La izquierda entona el 'No a la guerra' en el 8M y el PP clama contra los ayatolás y dictadores de Cuba o Venezuela

Dirigentes de diversas fuerzas políticas aprovecharon las marchas del Día Internacional de la Mujer para lanzar mensajes de apoyo a las víctimas de conflictos internacionales y denunciar la violencia que padecen mujeres bajo regímenes autoritarios en varios países

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La referencia a la situación de las mujeres en Irán, donde varias oradoras enfatizaron que continúan bajo la presión tanto del régimen de los ayatolás como de los bombardeos recientes, encapsuló uno de los mensajes predominantes en las marchas por el Día Internacional de la Mujer celebradas este 8 de marzo. Según reportó el medio que difundió la información, dirigentes de distintos partidos en España aprovecharon este día de manifestaciones para trasladar reclamos vinculados no solo al avance de los derechos de las mujeres, sino también a los conflictos internacionales y la situación de las víctimas bajo regímenes autoritarios.

Tal como publicó el medio de origen, representantes del PSOE, Sumar y Podemos asistieron a la masiva manifestación organizada por la Comisión 8M en Madrid. Antes del inicio del evento, en declaraciones recogidas por la prensa, reivindicaron el lema “No a la guerra”, expresión relanzada días antes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras sucesos de violencia internacional ligados a ataques de Estados Unidos e Israel en la región de Irán. Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Ejecutivo, remarcó que “el feminismo también es pacifismo y por eso alzamos la voz y decimos ‘No a la guerra’. Y condenamos todas las violencias, la violencia contra la mujer aquí y en cualquier lugar del mundo”. La acompañaron la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, y la ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Sara Aagesen.

El medio consignó que en Valladolid, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, participó en la marcha convocada y expresó: “La igualdad es paz y pacifismo”, sumando que los derechos de las mujeres en cualquier lugar del planeta constituyen una causa común. Redondo recordó a mujeres como las afganas, quienes, según sus palabras, viven en una “cárcel” con sus derechos restringidos, así como a las ucranianas que mantienen una lucha de cuatro años contra la guerra, o las iraníes que han sufrido históricamente bajo los ayatolás y ahora sufren bajo los bombardeos.

Por otra parte, según detalló el medio, miembros de Sumar presentes en la manifestación de Madrid hicieron un llamado al movimiento feminista a intensificar el rechazo a la guerra y proteger los derechos del colectivo. Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, instó a toda la diversidad de corrientes dentro del feminismo a “dar un paso más”, asegurando que “está en nuestras manos detener la guerra y la barbarie”. También asistieron Sira Rego, ministra de Juventud e Infancia, y Mónica García, ministra de Sanidad. Rego consideró que el 8 de marzo debía emplearse para exigir una “cultura de paz” frente a la expansión de conflictos internacionales, enfatizando que “somos más las mujeres que estamos diciendo no a la guerra. Creo que es un buen momento para recordarlo este 8 de marzo. No a la guerra, no a la ley del más fuerte y no a la violencia”.

La ministra Mónica García aludió a la continuidad histórica de los lemas y luchas feministas al proclamar: “Decimos alto y claro ‘No a la guerra’: somos las herederas del ‘No a la guerra’, somos las herederas de las abuelas de la Plaza de Mayo, somos las herederas de las madres contra la droga, somos las herederas del no pasarán, somos las herederas del ‘Hermana yo sí te creo’”. García lamentó la coyuntura actual, al afirmar que “se están poniendo en cuestión por parte de la ultraderecha internacional, por parte de los tecnoligarcas y por parte de los ‘chalaitos’ del mundo la paz internacional”.

El medio también informó sobre la presencia de Irene Montero, exministra y eurodiputada de Podemos, quien planteó la necesidad de que España se convierta en un “refugio feminista” y de paz ante las acciones atribuidas a Donald Trump. Montero exigió la retirada de todas las tropas estadounidenses de las bases de Rota y Morón, considerando que si Trump “siembra el terror, que España sea un refugio y que también sea un refugio feminista”. En sus declaraciones, denunció el accionar de una “banda de super ricos, criminales, pederastas” vinculados a los conflictos globales.

En paralelo, el Partido Popular, representado por el vicesecretario de Educación y de Igualdad, Jaime de los Santos, asistió a la manifestación convocada por el Movimiento Feminista de Madrid. Según reportó el medio, De los Santos dedicó sus palabras a las mujeres de Venezuela, Cuba e Irán, describiendo las restricciones que sufren bajo regímenes calificados como de “satrapía” o “dictadores”. Subrayó que “encerradas en cárceles de tela que es lo que son los burkas” no es una situación tolerable, y enfatizó que “no hay más fe que la que cree en la libertad, no hay más fe que la que va a defender siempre a las mujeres y su lugar en este mundo”.

Las manifestaciones feministas del 8 de marzo en Madrid y otras ciudades reunieron, según consignó el mismo medio, tanto a dirigentes gubernamentales como a líderes de la oposición, quienes aprovecharon el acontecimiento para manifestar posiciones sobre los conflictos armados, las situaciones de violencia estructural y la situación de las mujeres bajo sistemas autoritarios. Mientras desde la izquierda predominó un discurso contra la guerra y en solidaridad con mujeres en contextos bélicos o de opresión, los representantes del Partido Popular enfocaron su intervención en denunciar la situación bajo regímenes de corte autoritario en América Latina e Irán, y defendieron la libertad y la lucha femenina en esos entornos.

El evento reflejó la división de enfoques sobre cómo articular la defensa de los derechos de las mujeres con el contexto internacional, mostrando prioridades distintas y líneas discursivas que colocaron en el centro tanto la situación de las víctimas directas como la responsabilidad de actores internacionales y gobiernos. Según publicó la fuente, el protagonismo de representantes de los principales partidos españoles en la marcha de la Comisión 8M y la paralela del Movimiento Feminista de Madrid evidenció la relevancia política del 8 de marzo y su papel como escenario para pronunciamientos sobre asuntos internacionales, violencia de género y reivindicaciones históricas del movimiento feminista.