Expertos recuerdan que prescribir ejercicio físico y contacto con la naturaleza tiene evidencia en depresión y ansiedad

Incorporar actividad física y tiempo al aire libre en el tratamiento de trastornos mentales está respaldado por guías clínicas y estudios internacionales, resaltan especialistas, quienes destacan sus beneficios tanto en salud emocional como física frente a intervenciones convencionales

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El cambio de paradigma hacia un modelo biopsicosocial, conocido como “Psiquiatría del estilo de vida” o ‘Lifestyle Psychiatry’, viene incorporando recomendaciones que van más allá del tratamiento farmacológico tradicional. Según informó Europa Press, expertos reunidos en el XXXIV Curso Nacional de Actualización en Psiquiatría, llevado a cabo en Vitoria-Gasteiz, subrayaron la importancia de prescribir actividad física y fomentar el contacto con espacios verdes como parte de las estrategias terapéuticas para distintos trastornos mentales, incluyendo depresión, ansiedad, esquizofrenia y trastorno bipolar.

La doctora Nagore Iriarte, psiquiatra de la Red de Salud Mental de Álava de Osakidetza, remarcó a Europa Press que la inclusión del ejercicio físico y la exposición a la naturaleza en el abordaje clínico cuenta con respaldo tanto en guías clínicas internacionales como en revisiones sistemáticas, metaanálisis, ensayos multicéntricos y modelos organizativos en salud mental. Estas intervenciones, detalló Iriarte, son recomendadas por guías reconocidas como NICE del Reino Unido, CANMAT de Canadá, APA de Estados Unidos, EPA en Europa y la Organización Mundial de la Salud (OMS). La especialista puntualizó que las recomendaciones sobre ejercicio físico aplican de manera similar tanto a quienes no presentan patologías como a aquellos que viven con enfermedades mentales.

Iriarte señaló que estas directrices contribuyen a individualizar los tratamientos, permitiendo seleccionar el tipo de paciente, el modo de prescripción del ejercicio y el momento adecuado para hacerlo, tal como reportó Europa Press. Esto implica considerar factores adicionales vinculados a cada individuo, de la misma manera que se evalúan elementos en la administración de fármacos o en terapias psicoterapéuticas. Reconoció la existencia de barreras reales, como la falta de motivación, dificultades en la adherencia o la carencia de recursos, y defendió la necesidad de estrategias prácticas para superarlas. Apuntó que la colaboración con profesionales de la educación física y el trabajo en equipos multidisciplinares resulta fundamental para lograr una prescripción verdaderamente personalizada.

De acuerdo con lo expuesto por Iriarte para Europa Press, en los últimos años se han acumulado resultados científicos sólidos que avalan los beneficios del ejercicio físico para la salud mental. Destacó que estos beneficios han sido reflejados de forma contundente tanto en las guías internacionales como en un creciente número de publicaciones científicas y medios especializados.

En este contexto, el ejercicio físico se presenta como una de las intervenciones más efectivas para estimular la plasticidad cerebral. La doctora también resaltó la relevancia de otros factores, como la regulación del sueño, la alimentación adecuada y la práctica de técnicas de atención plena (“mindfulness”), en la salud mental de los pacientes.

El profesor e investigador Mikel Tous, de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), intervino en el curso poniendo el foco sobre la relación directa entre la exposición a espacios verdes y la salud mental. Según consignó Europa Press, Tous resaltó que esta área se ha consolidado como un campo emergente de investigación, respaldada por estudios epidemiológicos, revisiones sistemáticas, metaanálisis y modelos organizativos en el ámbito sanitario. El abordaje de la denominada “Green Therapy” permite analizar los efectos positivos del contacto con la naturaleza desde perspectivas poblacionales, clínicas y organizativas.

Entre los datos presentados, Tous mencionó que los estudios epidemiológicos han demostrado que quienes residen en zonas verdes reportan menores problemas de salud y mejores indicadores tanto mentales como físicos, al compararlos con las personas que viven en áreas con menor acceso a espacios naturales. A esto añadió que la exposición residencial a entornos naturales durante la infancia se relaciona con un riesgo reducido de desarrollar trastornos psiquiátricos desde la adolescencia hasta la adultez.

Respecto a las modalidades y efectividad de las intervenciones, Tous aclaró que los beneficios dependen tanto de la frecuencia como de la duración del tiempo dedicado a estas actividades. Según publicó Europa Press, las investigaciones sugieren que la mayor eficacia se ha observado en programas que se extienden de ocho a doce semanas, en los que cada sesión dura entre 20 y 90 minutos. Asimismo, destacó que realizar ejercicio físico al aire libre aporta ventajas añadidas: a nivel físico, ayuda a regular la tensión arterial; en el plano mental, contribuye a reducir el estrés y la ansiedad; y en el aspecto social, mejora las dinámicas interpersonales, en comparación con el ejercicio realizado en ambientes cerrados.

La participación de los profesionales en el XXXIV Curso Nacional de Actualización en Psiquiatría incluyó talleres como el liderado por Luis Orive, impulsor del anillo verde de Vitoria-Gasteiz. Estos espacios fomentan el intercambio de experiencias y la actualización basada en la evidencia más reciente sobre el impacto positivo del ejercicio y la naturaleza en la salud mental.

Europa Press reportó que entre los desafíos señalados por los especialistas se encuentran la necesidad de incorporar la prescripción del ejercicio físico y la naturaleza como parte del tratamiento habitual en Psiquiatría, adaptando estas medidas a las características y necesidades particulares de cada paciente. Tanto Iriarte como Tous pusieron énfasis en la importancia de diseñar modelos organizativos sanitarios que faciliten la implementación de estas estrategias, favoreciendo la coordinación entre profesionales sanitarios y especialistas en actividad física.

El avance de la evidencia científica respalda la tendencia hacia modelos de atención multidisciplinaria donde la actividad física y el contacto con ambientes naturales ocupan un papel fundamental en la prevención y el tratamiento de los trastornos mentales, junto al abordaje farmacológico y psicológico tradicional.