Los obispos españoles, profundamente preocupados por "la tendencia a elevar el aborto a la categoría de derecho"

Representantes eclesiásticos alertan sobre la reforma constitucional que busca introducir la interrupción voluntaria del embarazo como garantía legal, al tiempo que apelan a una acción colectiva que respalde la natalidad y apoye a quienes afrontan dificultades económicas

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La mención de “una grave ‘paradoja biopolítica’” se hizo presente al recordar el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, que resulta posible que un grupo de médicos realice esfuerzos para salvar la vida de un bebé de cinco meses y medio de gestación, mientras que, simultáneamente, en otra habitación, otros médicos pueden interrumpir de forma deliberada el embarazo de un bebé de la misma edad. Desde este punto de partida, la noticia principal se centra en la preocupación que manifestaron los obispos españoles ante la tramitación de una posible reforma constitucional que incorporaría el derecho de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo en el artículo 43 de la Constitución, así como en su llamado a una acción colectiva para fortalecer la natalidad y apoyar a quienes enfrentan dificultades económicas.

Según informó Europa Press, la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, presidida por el obispo de Canarias, José Mazuelos Pérez, publicó un mensaje en el contexto de la Jornada por la Vida, que la Iglesia católica celebra el 25 de marzo. El documento expresa “profunda preocupación” por la tendencia a “elevar el aborto a la categoría de derecho”, tanto en el plano constitucional como en cartas de derechos fundamentales, en referencia directa al anteproyecto de reforma impulsado por el Gobierno español. Los prelados subrayan que, a su juicio, “el aborto nunca puede constituir un derecho, ya que no existe el derecho a eliminar una vida humana”.

En el comunicado, detallado por Europa Press, la Iglesia expone que la defensa de la vida trasciende el ámbito de la fe y se apoya en fundamentos de razón y ciencia. Explican que, según la biología, desde la fecundación se produce un organismo humano individual, con un desarrollo autónomo y patrimonio genético propio. Citan manuales de embriología para sostener que “el cigoto no es un ‘proyecto de hombre’”, sino un ser humano real que cuenta con un “yo ontológico” desde la concepción. Señalan que la ciencia, mediante el análisis del ADN, el genoma y la ecografía, respalda la idea de que el embrión es una persona distinta de sus progenitores, dotada de organización propia según su código genético.

El medio Europa Press registró que los obispos plantean la objeción de que “incluso pensadores que defienden el aborto” terminan reconociendo, por razones de honestidad intelectual, que el embrión humano es tal desde los primeros momentos de su existencia. Reiteran que el aborto representa un acto objetivamente inmoral, al suponer el término de la vida de un individuo humano y, por tanto, negar la igualdad fundamental de derechos sobre la que, según su perspectiva, debe sostenerse cualquier humanismo genuino.

La denuncia de las contradicciones en la legislación se refuerza con el ejemplo aportado por Luis Argüello, recolectado por Europa Press, al comparar la severidad de las sanciones legales por destruir un huevo de águila —castigado con hasta 15.000 euros de multa y hasta dos años de prisión— frente a la posibilidad legal de interrumpir la gestación de un feto con síndrome de Down semanas antes del parto.

Aparte del debate legal y ético, los prelados hacen hincapié en las razones sociales y económicas que llevan a muchas mujeres a optar por la interrupción del embarazo. Europa Press consigna que identifican múltiples “barreras estructurales”, entre ellas la precariedad laboral, la dificultad en el acceso a la vivienda y las limitaciones de las políticas públicas dirigidas a las familias. Según su diagnóstico, estos factores contribuyen a una situación en la que la maternidad se ve frustrada, especialmente en jóvenes y mujeres en condiciones desfavorables.

Ante este panorama, los obispos proponen, según reveló Europa Press, la construcción de una “alianza social para la esperanza a favor de la natalidad”. Invitan a trabajar conjuntamente en el establecimiento de condiciones que permitan a las personas jóvenes proyectar una familia abierta a la vida, y que ninguna mujer se vea forzada a recurrir al aborto por experimentar soledad o carecer de recursos suficientes. Expresan su reconocimiento a las organizaciones no gubernamentales y personas que acompañan y apoyan integralmente a mujeres embarazadas en situaciones complejas.

Según detalló Europa Press, los obispos transmiten la idea de que el aborto representa “un fracaso personal y social” y no una conquista. Su mensaje para el 25 de marzo, bajo el lema ‘La vida, un don inviolable’, llama a la sociedad a cultivar lo que denominan una cultura a favor de la vida, alertando sobre los riesgos de lo que consideran una “cultura del descarte”. Finalmente, expresan el deseo de que las generaciones futuras lleguen a considerar inaudito que se hayan sacrificado vidas humanas en nombre de la libertad individual, tal como figura en su comunicado oficial.