Málaga (España), 7 mar (EFE).- 'Hangar rojo', el primer largometraje de ficción dirigido por el chileno Juan Pablo Sallato, saca a la luz la represión y las torturas que sufrieron, a manos de sus propios camaradas, numerosos militares de Chile que no secundaron el golpe del general Pinochet contra el presidente Salvador Allende en septiembre de 1973.
Basado en el libro de Fernando Villagrán 'Disparen a la bandada', el protagonista es un personaje real, el capitán Jorge Silva, que recibe la orden de transformar la Escuela de Aviación donde enseña a jóvenes cadetes en un centro de detención y tortura.
Sallato, que presentó este sábado la película en la sección oficial del Festival de Málaga, explica a EFE que mantuvo un contacto "muy cercano, sincero y respetuoso" durante el desarrollo del proyecto con Silva, "que lamentablemente murió dos meses antes del inicio del rodaje".
"Era una historia para nosotros inédita, cómo se vivió ese 10 y 11 de septiembre, cuando se ejecuta la orden del golpe y cómo llega a los mandos inferiores. Estaba bastante silenciada y eso nos empujó a llevar la película adelante", señala el director.
Le interesaba el caso de Silva porque "era importante que no fuera un alto mando", frente a otros nombres "emblemáticos" y más conocidos como el del general Bachelet.
Sallato se sintió capaz "de contar una historia con esta complejidad y estos matices que era necesario contar" y de "mostrar cierta humanidad en el horror", ya que, "cuando uno siente que todo está negro, hay personas que actúan distinto".
La decisión de rodar en blanco y negro "apareció desde el libro", por un pasaje en el que Villagrán camina hacia el Palacio de la Moneda, sede de la Presidencia de la República, recién pasado el golpe, "lo ve con humo y cenizas y dice que le pareció que Chile se ponía en blanco y negro".
"Me pareció una imagen gráfica y visual para representar este claroscuro, un personaje que se confronta entre seguir a la institución o a su conciencia, y el mundo de los grises de la humanidad, porque no todo es blanco y negro, somos seres humanos y dentro del horror hay grises".
Según el cieneasta chileno, la película no pretende dar respuestas, sino "generar preguntas para no cometer los mismos errores, sobre todo hoy en día, cuando uno ve que la barbarie y la impunidad frente a los derechos humanos y el derecho internacional están a la orden del día".
El protagonista es interpretado por el actor chileno Nicolás Zárate, quien reconoce a EFE que se aproximó al personaje a través del "mensaje ideológico, político y profundamente actual que tiene la película".
A Zárate le "sensibilizó mucho" encarnar a un personaje real para desvelar esta historia de la que en Chile no se tenía tanta idea: "No se conoce esta microhistoria de militares torturados por sus propios camaradas y solo se conocen casos como los de Bachelet, Schneider o Prats".
"Lo interpreté desde un lugar que no fuese puramente un 'biopic', querer ser esa persona. Estudiando el guion, vi una primera impresión, la de una olla a presión, y vino a mi cabeza la literatura. Empecé a trabajar con Hamlet, porque está todo el tiempo en una decisión, y no decide hasta el final, y con Dostoyevski, un autor que siempre me mata", según cuenta.
Tras el estreno de la película en la Berlinale, se le acercó la hija del capitán Silva. "Me abrazó llorando y me dijo que yo era su papá. Esa es la parte mágica de la actuación y del arte", confiesa Zárate.
El actor no quería construir "un personaje épico ni un héroe ni un villano, sino un personaje humano, al que no se le quiere al comienzo, porque es tosco, seco, parco, muy militar y muy correcto, pero vemos en sus actos que es un hombre empático".
José Luis Picón