Bruselas ve "sólido" el plan de rearme polaco pese al veto del presidente a financiarlo con SAFE

La Comisión Europea califica de ejemplar la propuesta militar de Varsovia, aunque las autoridades polacas bloquean la aplicación del programa de préstamos SAFE por recelos sobre autonomía, mientras se negocian alternativas para evitar retrasos en la modernización del ejército

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El acceso de Polonia a los fondos europeos del programa SAFE enfrenta un obstáculo que podría afectar el calendario de modernización militar del país. Según detalló la Comisión Europea, el proceso de acuerdo sobre los préstamos destinados a incentivar la adquisición conjunta de equipos militares por parte de los Estados miembro continúa activo, a pesar de que el presidente polaco, Karol Nawrocki, vetó la norma nacional que habría habilitado el uso de aproximadamente 43.700 millones de euros asignados a Varsovia. De acuerdo con el portavoz de Defensa de la Comisión, Thomas Regnier, el tiempo resulta un factor clave para evitar retrasos en la ejecución del plan de rearme que Bruselas ha calificado como "sólido" y "bien preparado".

La decisión del presidente Nawrocki se fundamenta en preocupaciones sobre la autonomía nacional. Tal como publicó la Comisión Europea, la propuesta polaca fue aprobada en tiempo récord tanto por la propia Comisión como por el Consejo de la Unión Europea. Regnier explicó en una conferencia de prensa en Bruselas que el Ejecutivo comunitario mantiene su compromiso total con la implementación del plan nacional polaco y está concluyendo los últimos trámites para la formalización del contrato. Según informó Europa Press, Regnier enfatizó que, aunque no corresponde a la Comisión intervenir en el debate político interno de Polonia, "Polonia es la columna vertebral del flanco oriental de la UE" y el bloque considera necesario contar con su participación para la seguridad europea.

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El programa europeo SAFE, dotado con 150.000 millones de euros en préstamos, busca reforzar la cooperación militar a través de compras conjuntas. Polonia se situó como el principal destinatario, con 43.700 millones de euros propuestos. Otros países beneficiarios incluyen a Rumanía (16.600 millones), Francia (16.200), Hungría (16.200), Italia (14.900), y varios más, entre los que destaca España, con una asignación de 1.000 millones de euros.

El presidente Nawrocki oficializó su veto este jueves sobre la ley nacional vinculada a la utilización de los préstamos SAFE, argumentando que "nunca firmaría una ley que ataque la soberanía, independencia, seguridad económica y militar" de su país. En un mensaje en redes sociales, Nawrocki afirmó: “Polonia debe armarse. Polonia debe construir un ejército fuerte. Polonia debe ser uno de los pilares de la seguridad europea y de la OTAN. Pero Polonia debe hacerlo en sus propios términos”. Según consignó el medio Europa Press, la justificación de Nawrocki se centra en la posible dependencia que el préstamo europeo podría generar respecto a Bruselas.

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Tras el anuncio del presidente, el primer ministro Donald Tusk manifestó su rechazo al veto, también mediante redes sociales. Tusk consideró que Nawrocki desperdició “la oportunidad de actuar como un patriota” y describió la decisión como motivo de vergüenza. Según detalló Europa Press, este episodio representa un nuevo desacuerdo entre el jefe del Ejecutivo y el presidente en torno a cuestiones de política de defensa y seguridad.

El proceso legislativo en Polonia contempla la posibilidad de que el Parlamento revierta el veto presidencial si reúne el respaldo de, al menos, 276 diputados. Actualmente, el Gobierno ostenta 248 escaños, lo que obliga a negociar apoyos adicionales entre otras fuerzas parlamentarias para hacer viable la aprobación de la ley que permitiría desbloquear el acceso a SAFE.

Bruselas, por su parte, reiteró su disposición para cerrar el acuerdo de préstamos en cuanto las autoridades polacas completen los requisitos internos. Según publicó Europa Press, Regnier reiteró que todos los Estados miembro incluidos en el reparto de fondos SAFE solicitaron voluntariamente el apoyo económico y que el calendario de pagos depende en gran parte de la resolución de trabas nacionales como la polaca.

El programa SAFE se enmarca en la estrategia europea para fortalecer la industria de defensa continental y reducir la dependencia de importaciones militares externas. La exclusión temporal de Polonia de este instrumento podría afectar su capacidad para avanzar en la modernización de sus capacidades militares con la celeridad necesaria, dada su posición geopolítica en el flanco oriental del bloque.

A la espera de que se resuelva el diferendo, la Comisión Europea indicó que trabaja junto a las autoridades polacas en la búsqueda de alternativas para no demorar la modernización militar de Polonia, según detalló Europa Press. El gobierno comunitario considera imprescindible que los fondos lleguen pronto, por el papel estratégico que Polonia desempeña en la seguridad de la región y de la OTAN. La situación mantiene en suspenso la ejecución inmediata de compras conjuntas mientras se exploran soluciones legislativas y políticas que permitan materializar el acuerdo original.