EEUU garantiza que todos los acuerdos siguen en pie a pesar de la decisión del Supremo y los nuevos aranceles

Ante la creciente inquietud internacional y nuevas tasas impuestas por Washington, Jamieson Greer afirma en CBS que los pactos entre Estados Unidos, la Unión Europea y otros países permanecerán activos, mientras Bruselas exige claridad sobre los próximos movimientos estadounidenses

Guardar

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, informó recientemente sobre conversaciones mantenidas con el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, orientadas a analizar la situación derivada de los nuevos aranceles estadounidenses y la respuesta europea. A raíz de estos contactos, la Comisión Europea difundió un comunicado en el que solicita a Washington absoluta transparencia respecto a sus intenciones futuras, advirtiendo de posibles contradicciones entre los nuevos impuestos y el acuerdo bilateral firmado entre la Unión Europea y Estados Unidos en agosto de 2025. Este comunicado destaca que la coyuntura actual dificulta la existencia de un comercio y una inversión transatlánticos considerados “justos, equilibrados y mutuamente beneficiosos”, según lo establecido en la Declaración Conjunta UE-EEUU de ese año.

Según publicó la cadena estadounidense CBS, Greer subrayó que todos los tratados comerciales, incluidos los gestionados con la Unión Europea y países como China o Corea del Sur, permanecerán activos y seguirán vigentes. El funcionario aseguró que el Gobierno de Washington respalda estos acuerdos y espera que las demás partes adopten el mismo compromiso. Sus declaraciones llegan en un contexto de desconfianza internacional, generado tanto por el reciente fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que revocó los aranceles impuestos originalmente durante la administración de Donald Trump, como por la decisión del actual presidente de instaurar nuevos gravámenes.

De acuerdo con CBS, el fallo del Tribunal Supremo invalidó los aranceles iniciales implementados bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Tras este revés judicial, el presidente estadounidense optó por recurrir a un instrumento distinto: la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. Esta disposición le permite imponer aranceles de hasta un 15% durante 150 días iniciales. Superado ese periodo, cualquier extensión de los gravámenes solo se podrá realizar si el Congreso da su aprobación.

Greer especificó que ya había anticipado, hace un año, la posibilidad de nuevos impuestos al margen del veredicto judicial. Confirmó que la intención de mantener estos aranceles no dependía del fallo definitivo respecto a su legalidad inicial, y que los pactos comerciales con otros países se firmaron mientras aún existía la incertidumbre sobre el resultado del litigio. De acuerdo con CBS, Greer recalcó: “Llevo un año diciéndoles que, ganáramos o perdiéramos (en el Supremo), habría aranceles, y que el presidente iba a mantenerlos, y estos acuerdos han sido firmados con el litigio pendiente”.

Frente a la insistencia estadounidense en sostener los acuerdos, la Comisión Europea remarcó que “un trato es un trato”. El organismo europeo expresó que, como principal socio comercial de Estados Unidos, la UE espera reciprocidad y respeto por los compromisos establecidos en la Declaración Conjunta de agosto de 2025. Asimismo, advirtió sobre el impacto negativo que puede tener la imposición inesperada de aranceles, señalando que “los aranceles son inherentemente disruptivos, socavan la confianza y la estabilidad en los mercados globales y generan mayor incertidumbre en las cadenas de suministro internacionales”.

Además, el medio CBS informó que Bruselas manifestó en su comunicado la necesidad de clarificar los pasos a seguir por parte del Gobierno estadounidense. La Comisión Europea puntualizó que la colaboración transatlántica solo será productiva si ambas partes cumplen lo pactado y que cualquier desviación de los compromisos adquiridos puede vulnerar el marco del acuerdo alcanzado apenas el año pasado.

La preocupación entre los socios comerciales de Washington no se limita al ámbito europeo. Según detalló CBS, las reacciones internacionales incluyen cuestionamientos sobre la estabilidad de la política comercial estadounidense a la luz de los recientes cambios legales y del uso de nuevas bases jurídicas para justificar la imposición de impuestos a productos extranjeros. La Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, base legal actual, otorga flexibilidad a la presidencia norteamericana, pero también requiere, en caso de mantener los gravámenes más allá de cinco meses, un respaldo legislativo por parte del Congreso.

En este contexto, la dinámica transatlántica afronta una etapa de incertidumbre. CBS reportó que tanto la Unión Europea como los otros socios comerciales vigilan de cerca el desarrollo de la situación, atentos a la posibilidad de que la política arancelaria de Estados Unidos afecte sus relaciones y la estabilidad general de los mercados internacionales. Según la propia Comisión Europea, la aplicación impredecible de nuevas tasas perturba el flujo comercial, obstaculiza la inversión y altera el funcionamiento normal de las cadenas globales de suministro.

El diálogo entre Washington y Bruselas continuará bajo la sombra del fallo del Supremo y los más recientes decretos arancelarios estadounidenses. Según consignó el medio estadounidense, los esfuerzos diplomáticos incluyen mantener activas las conversaciones para lograr garantías mutuas de cumplimiento y previsibilidad en la implementación de los acuerdos existentes.

La situación expone la tensión entre las competencias presidenciales para gestionar la política comercial y la necesidad de aprobación legislativa para extender ciertas medidas, lo que añade un elemento adicional de imprevisibilidad al entorno internacional. CBS indicó que, en este escenario, la Comisión Europea se mantiene atenta y espera respuestas claras por parte de Washington sobre la evolución de la política arancelaria en los próximos meses.