Reino Unido prohíbe una marcha a favor de Palestina por su supuesta vinculación con el régimen iraní

Las autoridades británicas han cancelado una protesta programada para el domingo en Londres, argumentando vínculos con la política iraní y alertando sobre el riesgo de disturbios graves, mientras la Comisión Islámica de Derechos Humanos asegura que la concentración se realizará

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La marcha Al Quds, impulsada como jornada internacional de apoyo a Palestina desde hace más de cuatro décadas tras el decreto del ayatolá Ruhollah Jomeini, ha vuelto a situar a las autoridades británicas y a la Comisión Islámica de Derechos Humanos en un escenario de confrontación este año. Según informó Europa Press, pese a la prohibición formal emitida por el Gobierno británico para impedir la concentración prevista en Londres el domingo, los organizadores han manifestado su determinación de seguir con el evento y han solicitado a los participantes que mantengan los preparativos.

De acuerdo con lo publicado por Europa Press, la ministra del Interior del Reino Unido, Sabana Mahmood, decidió acoger la recomendación de la Policía Metropolitana de Londres y ordenó el veto de la manifestación. El comunicado policial sostiene que la marcha Al Quds mantiene una especial controversia por su origen en Irán y por la vinculación directa con la Comisión Islámica de Derechos Humanos, señalada por las fuerzas de seguridad como una entidad que respalda al gobierno iraní. La decisión, según la propia Policía, se adoptó tras evaluar una acumulación de factores de riesgo y no representa una preferencia por ninguna postura política.

Hasta la fecha, según consignó el medio Europa Press, las fuerzas del orden en Londres han supervisado el desarrollo de más de treinta protestas en respaldo a la causa palestina. Sin embargo, las autoridades londinenses consideran que esta convocatoria presenta riesgos distintos. Entre los factores identificados, la Policía enumeró el incremento de la tensión entre manifestantes y posibles grupos contrarios, la presencia de amenazas directas de seguridad procedentes de Irán en suelo británico y el contexto internacional, marcado por recientes ofensivas entre Irán, Estados Unidos e Israel en Oriente Próximo.

Ante esta situación, la Policía Metropolitana argumentó su preocupación de que la concentración del domingo derivara en graves altercados públicos, con la posibilidad de poner en peligro la integridad de las personas y ocasionar daños materiales. Según el pronunciamiento oficial, el cuerpo de seguridad se compromete a hacer “todo lo posible” para minimizar la violencia y mantener el orden, al tiempo que señaló que la postura institucional no implica tomar partido en el conflicto político subyacente.

La prohibición de la marcha Al Quds representa la primera vez desde 2012 que se recurre a una medida de este tipo en el marco de este evento. Europa Press detalló que las circunstancias extraordinarias del momento, incluidas las hostilidades recientes en Oriente Medio y la percepción de un aumento en las acciones de represalia promovidas por el régimen de los ayatolás contra países vecinos, influyeron en la decisión de las autoridades británicas.

Por su parte, la Comisión Islámica de Derechos Humanos difundió un comunicado condenando la intervención del Ministerio del Interior y reafirmando su intención de desarrollar la marcha según lo previsto. “Esperamos veros en la manifestación del domingo. Todos los preparativos deben continuar según lo planeado”, manifestaron los organizadores, según recogió Europa Press. La Comisión denunció el accionar de la Policía Metropolitana, al sostener que las fuerzas del orden habrían abandonado su deber de imparcialidad y actuado bajo la presión directa de sectores favorables a Israel, lo que describieron como una capitulación ante el “lobby sionista”.

Además, el medio Europa Press señaló que el contexto de restricciones y sanciones a las protestas pro-palestinas en el Reino Unido no es nuevo. En julio de 2025, la entonces ministra del Interior Yvette Cooper resolvió ilegalizar al grupo Palestine Action, clasificando a esta organización al mismo nivel que Al Qaeda y Estado Islámico. Sin embargo, esa determinación fue posteriormente revertida por la máxima instancia judicial británica, el Tribunal Supremo, que la declaró ilegal a comienzos de este año.

El contexto internacional y la creciente sensibilidad de las autoridades ante posibles amenazas en el territorio nacional influyen en la estrategia de seguridad adoptada por el Reino Unido ante manifestaciones relacionadas con el conflicto palestino-israelí. El historial de las marchas Al Quds y su significado político mantienen el foco de la atención pública y oficial, según lo detalla Europa Press, lo que determina un seguimiento intensivo de las autoridades y genera tensión sobre el derecho de manifestación y la seguridad nacional.