
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, denunció que el impacto de la ofensiva sorpresa ejecutada el 28 de febrero ha alcanzado a los mercados mundiales al provocar un aumento en los precios de la energía, afectar el valor de las divisas y reducir la capacidad adquisitiva de la población en varios países. De acuerdo con la agencia de noticias, el funcionario señaló que estos efectos negativos en la economía internacional se suman a la escalada de violencia registrada en Irán, a raíz de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel.
Según publicó el medio, el gobierno de Irán acusó formalmente a los dos países de atacar de manera intencionada zonas civiles, con el objetivo de infligir el mayor número posible de víctimas y sufrimiento. De acuerdo con las declaraciones de Esmaeil Baqaei, "esta agresión brutal, no provocada y absolutamente injustificada contra la República Islámica de Irán se extiende mucho más allá del campo de batalla". El funcionario destacó que las hostilidades han persistido en medio de un contexto de negociaciones indirectas entre Washington y Teherán, cuyo propósito es avanzar hacia un nuevo acuerdo sobre el programa nuclear iraní.
Tal como consignó la fuente, Baqaei subrayó que "para nosotros, los iraníes, el costo es enormemente más alto: nuestro pueblo está siendo brutalmente masacrado mientras los agresores atacan deliberadamente áreas civiles y cualquier lugar que consideren que infligirá el máximo sufrimiento y pérdida de vidas posibles". Esta afirmación fue difundida a través de los canales oficiales y redes sociales del ministerio.
La ofensiva sorpresa del 28 de febrero ha tenido un saldo superior a las mil víctimas mortales en Irán, conforme a las cifras expuestas por las autoridades del país asiático. El medio detalló que entre los fallecidos se encuentra el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, además de importantes figuras del gobierno y altos mandos militares iraníes.
En respuesta a estos ataques, fuerzas iraníes han lanzado misiles y drones dirigidos contra objetivos en Israel y bases estadounidenses localizadas en diversos países del Medio Oriente. El medio añadió que estas acciones han escalado la tensión en la región en momentos en que el proceso diplomático con Estados Unidos permanece activo, aunque bajo presión por el conflicto armado que persiste.
El gobierno de Irán atribuye las acciones militares de Estados Unidos e Israel a una estrategia orientada a intensificar la presión internacional durante el proceso de negociaciones nucleares, obstaculizando los avances hacia un posible consenso. Las autoridades iraníes insisten en que los ataques no tienen justificación y constituyen una agresión directa contra la soberanía del país.
De acuerdo con lo reportado, la inestabilidad originada por esta ofensiva no solo repercute en suelo iraní, sino que también genera consecuencias globales asociadas a la economía, especialmente en torno a los precios del crudo y las monedas internacionales. Las repercusiones políticas y sociales derivadas se manifiestan tanto en la agenda interna de Irán como en el escenario internacional, dado el carácter estratégico del país para el suministro energético y la dinámica geopolítica del Oriente Próximo.
Según reiteró el portavoz de Exteriores, la respuesta militar de Irán ya incluyó ataques selectivos contra posiciones de los países a los que responsabiliza por la agresión, en un contexto en que el conflicto afecta tanto a la población civil como a la estabilidad de la región. El medio recogió que el gobierno iraní exigió una investigación internacional por las víctimas y llamó a la comunidad internacional a tomar acciones frente a los ataques documentados durante la ofensiva iniciada a finales de febrero.