Reino Unido impone su mayor paquete de sanciones contra Rusia tras cuatro años de guerra en Ucrania

Londres anuncia medidas históricas contra empresas petroleras y cientos de personas y negocios que financian la invasión, al tiempo que incrementa el apoyo a Ucrania, endureciendo la presión económica sobre Moscú según confirma el Gobierno británico

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Un cálculo realizado por el gobierno británico estima que el monto total que Rusia ha dejado de recaudar por efecto de las sanciones alcanza los 450.000 millones de dólares (381.000 millones de euros), suma que, según ese análisis, equivale a la inversión que Moscú ha destinado a la guerra en un periodo de dos años. El impacto de estas restricciones constituye uno de los puntos centrales del nuevo paquete de sanciones anunciado. Las autoridades del Reino Unido han impuesto la que consideran la acción punitiva más amplia contra Rusia desde el inicio del conflicto en Ucrania, según publicó el medio.

De acuerdo con la información difundida por el gobierno británico y recogida por diversos medios, el paquete de sanciones afecta a cerca de 300 personas físicas y jurídicas relacionadas con el sector energético y financiero ruso. Entre las entidades señaladas figura Transneft, la empresa pública encargada de los oleoductos principales del país, responsable del transporte del 80% del crudo que Rusia exporta. Según detalló el gobierno británico, estas nuevas medidas buscan obstaculizar las operaciones de Transneft para dificultar la obtención de recursos provenientes de la venta internacional de petróleo, sector que ya enfrenta sanciones por parte de varios países.

El medio también informó que las sanciones abarcan empresas como 2Rivers, una organización dedicada a la comercialización y distribución de derivados del petróleo y a la que se le atribuye facilitar el movimiento de crudo ruso, así como el funcionamiento de la llamada 'flota fantasma'. Esta flota comprende barcos petroleros que transportan crudo fuera de los canales regulados, intentando así sortear las restricciones internacionalmente impuestas. Según consignó el gobierno británico, la última ronda de sanciones afecta a 48 embarcaciones identificadas con este tipo de operaciones.

El comunicado oficial destaca que frenar y desmontar la estructura de la flota fantasma constituye una prioridad. El gobierno aseguró que, hasta la fecha, el Reino Unido ha impuesto medidas restrictivas a unos 3.000 individuos, empresas y naves asociadas de algún modo al financiamiento y el comercio de productos energéticos vinculados a Rusia. Las autoridades advirtieron con nuevas sanciones a quienes opten por beneficiarse del comercio ilícito de petróleo, y resaltaron que “el petróleo ruso está fuera del mercado; el mensaje está claro", según la declaración retomada por la fuente original.

Además de las sanciones, la ministra de Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, declaró que la invasión de Ucrania ha superado ya los cuatro años, superando ampliamente el plazo que el gobierno ruso había estimado. Según reportó el medio, Cooper afirmó que “mientras el Kremlin continúa con su asalto contra civiles que han afrontado el invierno más duro en diez años, el pueblo ucraniano mantiene su determinación”. La ministra añadió que las medidas adoptadas buscan impedir el acceso a recursos que financian la ofensiva rusa, subrayando la importancia de bloquear estos flujos económicos para frenar la agresión militar.

Yvette Cooper también anunció la asignación de 30 millones de libras (34 millones de euros) adicionales para reforzar la capacidad de resistencia energética de Ucrania y sus procesos de recuperación. Según detalló el gobierno, este monto se suma al apoyo humanitario y económico previamente entregado y se destina a mitigar los efectos del conflicto sobre la infraestructura energética del país. Durante la comparecencia, Cooper indicó que el compromiso británico implica seguir apoyando tanto a la población ucraniana como la seguridad del continente europeo.

El anuncio recoge la determinación de endurecer las presiones económicas en respuesta al deterioro de la situación humanitaria y a los efectos de la guerra en la región. El medio informó que según las autoridades británicas, la economía rusa evidencia signos de debilidad ante las restricciones internacionales, en tanto que el Reino Unido mantiene la estrategia de incrementar el aislamiento financiero y comercial de Moscú.

En este contexto, el gobierno británico reiteró que quienes busquen evadir las sanciones ahora vigentes enfrentarán acciones inmediatas. El mensaje oficial subraya la atención especial sobre las operaciones marítimas, el comercio energético e intermediarios que actúan en apoyo de la industria petrolera rusa, y resalta el carácter “histórico” de las últimas medidas introducidas. Los funcionarios británicos enfatizaron que la aplicación estricta de las sanciones busca limitar la capacidad de Rusia para financiar actividades militares y recalcó la colaboración internacional destinada a cerrar brechas en la red de distribución de productos energéticos rusos sancionados.

Tal como publicó la información difundida por el gobierno británico, estas disposiciones representan un intento de responder al prolongamiento del conflicto y ajustar la política de presión económica a medida que Moscú prolonga sus actividades militares en territorio ucraniano. Además, el paquete de sanciones forma parte de los esfuerzos coordinados de la comunidad internacional para reducir la influencia y los ingresos del sector energético ruso, considerado un elemento fundamental para financiar la invasión a Ucrania.