
El programa de recompra de acciones presentado por Repsol alcanza los 350 millones de euros y tiene como propósito disminuir el capital social de la energética, un enfoque ya puesto en marcha como parte de la estrategia definida por la empresa para fortalecer la recompensa a los accionistas. Según informó el medio que detalla la actualización operativa y financiera de la compañía, la energética ha delineado un plan de inversiones que asciende hasta los 10.000 millones de euros entre 2026 y 2028, focalizándose en proyectos ya autorizados y localizados principalmente en España, Portugal y Estados Unidos. El objetivo de este programa es consolidar la posición de la empresa como una firma multienergética, manteniendo un equilibrio entre los negocios tradicionales y aquellos que apuestan por bajas emisiones.
De acuerdo con la información consignada por el medio, Repsol destinará entre 8.500 y 10.000 millones de euros en inversiones durante ese periodo trianual. El 55% de esos fondos estará dirigido a operaciones en España y Portugal, mientras que un 34% recalará en proyectos ubicados en Estados Unidos. Por su parte, las iniciativas relacionadas con tecnologías bajas en carbono representarán un 30% del volumen total de inversión, en línea con la reorganización estratégica anunciada durante su ‘Capital Markets Day’. El despliegue del capital y la planificación de inversiones se ejecuta independientemente de la inestabilidad derivada del conflicto en Oriente Próximo, que ha traído consigo fluctuaciones en los precios del petróleo, según publicó el medio especializado.
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En el marco de su estrategia financiera, Repsol prevé repartir 3.600 millones de euros en dividendos en efectivo hasta 2028. El medio detalló que la retribución prevista para los accionistas abarcará entre el 30% y el 40% del flujo de caja operativo generado por la empresa, incorporando tanto dividendos como programas de recompra de acciones. El plan contempla alcanzar un flujo de caja operativa de 6.500 millones de euros en 2028. La energética ya ha comunicado que en 2026 la remuneración total destinada a los cerca de 500.000 accionistas de la compañía se aproximará a 1.900 millones de euros.
Dentro de esos pagos, la empresa distribuirá un dividendo en efectivo de 1,051 euros brutos por acción en 2026, lo que representa un incremento del 7,8% frente al año anterior y comprende los 0,50 euros que se abonarán en enero de 2026. Además de la distribución de dividendos, la compañía ha puesto en marcha el primer programa de recompra de acciones mencionado anteriormente. El compromiso para los dos años siguientes es aumentar en un 3% anual la cantidad destinada al dividendo en efectivo, con lo que se alcanzarán los 1.233 millones de euros en 2028. El crecimiento anual previsto hará que el dividendo por acción supere el 6% de aumento cada año. La compañía sostiene que este esquema brinda previsibilidad a los accionistas, asegurando la continuidad del plan de incremento anual iniciado en 2024 y complementando la remuneración a través de recompras, ajustadas al contexto macroeconómico.
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En cuanto a la actividad de exploración y producción —conocida en el sector como upstream—, Repsol ha estimado que su producción neta rondará entre 580.000 y 600.000 barriles equivalentes de petróleo diarios en 2028, de los cuales el 40% procederá de Estados Unidos. Este objetivo se inscribe dentro de la estrategia de la energética para avanzar en la diversificación y consolidación como compañía multienergética, respaldada por un modelo de negocio integrado y una combinación equilibrada de actividades convencionales y de bajas emisiones. Así lo subrayó el consejero delegado de la compañía, Josu Jon Imaz, al citar la capacidad de la firma para sostener su crecimiento en un escenario volátil y la importancia de su evolución hacia una estructura empresarial que permita generar valor mientras se adapta a los retos energéticos futuros, como reportó el medio.
El plan de inversiones y reparto de dividendos, así como el avance de iniciativas bajas en carbono, permanecen ajenos a las tensiones geopolíticas que influyen en la cotización del crudo a escala internacional. El enfoque selectivo de las inversiones prioriza aquellos proyectos ya validados por la dirección de la compañía, lo que, según la propia energética, refuerza la disciplina inversora y facilita la consecución de los objetivos financieros y operativos planteados en su hoja de ruta para el periodo 2026-2028.
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La compañía recalca el equilibrio entre el crecimiento en negocios convencionales —exploración, producción y refino— y la apuesta por proyectos de bajas emisiones como parte de la transición energética. El medio reportó que esta diversificación y la gestión disciplinada del capital buscan garantizar la estabilidad financiera, al tiempo que amplían la retribución a los accionistas mediante pagos en efectivo y recompras de acciones acorde a la rentabilidad generada por el negocio y a las condiciones del mercado global de la energía.