Nairobi, 11 mar (EFE).- EE.UU. está perdiendo la "paciencia" con Sudáfrica, afirmó el embajador estadounidense en el país africano, Leo Brent Bozell III, después de que Pretoria no acatara varias peticiones de Washington, en medio de la crisis diplomática que viven ambos países tras la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025.
"EE.UU. se está quedando sin paciencia. Cada vez creemos más que el hecho de que el Gobierno sudafricano no quiera responder a nuestras sencillas preguntas es una declaración de intenciones", dijo Bozell en una conferencia este martes en la ciudad de Hermanus (suroeste), según recogen este miércoles medios locales.
Estas peticiones incluyen la revisión tanto de las leyes basadas en criterios raciales para impulsar el empleo y la participación económica de la mayoría negra, como de otra ley que facilita al Estado la expropiación de tierras por interés público, sin compensación en algunos casos.
"Insultar a nuestro presidente en vísperas de su visita a nuestro país no es una buena señal", aseveró Bozell, después de que el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, asistiera la pasada semana en Chicago (EE.UU.) al funeral del reverendo Jesse Jackson.
El embajador hizo así referencia a las declaraciones hechas por Ramaphosa en una entrevista previa a ese viaje con el diario The New York Times, en la que tildó de "racista" la política de Trump para acoger como refugiados a sudafricanos blancos de la minoría afrikáner (descendientes de los colonos neerlandeses).
Trump impulsó esa política tras acusar a Pretoria de "confiscar" tierras y permitir un supuesto "genocidio blanco", algo que el Gobierno sudafricano ha desmentido repetidamente.
Bozell también se refirió al mensaje de condolencias que Ramaphosa habría enviado a la Embajada de Irán en Sudáfrica tras la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jameneí, en la guerra empezada el pasado 28 de febrero por EE.UU. e Israel contra Irán, según informó la propia misión diplomática de la República Islámica.
A su juicio, "enviar cartas de pésame a Irán tras la muerte de uno de los mayores terroristas del mundo, no es una buena señal".
"Estas preocupaciones -concluyó- no son meramente retóricas. Afectan al entorno empresarial, la seguridad mundial, la Ley de Expropiación y el creciente compromiso de Sudáfrica con algunos de los mayores adversarios de EE.UU. Estas cuestiones determinan la confianza de los inversores".
Tras estas declaraciones, Fikile Mbalula, secretario general del histórico Congreso Nacional Africano (CNA), el partido de Ramaphosa, subrayó en la red social X que "la política de relaciones internacionales de Sudáfrica no será dictada por nadie más que los sudafricanos y su Gobierno".
Asimismo, el partido de extrema izquierda Luchadores por la Libertad Económica (EFF), cuarta fuerza política de Sudáfrica, exigió la expulsión del país de Bozell, quien asumió sus funciones el pasado febrero tras ser nominado por Trump. EFE