La Al Qaeda de Saif al Adel: más organizada militarmente, menos visible y potencialmente más peligrosa

Mientras la comunidad internacional mantiene la atención sobre otros focos de inestabilidad, expertos advierten que la red dirigida por Saif al Adel refuerza estructura, moderniza tácticas y consolida su presencia global con nuevas células en varios continentes

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Las órdenes directas de restablecer células en regiones como Irak, Siria, Libia y países europeos han confirmado la existencia de una nueva estrategia de expansión por parte de Al Qaeda. Según informó Europa Press, el comité de la ONU que supervisa las sanciones contra Al Qaeda y Estado Islámico, advirtió en julio de 2025 que Saif al Adel, actual jefe de facto del grupo, instruyó a sus altos cargos para reactivar estas estructuras, revelando la intención prolongada de la organización de ejecutar operaciones fuera de sus territorios tradicionales. La noticia principal se centra en la consolidación de Saif al Adel al frente de Al Qaeda, marcada por una mayor organización interna, una visibilidad reducida y un potencial aumento en la peligrosidad global del grupo.

De acuerdo con Europa Press, desde la muerte de Ayman al Zawahiri en un ataque de la CIA en Kabul en 2020, Al Qaeda no ha comunicado formalmente el nombre de su nuevo líder, aunque múltiples informes y evaluaciones internacionales sostienen que Saif al Adel, antiguo oficial del ejército egipcio y miembro histórico de la organización, asumió el liderazgo. La continuidad de Al Adel al frente no ha sido reconocida oficialmente en parte por su residencia en Irán, una situación que genera incomodidad entre algunos sectores por las implicaciones teológicas y operativas de que el dirigente de una organización yihadista suní se encuentre en el país chií más emblemático de la región.

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El mismo comité de la ONU, apoyado por información proveniente de distintos Estados miembro, detalló en informes de 2023 y 2024 que, aunque la base tradicional de la dirección de Al Qaeda se situaba en Afganistán, la posición de Al Adel en Irán ha requerido el uso de emisarios para mantener la comunicación con miembros clave en Asia Central. Aun así, los datos recopilados por los especialistas mencionados por Europa Press sostienen la hipótesis de que Saif al Adel continúa gestionando las operaciones y la estrategia global de Al Qaeda desde su lugar de residencia, manteniendo un control efectivo pese a la descentralización geográfica.

El comité de la ONU destacó además, en una publicación del 4 de febrero, que Al Qaeda no ha abandonado su aspiración a realizar ataques externos de gran envergadura. Según este organismo, persisten planes para perpetrar atentados “espectaculares” en escenarios fuera de sus zonas habituales de operación, apoyados en una estructura reorganizada y una modernización significativa en sus tácticas operativas.

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Sara Harmouch, fundadora de la consultora H9 Defense, analizó estos cambios en un artículo para el Modern War Institute citado por Europa Press. Según Harmouch, la organización ha entrado en lo que denomina una “tercera fase”, centrada en la reconstrucción interna y la consolidación tras dos etapas anteriores marcadas por figuras como Osama bin Laden y Al Zawahiri. Durante el periodo de Bin Laden, el liderazgo estuvo muy centralizado y dependiente del círculo de confianza del fundador, constituyéndose en una organización de acción significativa en el extranjero, esencialmente dirigida contra intereses estadounidenses, como los atentados del 11 de septiembre de 2001 o el doble ataque a las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania.

Con Al Zawahiri, tras la muerte de Bin Laden en 2011, Al Qaeda viró hacia una doctrina más conservadora, promoviendo la integración local de sus filiales y alentando los vínculos con comunidades y tribus en diversos países, sin priorizar ataques a objetivos occidentales, reportó Europa Press. El resultado fue una expansión descentralizada, enfocada en objetivos regionales y una autoridad que pasó a ser mayormente moral e intelectual, dejando a la organización “intacta pero inerte” en palabras de Harmouch al fallecer Al Zawahiri.

Con el ascenso de Saif al Adel, identificado como un estratega clave y antiguo escolta de Bin Laden, Al Qaeda ha reorganizado su estructura en torno a una lógica más militarizada y profesional. Harmouch sostiene que la organización se ha transformado deliberadamente en una entidad capaz de regenerar capacidades, resistir pérdidas individuales y planificar ataques con precisión selectiva. Los textos publicados por Al Adel, citados por la experta, reflejan una preferencia por el liderazgo efectivo, la disciplina interna, la clara comunicación de órdenes y la valoración del estudio detallado del adversario.

Este nuevo enfoque de Al Adel enfatiza el funcionamiento de unidades pequeñas y móviles, estructuradas de forma que puedan evadir la vigilancia y adaptarse a las necesidades operativas. Europa Press consignó que, según Harmouch, la descentralización estructurada garantiza la supervivencia de la organización y le permite actuar de forma coordinada cuando lo requiere la situación. En esta reconfiguración, las filiales de Al Qaeda han intensificado sus vínculos, compartiendo recursos financieros, combatientes, experiencia técnica y armamento, así como atrayendo a ingenieros y otros especialistas que refuerzan la capacidad operativa del grupo.

Harmouch describe este momento de Al Qaeda como el paso hacia una “empresa militar sostenible y profesional”, favorecida por la reducción internacional en los esfuerzos de lucha antiterrorista, motivada por conflictos y tensiones entre potencias globales. De acuerdo con la experta, el grupo ahora es menos visible, pero también más consistente y capaz de sostener campañas prolongadas, siendo menos vulnerable a la detección o intervención extranjera. Al destacar que “la victoria pertenece a los organizados”, Harmouch indicó que el perfil bajo de las acciones actuales responde a una estrategia deliberada para preservar fuerzas mientras se espera una oportunidad más favorable para operar a gran escala.

El análisis de Harmouch, difundido por Europa Press, subraya que la etapa actual —llamada “Al Qaeda 3.0”— no evidencia la retirada sino la preparación silenciosa de iniciativas transnacionales. La especialista alertó que la interrupción de grandes atentados no representa el fin de las ambiciones internacionales del grupo, y que en caso de un nuevo ciclo de operaciones, estas podrían mostrar un nivel superior de sofisticación y letalidad, incluyendo acciones coordinadas en múltiples ciudades y el uso de tecnologías emergentes.

Los documentos recogidos por el comité de la ONU coinciden en que la dirección mantenida por Saif al Adel fomenta tanto la disciplina interna como la adaptabilidad operativa, valores que han permitido a Al Qaeda sostener su relevancia y capacidad de acción tras años de presión internacional. Este modelo de liderazgo ha sustituido la dependencia de figuras carismáticas por una estructura menos visible y más difícil de desarticular, sin que los cambios hayan disminuido la amenaza que representa la red yihadista global.

El escenario esbozado en los distintos informes y el análisis de expertos apuntan a una Al Qaeda que, bajo la conducción de Al Adel, ha incrementado su nivel de profesionalización y se encuentra fortalecida tanto en capacidad como en estrategia, a la espera de condiciones propicias para volver a incidir de manera significativa en la escena internacional.