La NASA aplaza su primera misión tripulada a la Luna en 50 años por fallos técnicos

Un inconveniente en el sistema de helio forzó la retirada del SLS y la cápsula Orion en Florida, situación que llevó a la suspensión del esperado viaje de Artemis II y a avanzar reparaciones que atrasarán el cronograma previsto

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El traslado del cohete SLS y la cápsula Orion desde la plataforma de lanzamiento hasta el Edificio de Ensamblaje de Vehículos en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, marca una nueva pausa en la hoja de ruta prevista para el programa Artemis II. Según reportó la NASA, este movimiento se realizó tras un fallo detectado en el sistema de suministro de helio de la etapa de propulsión criogénica provisional del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), una incidencia que interrumpió los trabajos y forzó la suspensión de la ventana de lanzamiento inicialmente prevista para marzo.

De acuerdo con la información publicada por la NASA y difundida por medios especializados, la agencia espacial tomó la decisión de posponer la que iba a ser su primera misión tripulada destinada a orbitar la Luna en más de 50 años. Jared Isaacman, administrador de la NASA, detalló en redes sociales que el equipo técnico actúa sobre diversas hipótesis para esclarecer el origen de la anomalía y que, mientras tanto, el vehículo de Artemis II permanece en configuración segura. El traslado del cohete y la cápsula al hangar facilitará la realización de las reparaciones necesarias en condiciones controladas.

La anomalía detectada tuvo lugar en un sistema esencial para el lanzamiento. El helio cumple una función clave en el SLS al presurizar los tanques de combustible y permitir que el flujo de propulsante se mantenga constante durante las operaciones de despegue. Tras la interrupción de este flujo, consignó la NASA, los técnicos consideran varias posibles explicaciones técnicas para el incidente, aunque ninguna se confirmó de manera oficial hasta el momento.

Según detalló la NASA, el calendario de Artemis II ha experimentado retrasos previos. El lanzamiento, inicialmente agendado para principios de febrero, ya se había aplazado anteriormente como consecuencia de fugas de hidrógeno detectadas durante los ensayos. Después de este incidente, la agencia condujo un ensayo general sin incluir el despegue, y el viernes pasado Jared Isaacman describió los avances técnicos como “significativos”. No obstante, el inconveniente reciente con el helio implica la necesidad de un nuevo ajuste en los tiempos previstos.

El medio también indicó que, una vez concluidas las reparaciones, la NASA evaluará nuevas fechas posibles. Entre las opciones analizadas, figura la posibilidad de intentar el lanzamiento a comienzos de abril, si las condiciones técnicas lo permiten y el fallo se resuelve satisfactoriamente. De este modo, la reanudación del cronograma queda condicionada a los próximos hallazgos del equipo técnico y a la seguridad operativa de los sistemas del SLS y de Orion.

Artemis II representa un paso fundamental en el programa Artemis de la NASA, con el objetivo de que, por primera vez en más de medio siglo, una tripulación de astronautas humanos se aproxime nuevamente a la órbita lunar. El conjunto de astronautas asignados para esta misión está integrado por los estadounidenses Christina Koch, Victor Glover y Reid Wiseman, además del astronauta canadiense Jeremy Hansen, según reportó la NASA. La misión planea una travesía de unos diez días alrededor de la Luna, que enfatiza su carácter novedoso, ya que el último viaje de astronautas estadounidenses al satélite natural se realizó en 1972.

El medio también informó que el propósito de Artemis II abarca no solo el regreso de tripulaciones humanas al entorno lunar sino también la prueba de la funcionalidad de todos los sistemas fundamentales con miras a una futura misión de alunizaje. Dentro de la estrategia de la NASA, estos vuelos resultan esenciales para el desarrollo y la validación de tecnologías que permitan una exploración lunar sostenida.

En síntesis, la interrupción técnica vinculada al sistema de helio del cohete ha obligado a la NASA a suspender temporalmente la misión Artemis II, trasladar los vehículos al hangar para diagnósticos y reparaciones y causar un nuevo aplazamiento en el intento de lanzar la primera tripulación hacia la Luna desde 1972, a la espera de que los análisis técnicos permitan reprogramar una ventana de lanzamiento viable en los próximos meses.