
Según señalaron los servicios de inteligencia de Ucrania al portal Marinetraffic, el buque interceptado, llamado 'Caffa', estuvo involucrado en el transporte de cereales provenientes de territorios ucranianos bajo ocupación rusa durante julio de 2025. El cargamento habría sido embarcado concretamente en Sebastopol, en la península de Crimea, región anexada por Rusia en 2014 y foco de intensos intercambios comerciales pese a las sanciones internacionales. A raíz de estos hechos, Ucrania ha agradecido a las autoridades suecas por el operativo, destacando la importancia de implementar controles y sanciones más estrictos sobre la llamada "flota fantasma" rusa para salvaguardar la seguridad y el entorno de Europa.
De acuerdo con la información proporcionada por el Gobierno de Suecia y reproducida por el diario Göteborgs-Posten, la Guardia Costera sueca abordó en aguas del mar Báltico al buque 'Caffa', un carguero incluido en la lista de sanciones que operan contra la guerra de Ucrania y que figura, según los informes, como parte de la “flota fantasma” rusa utilizada para eludir las restricciones comerciales impuestas a Moscú. El abordaje se realizó cerca de la localidad portuaria de Trelleborg, en el marco de la denominada Operación Café Solo, operación conjunta en la que también colaboraron efectivos policiales.
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Tal como detalló el ministro sueco de Defensa Civil, Carl-Oskar Bohlin, por medio de un comunicado en redes sociales, la estructura de propiedad del 'Caffa' todavía no resulta transparente para las autoridades y persisten dudas respecto de la legalidad de su aseguramiento. El ministro destacó que las investigaciones en marcha buscan determinar si el buque cumple con los requisitos establecidos para operar en aguas suecas, dadas las sospechas de que podría estar usando una bandera de conveniencia falsa. En ese sentido, Bohlin precisó que durante el verano, el buque había sustituido su bandera rusa original por una de Guinea.
En relación a la legalidad de operar en territorio marítimo sueco, las autoridades enfatizaron que las acciones contra embarcaciones bajo sospecha dependen de la evaluación jurídica independiente a cargo de los organismos competentes. “Ante el importante desafío que representa la flota fantasma, el Gobierno considera necesaria una política activa de contramedidas”, añadió Bohlin en declaraciones recogidas por Göteborgs-Posten.
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Según consignó el portal Marinetraffic, el 'Caffa' cubría la ruta entre Casablanca, en Marruecos, y San Petersburgo, en Rusia, transportando mercancía identificada como cereales. La sospecha principal radica en que parte de esa carga tendría su origen en zonas bajo control ruso en Ucrania, en concreto desde el puerto de Sebastopol, información que refuerza la denuncia ucraniana de exportación ilícita de productos agrícolas.
Tras hacerse pública la intervención en aguas suecas, el jefe de la diplomacia ucraniana, Andrii Sibiha, publicó un mensaje agradeciendo la actuación de Suecia frente al buque sancionado. Declaró, de acuerdo con la publicación original, que “la acción colectiva contra estos buques es cada vez más intensa”. Sibiha sostuvo que el éxito de las sanciones depende de su aplicación rigurosa, agregando que es imprescindible frenar de manera conjunta la actividad de la “flota fantasma” rusa para garantizar la protección del continente europeo y de sus recursos naturales.
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Los antecedentes de este tipo de operativos se enmarcan en la preocupación de varios países del norte de Europa por el creciente uso de embarcaciones con registros y propiedad poco claros que transportan mercancías estratégicas para el régimen ruso, sorteando las restricciones impuestas tras el inicio de la invasión a Ucrania en 2022. Las investigaciones respecto al caso del 'Caffa' siguen abiertas, y las autoridades suecas mantienen que las eventuales decisiones sobre el destino del buque dependerán de los hallazgos técnicos y legales que arroje la Operación Café Solo.