La UME se incorpora a la búsqueda de Pablo Cebolla y Ares Miguel en la capital aragonesa

El operativo incorpora equipos de rastreo acuático, unidades caninas especializadas y tecnología aérea, reforzando la localización de dos jóvenes de 20 años extraviados en Zaragoza desde noviembre y febrero, respectivamente, bajo coordinación policial y militar

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El operativo de búsqueda en Zaragoza para encontrar a Pablo Cebolla y Ares Miguel ha sumado recursos especializados mediante la incorporación de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que desplegó equipos de rastreo acuático, unidades caninas entrenadas en la localización de restos humanos, tecnología aérea con drones y personal para patrullajes en las riberas del Ebro. La acción coordinada se orienta a reforzar las tareas que ya coordinaba el Grupo de Desaparecidos de la Jefatura Superior de Policía de Aragón, según informó el medio.

Durante este viernes, la UME estableció un mando fijo en sus instalaciones dentro de la Base Aérea de Zaragoza, además de un puesto de mando móvil operando desde las dependencias de la Policía Nacional. De acuerdo con la información reportada, la jornada contempló reconocimientos de las áreas de interés, inspección de embarcaderos y la integración progresiva de los perros de rastreo en las zonas asignadas para la búsqueda. Según detalló la fuente, el operativo abarca tanto revisiones subacuáticas como terrestres, con el objetivo de cubrir los posibles escenarios vinculados con la desaparición de ambos jóvenes.

El caso de Pablo Cebolla se remonta a la noche del 13 de febrero, cuando desapareció en las inmediaciones de la ribera del Ebro, dentro del término municipal de Zaragoza. De acuerdo con lo publicado, Pablo Cebolla, natural de Alhama de Aragón y con 20 años cumplidos, fue visto por última vez en ese entorno fluvial. Las autoridades policiales han enfocado su búsqueda en la zona ribereña, considerando las características del sector y el último registro conocido del joven.

En relación al caso de Ares Miguel Tiziano, la desaparición ocurrió el 20 de noviembre en la capital aragonesa, tal como detalló la fuente. Ares Miguel, también de 20 años, presenta un diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA), circunstancia que ha guiado parte del dispositivo de búsqueda, atendiendo a las necesidades específicas que la condición implica en situaciones de extravío. La coordinación policial ha extendido las tareas tanto en espacios abiertos como en enclaves urbanos donde pudiera encontrarse el joven.

La participación de la UME, referida por el medio, incluyó una fase inicial de toma de contacto y reconocimiento en campo destinada a optimizar la asignación de recursos y ajustar las estrategias de rastreo según las particularidades de la zona y los posibles escenarios donde se hayan extraviado los jóvenes. Los equipos cinológicos, especializados en la detección de restos humanos, realizaron pruebas de campo previas para familiarizar a los canes con el entorno y aumentar la eficacia de sus intervenciones.

A su vez, la tecnología aérea suma capacidad de observación en áreas de difícil acceso y permite ampliar el alcance visual del operativo. El despliegue en las riberas, por la geografía de la zona y la presencia del cauce del Ebro, incorpora revisiones periódicas tanto desde tierra como por vía acuática. Los dispositivos de mando fijo y móvil, instalados respectivamente por la UME y la Policía Nacional, buscan favorecer la coordinación interinstitucional y la respuesta ante cualquier novedad vinculada a los desaparecidos.

Según consignó el medio, el dispositivo intensificó la vigilancia en los puntos críticos previamente identificados, como embarcaderos y pasos habituales en la ribera del río, además de otras áreas de interés para la localización de los jóvenes. La colaboración entre las unidades de seguridad y emergencias, sumada a los recursos técnicos, responde a la necesidad de ampliar las posibilidades de encontrar a los desaparecidos tras varios meses sin noticias de su paradero.

Los familiares de ambos jóvenes han mantenido la denuncia activa y han colaborado con las autoridades en todo momento, según remarcó la cobertura del medio. La incorporación de la UME representa un refuerzo extraordinario en la fase actual del operativo, dado el tiempo transcurrido desde la desaparición de cada uno y los posibles condicionantes meteorológicos y ambientales que podrían haber influido en su búsqueda directa en días anteriores. Las zonas supervisadas se eligieron tras el análisis de los datos recopilados durante los primeros meses de investigación policial.

El caso de Pablo Cebolla y Ares Miguel ha generado una movilización significativa de recursos materiales y humanos, que ahora incluye una sinergia entre fuerzas policiales y la UME, con el propósito de aportar todas las capacidades disponibles en la localización de ambos jóvenes desaparecidos.