Al menos doce trabajadores sanitarios muertos en un ataque israelí contra un centro de salud en el sur de Líbano

Fuentes libanesas informan que el número de víctimas podría aumentar mientras los equipos de emergencia buscan sobrevivientes bajo los restos, tras el bombardeo que también dejó personas heridas y el centro de salud completamente destruido

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Mientras los servicios de emergencia continúan retirando escombros y buscando posibles sobrevivientes entre los restos del centro sanitario destruido, el número de víctimas a raíz de un ataque aéreo israelí en el sur del Líbano podría incrementarse. Según reportó la agencia oficial libanesa NNA, el Ministerio de Salud de Líbano informó que al menos doce profesionales sanitarios, entre ellos médicos, paramédicos y enfermeros, fallecieron el sábado tras el bombardeo dirigido a un centro de atención primaria en la localidad de Burj Qalawiya. La noticia principal se centra en el ataque aéreo, que ha dejado, hasta el momento, al menos doce muertos y ha causado la destrucción total de la instalación sanitaria.

El balance preliminar de víctimas podría no ser definitivo. Acorde con lo publicado por NNA, los equipos de rescate continúan trabajando en el lugar, dado que hay personas reportadas como desaparecidas bajo los restos del edificio atacado. Un trabajador del centro sanitario resultó herido durante el incidente, según la información brindada por el Ministerio de Salud a la agencia estatal.

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El Ministerio de Salud libanés expresó su rechazo a la agresión a través de un comunicado, en el que manifestó: "El Ministerio condena este ataque contra uno de sus centros, que forma parte de la red de atención primaria de salud presente en todo el territorio libanés, y reitera su condena a la violencia continua contra el personal sanitario, que contraviene todas las leyes internacionales humanitarias". Esta declaración fue recogida y citada por la agencia NNA.

La ofensiva que culminó con la destrucción del centro de salud en Burj Qalawiya ocurrió tras otro ataque registrado unas horas antes en Al Sawana, también dirigido contra paramédicos, según detalló la agencia oficial libanesa. El Ministerio de Salud recordó que este ataque constituye el segundo contra personal sanitario en un corto lapso de tiempo.

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De acuerdo con el último informe emitido por el Gobierno libanés y reflejado por la agencia NNA, la cifra total de fallecidos a causa de las operaciones militares del Ejército israelí en territorio libanés desde principios de marzo ha alcanzado ya 773 personas. De estas, 62 eran mujeres y 608 hombres. Además, las autoridades contabilizaron 1.933 personas heridas, desglosadas en 349 mujeres y 1.258 hombres.

En el contexto general de violencia, más de 800.000 habitantes del sur del Líbano se han visto obligados a abandonar sus hogares en menos de dos semanas. La escalada de enfrentamientos entre Israel y el partido-milicia chií Hezbolá comenzó cuando ambos bandos intercambiaron ataques poco después de la ofensiva de Israel y Estados Unidos contra territorio iraní, que provocó la muerte del entonces líder supremo, Alí Jamenei, según consignó NNA.

Este aumento del número de desplazados internos añade presión a la situación humanitaria en el sur de Líbano, complicando la atención tanto sanitaria como social a los afectados. Según recogió la agencia NNA citando datos oficiales, la red de atención primaria de salud del Ministerio atiende a comunidades vulnerables y desplazadas, que ahora enfrentan dificultades adicionales tras la destrucción de infraestructuras críticas.

Las autoridades libanesas remarcaron en sus mensajes oficiales la vulnerabilidad del personal sanitario durante los ataques y la importancia del respeto a los tratados internacionales que protegen a este sector. El Ministerio de Salud insistió, según publicó NNA, en que este tipo de hechos viola toda normativa humanitaria internacional.

El conflicto en la frontera entre Israel y Líbano continúa intensificándose, con episodios que han dejado víctimas en la sociedad civil y el personal de emergencias, lo que incrementa la tensión regional. Según los reportes oficiales de NNA, la continuidad de la violencia pone en riesgo los servicios de salud, la protección de la población y la seguridad del personal médico desplegado en la zona afectada.