
Durante la adaptación teatral de ‘Invisible’, basada en la novela de Eloy Moreno, el equipo artístico optó por explorar no solo el fenómeno del acoso escolar desde la perspectiva de la víctima sino también su alcance en el entorno familiar y educativo. El proyecto, dirigido por José Luis Arellano y con dramaturgia de Josep Maria Miró, se presenta en el Teatro La Abadía de Madrid. Según detalló el medio Europa Press, la obra invita a la audiencia a una reflexión colectiva sobre la violencia en las aulas y la responsabilidad compartida en torno a esta problemática social.
El director artístico de La Abadía, Juan Mayorga, recalcó en rueda de prensa la relevancia de abordar el ‘bullying’ en las escuelas, describiendo esta realidad como un tema urgente y transversal. Mayorga sostuvo que “una sociedad no puede ser mejor que su escuela”, y advirtió que la violencia en el ámbito educativo tiene consecuencias directas sobre la sociedad: “Una escuela violenta nos educa en la resignación y en el autoritaritarismo y contra eso hay que combatir decididamente”. Tal como publicó Europa Press, Mayorga insistió en que la violencia escolar afecta o interpela de una u otra manera a casi toda la población, ya que “probablemente todo el mundo conoce algún caso en su entorno o en su casa”.
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La puesta en escena se sustenta en el éxito editorial del libro original de Eloy Moreno, que ha sumado millones de lectores y también cuenta con una adaptación audiovisual. De acuerdo con Europa Press, la adaptación teatral se mantendrá en la cartelera de La Abadía hasta el 5 de abril, incluyendo funciones matinales exclusivas para centros educativos los días 13, 18, 19, 20, 25 y 26 de marzo. Esta programación específica se orienta a ofrecer a los estudiantes una experiencia artística directa sobre el acoso escolar y la violencia.
José Luis Arellano, encargado de la dirección artística de LaJoven, explicó ante los medios que su interés en el libro de Moreno surgió por la calidad literaria y la profundidad de su análisis, que trasciende al examinar tanto el papel de quien acosa como el de su entorno familiar y escolar. Arellano subrayó que “debía ser una historia que merecía ser contada en el teatro”, y valoró que sobre el escenario puede establecerse una conexión próxima con el espectador difícil de conseguir en otros formatos. Según reportó Europa Press, Arellano señala el potencial del montaje teatral para abrir canales de diálogo con el público sobre cuestiones habitualmente silenciadas.
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La adaptación de Josep Maria Miró supuso un desafío técnico y estructural, tal como indicó el propio dramaturgo. Miró describió que los cuatro niños protagonistas funcionan como monólogos entrelazados, y que hacia la mitad de la obra aparece un quinto personaje que cambia radicalmente el desarrollo narrativo. Miró expresó ante los medios que “hay alguna cosa en la que la palabra tiene mucha importancia, es muy sonoro”, y explicó que el montaje requiere un desempeño técnico exigente de los cinco actores, quienes afrontan una “estructura que busca lo teatral”.
Según consignó Europa Press, la historia se apoya en la fuerza de sus interpretaciones y en una estructura que prioriza el texto y el trabajo escénico, promoviendo en cada función la reflexión sobre el papel de todas las personas implicadas en una situación de acoso y en cómo una comunidad puede responder ante el desafío de la violencia en entornos formativos.
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La incorporación de funciones específicas para estudiantes de centros educativos representa una apuesta por el teatro como medio de sensibilización. Europa Press detalló que la pieza está concebida para establecer puentes entre la representación artística y la realidad cotidiana de los jóvenes espectadores. Los responsables del montaje buscaron así aprovechar la inmediatez y proximidad del lenguaje teatral para acercar el tema del acoso escolar a quienes pueden identificarse con sus protagonistas.
Durante la presentación ante los medios, tanto los responsables artísticos como los dramaturgos recalcaron el alcance colectivo del acoso escolar y su pertinencia como materia de debate público. El director artístico de La Abadía, Juan Mayorga, enfatizó la importancia de combatir no solo la violencia física y psicológica, sino también las estructuras que pueden perpetuar estas dinámicas dentro y fuera del entorno escolar. La obra ‘Invisible’ plantea una reflexión abierta sobre el peso social de la violencia en las aulas, animando a la acción y el aprendizaje conjunto.
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