Sindicatos y víctimas del 11M defienden que "se puede ser firme sin ser belicista": "No queremos repetir la historia"

Durante el homenaje en Atocha, representantes sindicales y la Asociación 11-M destacaron la importancia de mantener la memoria y exigieron compromiso social, rechazando la escalada bélica global y pidiendo que la respuesta siempre privilegie la convivencia y la paz

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“Hace 23 años el mundo también vivía tiempos de guerra y nosotros sabemos demasiado bien qué ocurrió después”, señaló Marisol Pérez, presidenta de la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo, al citar la preocupación de las víctimas ante la expansión de conflictos internacionales. Pérez participó en el acto de conmemoración por el XXII aniversario de los atentados del 11 de marzo de 2004, realizado en la estación de Atocha en Madrid, junto a representantes sindicales y autoridades. El objetivo de la ceremonia fue reivindicar la memoria de las cerca de 200 personas fallecidas y los cerca de 2.000 heridos, así como destacar la vigencia de un mensaje de firmeza social sin caer en posiciones belicistas. Según publicó Europa Press, en el evento se reclamó un compromiso social con la paz y la convivencia en un contexto internacional marcado por la escalada bélica.

Durante el homenaje, las secretarias generales de CC.OO. y UGT Madrid, Paloma López y Susana Huertas, acompañaron a la presidenta de la asociación en la ofrenda floral frente a la estación. Tal como detalló Europa Press, decenas de personas se congregaron en el entorno de la escultura “El día y la noche” de Antonio López para sumarse al recuerdo. Las autoridades asistentes incluyeron al delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, la ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, Mónica García; así como portavoces de diversos partidos políticos representados en la Asamblea y en el Ayuntamiento capitalino.

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El acto comenzó con la interpretación del “Poema de madera” de Juan Pagán, en versión para dos violines y piano. Los presentes dieron paso a discursos centrados en el rechazo a cualquier repetición de los hechos que originaron tragedias como la del 11-M. En palabras de Pérez, “cuando empiezan las guerras, los poderosos dan órdenes, los ricos financian la contienda y los pobres enviamos a nuestros hijos. Cuando terminan, los poderosos celebran las victorias, los ricos cobran los intereses y las familias encerramos a nuestros hijos. No queremos repetir la historia”. La presidenta de la asociación advirtió además que “las víctimas del terrorismo sabemos bien que las guerras rara vez se quedan donde empiezan. Sus consecuencias viajan y atraviesan fronteras”, en referencia a la preocupación por los conflictos activos en Ucrania, Gaza e Irán, según consignó Europa Press.

Pérez expresó un agradecimiento a los servicios públicos por “su presencia cuando la ciudadanía lo necesitaba” en los días posteriores al atentado. Extendió su solidaridad a los afectados por el reciente accidente de tren en Adamuz, cuyas imágenes evocaron recuerdos dolorosos entre los presentes. También planteó la necesidad de contar con mayor información sobre el nuevo monumento que el Ayuntamiento de Madrid proyecta tras las obras del Metro, y cuestionó la reutilización de la escultura previamente ubicada en San Agustín de Guadalix para homenajear a la Guardia Civil: “Resulta difícil explicar y más aún comprender que un reconocimiento necesario a las fuerzas de seguridad se realice reutilizando un monumento previamente dedicado a otras víctimas. Ni unos ni otros merecen, merecemos, homenajes así”, afirmó.

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De acuerdo con Europa Press, Paloma López, secretaria general de CC.OO. Madrid, defendió la importancia de preservar la memoria colectiva frente a los intentos de “reescribir la historia” y de “borrar el recuerdo de estas víctimas del terrorismo”. López subrayó que “la guerra no puede ser la solución a ningún conflicto. Hay que apostar por el derecho internacional, terminar cualquier acción de violencia y llegar a la paz”. Destacó que la violencia solo puede generar más violencia, un fenómeno presenciado en el propio atentado del 11 de marzo de 2004.

Por parte de UGT Madrid, Susana Huertas insistió en que “se puede ser firme sin ser belicista” y que resulta posible condenar una agresión sin justificar ninguna intervención que viole la legalidad internacional. Huertas expresó que “se puede defender a la población civil sin alimentar la espiral de violencia. Y que se puede trabajar por la paz desde la diplomacia, el diálogo y la cooperación, sin renunciar a señalar con claridad qué vulneraciones del derecho internacional son inaceptables”.

El medio Europa Press reportó también declaraciones de la ministra de Sanidad, Mónica García, quien, tras el homenaje, consideró que el Gobierno de España “es un faro moral internacional que dice no a la guerra” y que responde al sentimiento de una ciudadanía que el 11 de marzo de 2004 “se echó a las calles a ayudar, a donar sangre, a ser útiles y que dijo un no a las mentiras”. García afirmó que “el Gobierno está donde tiene que estar y la derecha está donde siempre ha estado: del lado de la mentira. Siempre ha estado del lado de los señores de la guerra y de aquellos que luchan en contra de los intereses de nuestro propio país y de la vida”, acompañada por portavoces de Más Madrid.

Entre las declaraciones recogidas por Europa Press, García criticó la postura de una “derecha que sigue apoyando guerras ilegales e ilegítimas, como la que ha impulsado Estados Unidos e Israel”. Recordó los hechos posteriores al atentado, señalando que “la derecha está donde siempre ha estado, siempre ha estado en el lado de la mentira. Tenemos que recordar las mentiras que sucedieron al 11 de marzo durante años intentando atribuir este acto terrorista a la banda terrorista ETA”.

La portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid, Mar Espinar, declaró que el homenaje “recuerda el rechazo que tiene el pueblo español y el pueblo madrileño hacia todas las formas de violencia, de terrorismo y de la guerra”. Espinar añadió que el acto de memoria hacia las 193 víctimas mortales del 11-M se convierte en un recordatorio sobre lo que unió en ese momento a la población española y madrileña, así como a su Gobierno. Destacó que ese sentimiento de paz se mantiene vivo en el rechazo a que la violencia altere la convivencia.

Europa Press puntualizó que en el vigésimo segundo aniversario de los atentados yihadistas del 11-M, las asociaciones de víctimas y las organizaciones sindicales centraron el mensaje del acto en la necesidad de mantener la memoria ante el peligro de que se repitan errores del pasado. También pidieron la protección de los derechos humanos y el fortalecimiento de la solidaridad frente a la violencia. Para la presidenta de la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo, el acto reforzó el rechazo colectivo a la guerra y remarcó la exigencia de un compromiso firme con la paz y la convivencia en la sociedad.