
Fuentes cercanas al gobierno italiano informaron que la primera ministra Giorgia Meloni quedó sorprendida frente a la reacción del presidente francés Emmanuel Macron, después de que ella expresara sus condolencias por la muerte de Quentin Deranque, el joven ultraderechista fallecido en Lyon. La Presidencia italiana precisó que el mensaje de Meloni pretendía ser únicamente una señal de cercanía hacia el pueblo francés ante este hecho trágico. La cancillería italiana subrayó que esas palabras no tenían como objetivo intervenir en los asuntos internos de Francia, según consignó la cadena pública Rai, y remarcó que “es una herida para toda Europa” y que “ninguna idea política, ninguna oposición ideológica puede justificar la violencia ni convertir la confrontación en agresión física”.
El presidente francés se pronunció durante una visita oficial a India y pidió a Meloni que se abstenga de comentar sobre hechos ocurridos fuera de Italia, según informó el medio. Macron manifestó preocupación por el posicionamiento de mandatarios sobre sucesos extranjeros, especialmente tras la muerte del joven en medio de disturbios en Lyon. Macron señaló, reportó la prensa francesa, que le sorprende que “personas nacionalistas, que no quieren que las molesten en casa”, sean quienes “primero comentan lo que sucede en otros países”.
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En el marco de la polémica que generaron estas declaraciones, Macron añadió que ningún grupo violento tiene cabida ni legitimidad en su país. El jefe de Estado indicó que tanto los partidos de extrema izquierda como los de extrema derecha deberían “hacer limpieza” al interior de sus filas, en referencia a militantes que justifican el uso de la violencia, detalló el medio. Macron argumentó, además, que aquellos que fomentan la creación de “milicias” con el fin de protegerse ante presuntas amenazas o discursos violentos de otros sectores, incurren no solo en un error político, sino también en un error moral.
La réplica desde Roma llegó de parte del ministro de Exteriores, Antonio Tajani, quien consideró que el asesinato de Deranque constituye “un asunto grave que nos concierne a todos” y un episodio de violencia que debe ser condenado sin reservas. En sus cuentas en redes sociales, Tajani enfatizó que se trató de “un asesinato sin límites, una advertencia para quienes usan el odio y la violencia, para quienes insultan y usan un lenguaje ofensivo”. Agregó también que episodios semejantes ocurrieron en Italia durante etapas oscuras de la historia institucional del país. Tajani sostuvo que condenar hechos como el de Lyon cumple la función de prevenir que Italia vuelva a un pasado caracterizado por la violencia política. Destacó que la política debe ser, ante todo, un espacio para el diálogo y el debate, incluso con quienes sostienen posturas diferentes.
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Tal como detalló el medio, la muerte de Quentin Deranque tuvo lugar durante una conferencia impartida por la eurodiputada Rima Hassan, integrante del partido La Francia Insumisa (LFI), en el Instituto de Estudios Políticos de Lyon. El colectivo Némesis, identificado como ultraderechista y vinculado al feminismo, convocó a una manifestación a las afueras del edificio en protesta por el encuentro. Alrededor de las 18:00 horas, varias manifestantes resultaron víctimas de una agresión llevada a cabo por unas veinte personas encapuchadas. En respuesta, un grupo de jóvenes vinculado a Némesis y encargado informalmente de la seguridad —entre ellos Deranque— intervino para defenderlas.
A partir de los hechos ocurridos, la fiscalía de Lyon, dirigida por Thierry Dran, abrió una investigación bajo la figura de homicidio involuntario. Durante las indagaciones, las autoridades detuvieron a once personas, incluidas dos que asisten a un diputado de La Francia Insumisa, especificó el reporte. Esta serie de episodios tuvo lugar en una coyuntura política marcada por la inminencia de unas elecciones municipales y a un año de las próximas presidenciales en Francia, en un contexto de campaña sostenida y tensiones crecientes entre sectores ideológicos opuestos.
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De acuerdo con los reportes del medio, Meloni reafirmó que su único propósito fue transmitir solidaridad ante la tragedia ocurrida en el país vecino, sin intención de intervenir en el debate político francés. Fuentes oficiales italianas agregaron que la violencia, cuando sustituye al diálogo, representa una amenaza directa para el funcionamiento democrático, postura en la que insistieron tras los acontecimientos en Lyon.