
El presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, lanzó cuestionamientos sobre la neutralidad política del Mundial y puso en duda la seguridad para la delegación iraní, luego de que seis jugadoras de la selección femenina permanecieran en Australia al recibir visados humanitarios concedidos tras la intervención de ese gobierno y la disposición estadounidense de facilitar ese tipo de permisos. En este contexto, la crisis diplomática y de seguridad que enfrenta Irán tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei se reflejó también en el fútbol. Según informó el medio, el ministro de Deportes iraní, Ahmad Donyamali, comunicó en televisión que no ve “ninguna posibilidad” de que la selección masculina participe en la próxima Copa del Mundo.
Tal como publicó la fuente original, Donyamali enfatizó que la coyuntura bélica y el asesinato del principal líder político-religioso durante el ataque ocurrido el 28 de febrero limitan completamente cualquier participación iraní en el evento deportivo. El funcionario recalcó que las condiciones no permiten competir, y vinculó esta decisión a lo que calificó como acciones y guerras impuestas sobre el país durante los últimos meses, con miles de víctimas fatales de nacionalidad iraní.
El ministro detalló en la entrevista televisiva que, a su criterio, el contexto de “medidas maliciosas tomadas contra Irán” y la situación de doble conflicto armado en menos de un año han dejado el camino cerrado para que el equipo nacional se desplace a Estados Unidos, Canadá o México, donde se realizarán los partidos de la fase de grupos. Como consecuencia, el funcionario descarta posibilidades de que la selección dispute sus partidos programados contra Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda en ciudades estadounidenses como Los Ángeles y Seattle.
De acuerdo con lo asegurado por Donyamali en los medios oficiales iraníes, la eliminación de cualquier “posibilidad” de que el combinado nacional compita se fundamenta tanto en motivos de seguridad como políticos. El asesinato de Jamenei, líder supremo iraní, alteró la estabilidad interna y generó un clima de tensión constante, con nuevos escenarios de conflicto y duros cuestionamientos hacia Estados Unidos e Israel, países señalados en relación al ataque ocurrido a finales de febrero.
El medio consignó que, mientras tanto, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, habría recibido de parte del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, garantías sobre la acogida de la delegación iraní. Trump, según relató Infantino tras una reunión oficial mantenida el miércoles, aseguró que la selección asiática sería “bienvenida” en territorio estadounidense si decidía acudir al torneo.
Las circunstancias recientes en torno a la selección femenina también han influido en el clima general de desconfianza hacia las instancias deportivas internacionales. Según detalló la fuente, Mehdi Taj, presidente de la federación iraní, mencionó como antecedente el caso de las seis jugadoras de la selección femenina que no retornaron a Irán tras concluir su participación en la Copa de Asia, recurriendo al visado humanitario otorgado por Australia. En este sentido, señaló que la incertidumbre se incrementó tras el ofrecimiento de Estados Unidos de gestionar también estos visados, si el gobierno australiano no lo hacía. Taj expresó abiertamente su escepticismo sobre el ambiente para la Copa del Mundo, cuestionando: “¿Qué persona sensata enviaría a su selección nacional a Estados Unidos si la Copa del Mundo fuera tan política como lo fue la Copa de Asia en Australia?”.
El clima de inseguridad, sumado a la tensa relación diplomática, influyó en la postura de boicot deslizada tanto por funcionarios deportivos como federativos de Irán. Reportes de la fuente original sostuvieron que la preocupación por la vida e integridad de jugadores y acompañantes continúa siendo el principal argumento para rechazar cualquier viaje internacional de carácter deportivo en el contexto actual.
No solo el conflicto reciente y la crisis humanitaria asociada al aumento de ciudadanos iraníes fallecidos han modificado la agenda política local, sino que la repercusión para el deporte iraní afecta a múltiples niveles. El retiro de la selección masculina del Mundial representa un cambio significativo, tanto en el plano deportivo para la región asiática como para las organizaciones futbolísticas internacionales y los países anfitriones, cuyas sedes iban a recibir al plantel iraní durante la fase de grupos.
Según recogió el medio, la decisión de no participar se inscribe en una serie de acciones y pronunciamientos oficiales tras la pérdida del líder supremo, lo que ha generado también debates internos sobre el papel de Irán en los eventos internacionales. Las consecuencias de esta ausencia podrían prolongarse a futuros torneos, dependiendo del desarrollo del conflicto interno y de la evolución de las relaciones con el exterior, en especial con los países involucrados en el reciente ataque.
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