
La Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) destacó que, tras una semana de huelga nacional en el sector salud, este viernes concluye la primera de las cinco convocatorias previstas hasta junio, dentro del calendario de movilizaciones. Según informó CESM, mientras se desarrollan acciones parlamentarias para trasladar al Congreso sus demandas, la huelga mantiene una participación del 90 por ciento en hospitales y del 80 por ciento en Atención Primaria, cifras que, según el sindicato, revelan el nivel de malestar originado por la negativa del Ministerio de Sanidad a negociar mejoras laborales.
El medio CESM detalló que estas cifras contrastan con las oficiales divulgadas por las administraciones, ya que, según argumenta el sindicato, los datos gubernamentales no incluyen correctamente el impacto real de los servicios mínimos, que en algunos hospitales superaron el 80 por ciento de la plantilla, limitando el derecho a secundar el paro. Víctor Pedrera, secretario general de CESM, indicó que "el porcentaje ha sido altísimo, independientemente de las cifras publicadas por parte de las administraciones, que no tienen en cuenta los elevados servicios mínimos que han impuesto, que en algunos casos superan el 80 por ciento. Si partimos de la base de que ese 80 por ciento no ha tenido opción de secundar los paros, en el 20 por ciento restante el seguimiento ha sido masivo en todas las comunidades autónomas". De este modo, CESM considera que el seguimiento refleja el profundo descontento generado en el colectivo médico debido al rechazo del Ministerio de Sanidad a negociar de forma directa con los representantes médicos la futura normativa laboral, especialmente en lo referente al nuevo Estatuto Marco del personal del Sistema Nacional de Salud.
Tal como publicó CESM, uno de los puntos centrales del conflicto radica en la imposibilidad de los médicos para participar activamente en la negociación sobre sus condiciones laborales, algo que consideran esencial para garantizar tanto una atención adecuada a la población como la dignidad profesional de los trabajadores sanitarios. La Confederación señaló que la calidad asistencial depende de una adecuada dotación y regulación de los recursos humanos, aspecto que, a juicio del sindicato, no se ha abordado en el actual borrador presentado por el Ministerio de Sanidad.
Aunque las movilizaciones han afectado la prestación habitual de servicios, CESM reiteró su mensaje de disculpa a los pacientes afectados por las interrupciones o retrasos. Insistió en que la acción sindical tiene como objetivo que los médicos puedan desarrollar su labor en un entorno adecuado, en beneficio tanto de los profesionales como de los usuarios del Sistema Nacional de Salud. De acuerdo con la organización, la finalidad última de la huelga es propiciar condiciones laborales que permitan mantener una atención sanitaria de calidad en todas las comunidades autónomas.
Según consignó el medio CESM, la siguiente convocatoria de paro está agendada para la semana del 16 al 20 de marzo, y se mantiene activado el Comité de Huelga, encargado de coordinar y dar continuidad a las movilizaciones y gestiones asociadas a esta reivindicación. Además, el sindicato informó haber solicitado reuniones con los portavoces de todos los grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados. El objetivo es sensibilizar a los representantes políticos y proponer la introducción de enmiendas a la normativa que actualmente tramita el Ministerio.
De acuerdo con lo reportado por CESM, ya se han celebrado contactos iniciales con el Grupo Parlamentario Vox, y se prevé que en los próximos días se produzcan encuentros con otros grupos como el Partido Popular, Esquerra Republicana de Catalunya y Junts Per Catalunya. Estas reuniones forman parte de la estrategia sindical para trasladar las reivindicaciones médicas directamente a la esfera legislativa y buscar apoyo político que permita modificar el contenido del nuevo Estatuto Marco.
La convocatoria de huelga impulsada por CESM abarca cinco semanas no consecutivas, programadas de aquí al mes de junio. En cada fase, el sindicato prevé evaluar tanto el grado de adhesión a las protestas como el alcance de las conversaciones iniciadas con los distintos actores políticos. Según publicó CESM, la decisión de mantener la presión sindical responde a la percepción de que el actual marco normativo no satisface las reclamaciones planteadas por el colectivo médico en materia de jornada laboral, retribuciones, reconocimiento profesional y condiciones para el ejercicio asistencial.
Durante la presente semana de paro, según el sindicato, el seguimiento resultó uniforme en la mayoría de las comunidades autónomas, a pesar de la heterogeneidad en los servicios mínimos acordados. CESM remarcó que la amplitud de estas coberturas condicionó la posibilidad de que una parte significativa de la plantilla pudiera sumarse a la protesta, aunque en los servicios no sujetos a mínimos, la adhesión alcanzó niveles muy elevados.
A lo largo de las próximas semanas, las acciones reivindicativas incluirán tanto la continuación de los paros fijados como la promoción de debates parlamentarios y el impulso al diálogo con los portavoces de los distintos grupos. La Confederación reafirmó su voluntad de mantener la interlocución con todas las formaciones políticas y de seguir argumentando la necesidad de cambios en el Estatuto Marco, con el convencimiento de que la participación directa de los profesionales médicos en la definición de las reglas laborales resulta imprescindible para garantizar un sistema de salud sólido y sostenible, según reflejan los posicionamientos compartidos por CESM.
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