El Gobierno de Líbano prohíbe "toda actividad militar" de Hezbolá y exige que entregue por completo las armas

El primer ministro Nawaf Salam instó al grupo chií a entregar todo su arsenal, subrayando que ninguna milicia puede operar fuera del control estatal, mientras las autoridades buscan evitar una escalada tras los ataques de Estados Unidos e Israel

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El primer ministro de Líbano, Nawaf Salam, sostuvo que la decisión entre la guerra y la paz debe residir únicamente en el Estado, y remarcó que ninguna milicia puede operar fuera del control estatal. Con estas palabras, Salam exigió que Hezbolá entregue la totalidad de su arsenal y que limite su actividad exclusivamente al ámbito político, de acuerdo con las declaraciones recogidas por el medio que informó sobre la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros. Así, el máximo mandatario anunció la posición oficial del Gobierno libanés en el contexto de la reciente escalada de hostilidades entre Estados Unidos, Israel, Irán y los actores no estatales que operan en suelo libanés.

Según informó el medio, el Gobierno de Líbano prohibió explícitamente "toda la actividad militar" de Hezbolá y ordenó que todos sus miembros entreguen por completo las armas. Esta decisión surge luego de extensas deliberaciones en el palacio presidencial, y se produce cuando las autoridades buscan evitar una escalada regional tras los recientes ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán, episodios que originaron duros enfrentamientos y represalias desde territorio libanés.

Tras la sesión del Consejo de Ministros, el primer ministro Salam subrayó que el Estado rechaza "cualquier acción militar o de seguridad lanzada desde territorio libanés fuera del marco de sus instituciones legítimas". La instrucción emitida por el Ejecutivo incluye el mandato dirigido a las fuerzas de seguridad para que impidan cualquier operación militar de integrantes de grupos armados que actúan fuera del Estado, como Hezbolá, y procedan a detener a aquellos que violen la nueva disposición.

El Ejército de Líbano recibió indicaciones para continuar con su plan de desarme de milicias armadas, empleando todos los medios a su alcance, según detalló el mismo medio. Este plan de desarme enfrenta retos importantes, ya que hasta mediados de febrero, estimaciones de las fuerzas libanesas calculaban que la segunda fase del proceso llevaría entre cuatro y ocho meses para completarse.

En la rueda de prensa, Salam pidió a Hezbolá que se convierta en un partido estrictamente político dentro de los marcos constitucionales y legales, subrayando la necesidad de consagrar "la exclusividad de las armas" bajo control estatal. Según consignó el medio citado, el Gobierno también manifestó su condena a cualquier ataque efectuado desde Líbano, subrayando que la responsabilidad en materia de defensa y seguridad corresponde únicamente al Estado.

El Consejo de Ministros expresó un compromiso decidido para evitar que el país se vea arrastrado a una guerra en medio de las tensiones regionales. Asimismo, exigió que Israel brinde garantías claras y definitivas para detener todos sus ataques contra territorio libanés, y manifestó plena disposición para retomar las negociaciones sobre este asunto con participación civil y bajo auspicio internacional, según reportó el medio.

La sesión de Gobierno también instruyó al Ministerio de Exteriores a intensificar contactos diplomáticos con la comunidad internacional y países aliados con el propósito de frenar lo que definió como una agresión israelí y para activar las resoluciones internacionales pertinentes. Además, el Ejecutivo implementó medidas específicas para brindar refugio a las personas desplazadas por la reciente espiral de violencia.

La medida del Gobierno libanés fue adoptada poco después de que Israel lanzara una "campaña ofensiva" contra Hezbolá, tras una serie de bombardeos que, según las fuentes oficiales, ocasionaron decenas de fallecidos. Estos ataques israelíes se produjeron como respuesta al lanzamiento de proyectiles desde territorio libanés, efectuado por Hezbolá en represalia por el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en el marco de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, según describe el informe original.

A pesar de la nueva legislación y de los esfuerzos oficiales, fuentes israelíes citadas en el reportaje aseguran que Hezbolá "se rearma más rápidamente de lo que es desarmado". Por su parte, el grupo chií rechaza cualquier proceso de entrega de armas mientras subsista la ocupación israelí sobre territorio libanés. Hezbolá instó a las autoridades de Beirut a trabajar para garantizar el cumplimiento por parte de Israel del alto el fuego establecido en noviembre de 2024, según lo publicado por el medio en cuestión.

El contexto de la crisis incluye negociaciones aún abiertas para la implementación definitiva del plan de desarme y una insistencia gubernamental en obtener garantías internacionales para salvaguardar la seguridad del país y prevenir una escalada mayor en la región. El artículo citado resalta que el Gobierno libanés se enfrenta a una coyuntura compleja: debe conjugar la presión interna por el control de las milicias, la exigencia internacional de cumplimiento de las resoluciones de desarme y la necesidad de impedir más desplazamientos e inestabilidad social.