La imposición de dobles jornadas y el escaso acceso a puestos de liderazgo han marcado la trayectoria de las médicas, a pesar de representar la mayoría tanto en el acceso a la carrera médica como entre los profesionales en activo. Según informó el medio Europa Press, la Organización Médica Colegial (OMC) considera que abordar la salud mental de las profesionales de la medicina constituye una inversión estratégica para el sistema sanitario, al subrayar que más del 70 por ciento de quienes terminan hoy la carrera de Medicina son mujeres.
Durante la inauguración de la jornada 'Salud mental de las médicas. Retos, prevención y autocuidado', organizada por el Observatorio Género y Profesión de la OMC, el tesorero Enrique Gilabert señaló que las profesionales enfrentan condiciones laborales especialmente exigentes, desigualdades estructurales y cargas muchas veces invisibilizadas. El representante de la OMC remarcó que estos factores deterioran el bienestar emocional de las médicas, lo que afectaría no solo su desempeño, sino la calidad del sistema. Gilabert destacó que “Si vosotras estáis bien, el sistema estará bien. Si vosotras prosperáis, la profesión prospera". Además, insistió en la necesidad de que los entornos sanitarios y las propias estructuras se adapten a una realidad en la que la profesión médica está cada vez más ocupada por mujeres, y manifestó el compromiso de la OMC en la creación de espacios seguros y el fortalecimiento de la prevención, así como en el acompañamiento desde la formación, con el objetivo de que ninguna médica deba afrontar sola los problemas de salud mental.
Diversos especialistas, según consignó Europa Press, subrayaron durante el encuentro que la realidad de las médicas debe analizarse considerando las cargas psicológicas adicionales derivadas de su doble papel como trabajadoras y cuidadoras. Pilar Martín, psicóloga y decana del Colegio Oficial de Psicología de la Región de Murcia, sostuvo que la medicina se caracteriza por una marcada identidad vocacional, lo que incrementa el riesgo de que la implicación laboral derive en autoexigencias y una expansión del rol profesional hacia ámbitos personales. Martín explicó que el síndrome de burnout frecuentemente se aborda solo cuando ya es grave, pero existen fases previas en las que el exceso de ocupación mental y emocional tiene efectos negativos progresivos sobre la salud.
Para la psicóloga, muchas médicas enfrentan una segunda jornada no reconocida, que surge al finalizar su día en el hospital y continuar atendiendo responsabilidades familiares. Una vez en el hogar, las expectativas propias y ajenas, frecuentemente invisibles para el entorno, repercuten en su bienestar. Según expuso Martín y recogió Europa Press, las mujeres en la profesión médica trabajan más horas de manera relacional, lo que requiere una inversión cognitiva y emocional superior. El sentido de control del tiempo y la flexibilidad para gestionar imprevistos personales es menor para las mujeres que para sus colegas varones, mientras que obstáculos como la brecha salarial y el denominado techo de cristal siguen vigentes en el sector.
El retraso en la búsqueda de apoyo psicológico constituye otro reto citado por los especialistas durante la jornada. Martín atribuyó esta tendencia a barreras culturales, como el mito de la invulnerabilidad médica que inhibe la expresión de vulnerabilidad y genera estigmas y sentimientos de vergüenza. Además, factores institucionales y legales –como el temor a la falta de confidencialidad y anonimato–, junto a la sobrecarga asistencial y la falta de tiempo, dificultan el acceso al cuidado psicológico. Otro obstáculo identificado reside en lo que denominó como el “desafío del buen paciente”: la preferencia por no incomodar ni cuestionar a colegas que pudieran estar atendiéndolas.
En respuesta, la psicóloga presentó un decálogo de recomendaciones, según el medio Europa Press, para ayudar a prevenir el deterioro de la salud mental y promover la sostenibilidad en el ejercicio médico. Recomendó que las médicas reconozcan sus propios límites, establezcan pausas efectivas y alternen la carga emocional. Asimismo, sugirió buscar supervisión y redes de apoyo, imponer límites profesionales y personales e incorporar periodos de tiempo no productivo. Otras sugerencias incluyeron cultivar identidades fuera del ámbito médico, practicar la detección temprana de actitudes cínicas, exigir cambios estructurales y priorizar el autocuidado. Martín concluyó con el mensaje: “Busca ayuda psicológica cuando lo necesites".
El análisis de las estructuras del sector sanitario fue tema central durante la intervención del psiquiatra Álvaro Cerame, presidente de la European Junior Doctors. Cerame afirmó que la creciente feminización de la medicina en España no se acompaña de una adecuación de los sistemas organizativos, que aún mantienen características heredadas de modelos en que el rol profesional recaía mayoritariamente en los hombres. Según precisó el experto, citado por Europa Press, en torno al 59 por ciento de los médicos en activo son mujeres y la mayoría del estudiantado en medicina también lo es; sin embargo, estas proporciones no se ven reflejadas en cargos de dirección, donde el 72 por ciento de las jefaturas de servicio y el 64 por ciento de las jefaturas de sección continúan ocupadas por hombres.
Las instituciones continúan respondiendo, de acuerdo con lo publicado por Europa Press, a realidades pasadas en las que el trabajo de cuidados recaía principalmente sobre las mujeres en el hogar, y no sobre la base de una profesionalización cada vez más igualitaria. La falta de adaptación de los sistemas a este nuevo perfil provoca que las médicas vivan mayores tasas de estrés, ansiedad y exposición a factores de riesgo en comparación con sus colegas masculinos. Cerame hizo un llamamiento para que se reconozcan y se hagan visibles estos datos, sin eufemismos, en la profesión sanitaria. Propuso abordar la problemática con políticas que permitan compatibilizar la doble presencia, tanto en el entorno laboral como en el familiar, así como facilitar recursos de apoyo psicosocial accesibles y libres de estigmas.
Desde la OMC, se subrayó la importancia de que cada persona asuma su cuota de responsabilidad para contribuir a los cambios necesarios, así como la conveniencia de que estos debates formen parte de la vida cotidiana en las organizaciones sanitarias. La demanda para adaptar espacios y políticas se fundamenta en proteger la salud mental de quienes cuidan al resto de la sociedad, con el objetivo de mejorar el desempeño de las médicas y garantizar que ninguna de ellas deba afrontar sola las dificultades que presenta el ejercicio de una de las profesiones más demandantes.