El público del Teatro Real se entusiasma ante hadas y duendes del bosque encantado en 'El sueño de una noche de verano'

La ovación de casi diez minutos tras el esperado estreno de la ópera basada en Shakespeare confirma el triunfo del nuevo montaje de Deborha Warner, destacado por su atmósfera onírica, vestuario innovador y la elogiada participación de niños artistas

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Durante el estreno de la última producción de “El sueño de una noche de verano” en el Teatro Real de Madrid, la destacada participación de niños y adolescentes en los papeles de hadas y duendes recibió un reconocimiento sobresaliente con casi diez minutos de aplausos, de acuerdo con lo reportado por Europa Press. Entre los actores infantiles se encontraban veinte integrantes del coro Pequeños Cantores de la ORCAM, con edades comprendidas entre los cuatro y los ocho años, quienes, junto a otros jóvenes bailarines y actores, realizaron una aparición que capturó la atención del público y marcó el ambiente del evento. Este hito se dio en el marco del esperado regreso de la ópera de Benjamin Britten, inspirada en la comedia de William Shakespeare, a dos décadas de la última representación en ese escenario, explicó Europa Press.

La nueva adaptación escénica estuvo a cargo de Deborha Warner y contó con la dirección musical de Ivor Bolton. Ambos recibieron el respaldo del público con vítores tras la función inaugural, a la que asistieron diversas autoridades y representantes de la vida política y cultural, detalla el medio. Entre los asistentes figuraron el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres; el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Diego Martínez Belío; el secretario de Estado de Justicia, Manuel Olmedo Palacios; el presidente de Europa Press, Asís Martín de Cabiedes; y la consejera de Sanidad, Fátima Matute.

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Según consignó Europa Press, la propuesta de Warner profundizó en los elementos misteriosos y la dimensión fantástica original de la ópera. Esto se logró con la colaboración del escenógrafo Christof Hetzer, quien diseñó la instalación conceptual del montaje; del iluminador Urs Schönebaum; y del figurinista Luis Filipe Carvalho, responsable del vestuario que ha sido identificado como uno de los aspectos más destacados de la producción. Las faldas de tul adornadas con luces y flores bordadas sobresalieron visualmente en las escenas protagonizadas tanto por los grupos de hadas como por los amantes atenienses y los artesanos, elemento que subrayó la diferenciación entre cada uno de ellos a lo largo de la función.

Una característica relevante de este montaje, reportó Europa Press, consistió en la interacción y el protagonismo de los niños en el escenario, cuyo juego escénico influyó en el desarrollo visual de la obra y acompañó el tránsito de los personajes principales. El espectáculo comenzó en el bosque, en contraste con la versión original de Shakespeare que inicia en la corte de Atenas. A lo largo de casi tres horas se alternaron y relacionaron los mundos de la corte, los amantes, las hadas y los artesanos, en un escenario dominado por elementos que evocaron lo terrestre y lo aéreo a través de columpios, agua y vegetación.

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El personaje de Puck, interpretado por Daniel Abelson, alcanzó notoriedad con aportaciones coreográficas del bailarín Juan Leiba, quien interactuó con la escenografía suspendiéndose en el aire y realizando acrobacias, detalló Europa Press. El uso del espacio, que incluyó múltiples dimensiones, ofreció al público la experiencia de estar inmerso en un universo onírico y plagado de fantasía.

La música, bajo la batuta de Bolton, recuperó elementos de la partitura de Britten, que articula distintas atmósferas según el grupo de personajes. La sonoridad ligada a las hadas se apoyó en el arpa, mientras que para representar el mundo de los amantes se adoptaron motivos barrocos y para el de los artesanos predominó el viento madera y los metales en diferentes registros. Bolton definió esta aproximación como “un estilo musical mucho más neoclásico”.

El reparto coral estuvo integrado por Iestyn Davies en el papel de Oberon; Liv Redpath como Tytania; Thomas Oliemans como Theseus; Christine Rice como Hippolyta; Sam Furness como Lysander; Jacques Imbrailo como Demetrius; Simone McIntosh como Hermia; Jacquelyn Wagner como Helena; Clive Bayley como Botton; Henry Waddington como Quince; Ru Charlesworth como Flute; Stephen Richardson como Snug; John Graham-Hall como Snout y William Dazeley en el rol de Starveling, según informó Europa Press.

El tercer acto incluyó una obra dentro de la obra, presentada por los artesanos que, al igual que en el texto original, provocó risas en el público y en los personajes ficticios del escenario. Completada esta escena, los humanos se retiraron y las hadas regresaron para realizar una bendición final en el palacio. Esta conclusión fue acompañada por una nueva ronda de aplausos, con especial entusiasmo dirigido a los más pequeños, documentó Europa Press.

Entre las adaptaciones de la versión operística para el Teatro Real, Europa Press apuntó que la totalidad del texto de Shakespeare se mantuvo, con la excepción de una sola frase: “Compelling thee to marry with Demetrius” (“Obligarte a casarte con Demetrius”). La obra entrelazó elementos del deseo, el sueño, la confusión amorosa y la intervención mágica, siguiendo el esquema planteado en la comedia original, fusionando los espacios de Atenas y el bosque encantado.

El estreno de esta versión de “El sueño de una noche de verano” evidenció una combinación de recursos escénicos, artísticos y musicales, así como una integración activa de niños artistas que recibieron el reconocimiento del público con una ovación que se prolongó por casi diez minutos, según documentó Europa Press en su cobertura del evento.