el llamado a escuchar con atención el sufrimiento de las víctimas y a dejarse interpelar por sus experiencias como parte clave del proceso de conversión institucional.