AEPap reivindica el tándem entre Enfermería y Pediatría para unos mejores resultados en salud infantil

Expertos de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria subrayan la importancia del trabajo conjunto entre enfermeros especializados y médicos para garantizar atención integral, prevención eficaz y mayor satisfacción de las familias en la protección de la infancia

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El personal con formación especializada en Pediatría resulta clave para el seguimiento de la población infantil, según las declaraciones recogidas por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). De acuerdo con la organización, la enfermera de Pediatría posee una formación específica dedicada a la atención del niño y del adolescente, lo que la posiciona como la profesional más capacitada dentro del Grado de Enfermería para abordar estas tareas. Sobre esta base, la AEPap sostiene que el modelo de tándem entre pediatras y enfermeras especialistas garantiza los mejores resultados en la salud infantil y el bienestar de las familias.

Según informó la AEPap, en respuesta a diversas informaciones difundidas que sugieren que el personal de Enfermería Familiar y Comunitaria es suficiente para ejecutar el Programa de Salud Infantil, el trabajo conjunto entre Enfermería y Pediatría ofrece una mayor eficacia clínica, una mejor calidad asistencial, y una mayor satisfacción por parte de las familias. Tal como publicó la sociedad científica, el Programa de Salud Infantil tiene como objetivo fundamental la promoción de la salud desde la infancia y la adolescencia, así como la prevención y el cribado de enfermedades, prestando especial atención a la detección temprana de factores de riesgo.

La coordinadora del Grupo de Prevención en la Infancia y Adolescencia (PrevInfad) de la AEPap, la doctora Olga Cortés, subrayó en declaraciones recogidas por la propia asociación que la atención pediátrica en el entorno de la Atención Primaria se ve beneficiada cuando participan profesionales con formación específica, como la enfermera especialista en Pediatría o el médico pediatra y sus distintas áreas. Estas competencias conjuntas permiten un abordaje integral del crecimiento, desarrollo y estado de salud de la población infantil, todo ello bajo la premisa de un trabajo coordinado en equipo.

El medio AEPap detalló que este planteamiento no resta relevancia a la labor de la Enfermería Familiar y Comunitaria en la atención global de la salud adulta y el entorno comunitario. Según la doctora Cortés, tanto la evidencia científica como la experiencia en la práctica profesional respaldan la adopción de modelos colaborativos donde Pediatría y Enfermería asumen sus respectivas competencias dentro de un marco de equipo estructurado y coordinado. Estos modelos, según la especialista citada por la AEPap, son los que arrojan resultados superiores en salud infantil.

En cuanto a la organización interna, la AEPap explicó que la distribución específica de tareas y responsabilidades depende de los recursos y condiciones disponibles en cada entorno asistencial. El objetivo común del equipo, según matizó la coordinadora de PrevInfad, sigue siendo la garantía de la calidad de la atención, la seguridad clínica y la satisfacción de las familias que acuden a estos servicios.

El medio AEPap indicó que, dentro de este sistema compartido, la Enfermería se encarga preferentemente de los consejos de salud y la promoción de estilos de vida saludables. Por su parte, corresponde al pediatra de Atención Primaria asumir responsabilidades en la realización de cribados y en la detección precoz de patologías. Este reparto de funciones, según la organización, permite que las actividades se adapten a las necesidades y a los recursos particulares de cada centro, promoviendo así una atención más integral y coordinada para mejorar los resultados en salud de la infancia.

La AEPap, a través de sus declaraciones y del posicionamiento difundido, concluyó que la colaboración entre profesionales con formación específica –como las enfermeras de Pediatría y los médicos pediatras– constituye el marco más adecuado para avanzar hacia una protección eficaz y de calidad de la infancia en el contexto de la Atención Primaria en España.