El IPC de Alemania cae dos décimas en febrero al 1,9%, mientras que la subyacente se mantiene en el 2,5%

Según datos provisionales de Destatis, la inflación en la principal economía europea se aproxima a los niveles ideales fijados por el BCE, destacando una moderación en energía y alimentos y estabilidad en la cifra subyacente a la espera de datos finales

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La inflación armonizada en Alemania registró una reducción en su ritmo de avance hasta situarse en el 2% interanual en febrero, alineándose con el objetivo de estabilidad marcado por el Banco Central Europeo (BCE). Según informó la Oficina Federal de Estadística (Destatis), esta moderación representa un descenso de una décima respecto al dato revisado de enero, lo que sitúa a la economía germana en una posición cercana a los niveles considerados óptimos por la institución europea, al menos según los datos provisionales publicados el viernes.

De acuerdo con Destatis, el Índice de Precios de Consumo (IPC) alemán finalizó febrero con un incremento del 1,9% respecto al mismo mes del año anterior. Este resultado supone una bajada de dos décimas frente al registro de enero. Destatis explicó que la evolución de los precios recientes se debe en gran parte a la dinámica de dos componentes clave: la energía y los alimentos. La factura energética se abarató un 1,9% en comparación interanual, profundizando la caída que en enero había sido del 1,7%. Al mismo tiempo, los alimentos encarecieron un 1,1%, mostrando una desaceleración frente al aumento de dos puntos registrado en el periodo anterior.

En el análisis por categorías, la estadística nacional señaló que el coste de los bienes experimentó una subida interanual del 0,8% en febrero, lo que representa un descenso de dos décimas si se compara con el dato de enero. En tanto, los servicios mantuvieron su ritmo de encarecimiento, permaneciendo en un 3,2%, sin variaciones respecto al mes previo. El comportamiento de estos dos grupos permitió una contención relevante en los índices generales, apuntó el organismo estadístico según reportó la prensa local.

Uno de los indicadores seguidos con especial atención por los analistas es la inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles como alimentos y energía. Este índice en Alemania se mantuvo estable en febrero en el 2,5%, indicó Destatis en su reporte provisional. La estabilidad en la tasa subyacente sugiere que, al menos por ahora, las presiones sobre los precios internos se mantienen controladas más allá de las oscilaciones en los productos básicos.

El medio Destatis detalló además que los datos difundidos hasta ahora son preliminares. Las cifras definitivas e informes ampliados se darán a conocer el miércoles 11 de marzo, cuando se podrán confirmar las tendencias observadas y revisar posibles ajustes en función del análisis completo del mes.

El descenso en la inflación general y armonizada responde a un contexto en el que los precios de la energía, tradicionalmente decisivos en la evolución del IPC alemán, han experimentado un retroceso mayor al estimado en periodos anteriores. La moderación en el precio de los alimentos también ha contribuido de forma significativa a la evolución del índice, según consignó Destatis.

La cifra armonizada utilizada por Eurostat sirve como base para las comparaciones entre los distintos países de la eurozona y tiene un impacto directo sobre las valoraciones y expectativas del BCE en relación con la política monetaria de la región. El hecho de que la inflación alemana se haya moderado al 2%, que coincide con la meta de estabilidad a medio plazo del Banco Central Europeo, representa una señal relevante para los responsables de la política económica y financiera europea, puntualizó Destatis en los principales medios del país.

Con la publicación de los datos definitivos prevista para el 11 de marzo, permanece la atención en torno a posibles actualizaciones y en el análisis pormenorizado de cada componente del IPC. El comportamiento de la inflación en la principal economía de la eurozona, como explicó Destatis, continúa como un factor central para el seguimiento de la evolución económica en el bloque comunitario.