El Prado exhibe desde hoy la obra 'María y Luisa, las hijas del pintor', de Luis Paret

La reconocida institución madrileña presenta una pieza inédita de Luis Pareta, llegada por legado de Juan José Luna, que muestra a las niñas del artista en un entorno bucólico inspirado en ideas ilustradas y detalles naturalistas del siglo XVIII

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El trampantojo que enmarca la nueva obra expuesta en el Museo del Prado no solo cumple una función decorativa, sino que incorpora símbolos específicos de la pintura del siglo XVIII, como cortinajes dorados, sombrero de paja, hiedra y flores, elementos que el artista Luis Paret ya había utilizado en otros retratos familiares. Estas iconografías refuerzan el tono pastoral de la composición y evidencian el interés del pintor por los detalles naturalistas propios de su época. Según detalló el Museo Nacional del Prado, la institución comenzó desde hoy a exhibir ‘María y Luisa, las hijas del pintor’, una pieza inédita que se incorporó a la colección gracias al legado del historiador del arte Juan José Luna.

La pincelada de Luis Paret en esta obra responde al uso del óleo sobre cobre, una técnica con la que experimentó en 1783 y que, de acuerdo con la información difundida por el Museo del Prado, ofrece acabados de particular brillo y precisión. El cuadro refleja la etapa en la que Paret promovía soluciones artísticas que fusionaban innovación técnica y un marcado gusto por la minuciosidad, un dato que subraya la importancia de este soporte en la producción del artista madrileño.

Según consignó el Museo del Prado, la escena muestra a las hijas del pintor, María y Luisa, de tres y dos años respectivamente, con rasgos que evocan a pequeñas ninfas en un paisaje al aire libre. María, la mayor, abraza a su hermana y porta una pandereta, mientras Luisa se entretiene con un perro pequeño y lleva puesta una chichonera, accesorio propio de la indumentaria infantil de aquella época.

De acuerdo con el relato institucional, la elección del entorno abierto para el retrato conecta con las nuevas ideas educativas que Jean-Jacques Rousseau había difundido a finales del siglo XVIII y que influenciaron el ambiente ilustrado español. Luis Paret, vinculado a estos círculos ilustrados, plasma así en la pintura la importancia de la naturaleza y el juego en la infancia, traduciendo en imagen los debates pedagógicos de su era.

El medio especializado refirió que, al igual que en el retrato de su esposa, el pintor dispone una cuidada composición, enmarcada con trampantojo y adornada por motivos vegetales y textiles. Este enfoque aporta continuidad a su obra familiar y acentúa la mirada sentimental sobre sus seres queridos, aunque desde la observancia ilustrada y naturalista.

El Prado señaló que la nueva incorporación proviene del legado de Juan José Luna, figura referente en la historia del arte español e impulsor de numerosos estudios sobre pintura dieciochesca. Según informó la institución, la llegada de ‘María y Luisa, las hijas del pintor’ permite no solo enriquecer el catálogo de obras de Paret, sino ofrecer una panorámica más amplia de los vínculos entre arte y educación en el periodo de la Ilustración.

La exposición de la obra abrirá al público a partir de este jueves, posicionando de nuevo la colección permanente del Museo Nacional del Prado como referente para la comprensión de la pintura española del setecientos, según publicó el mismo museo.