Francia afea a la Comisión ir a la Junta de Paz sin mandato de los 27 mientras la comisaria reivindica su papel

El gobierno galo critica la actuación de Dubravka Suica en Washington, señalando que su presencia carece de respaldo unánime de la Unión Europea, mientras la funcionaria defiende la asistencia y destaca el compromiso comunitario con la población palestina

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Dubravka Suica, comisaria europea para el Mediterráneo, destacó en Washington el respaldo de la Comisión Europea al pueblo palestino y el compromiso de la Unión Europea como principal donante internacional, afirmando en un mensaje difundido en redes sociales que "la acción coordinada, la gobernanza responsable y los resultados tangibles para el pueblo palestino" constituyen los objetivos de la institución. Este pronunciamiento se produjo en el marco de la reunión inicial de la Junta de Paz, una iniciativa impulsada por el expresidente estadounidense Donald Trump, a la que Suica asistió en calidad de observadora, generando reacciones críticas desde varios frentes comunitarios.

El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, arremetió contra la decisión de la Comisión Europea de enviar a Suica a la cita en la capital estadounidense sin contar con la aprobación unánime de los veintisiete Estados miembro de la Unión Europea. Según consignó el medio, Barrot sostuvo a través de un comunicado en redes sociales que “la Comisión Europea nunca debería haber asistido a la reunión de la Junta de Paz en Washington hoy, ya que no había recibido un mandato del Consejo para hacerlo. Más allá de las cuestiones políticas legítimas planteadas por la Junta de la Paz, la Comisión debe respetar escrupulosamente el derecho europeo y el equilibrio institucional en toda circunstancia”.

El medio detalló que la polémica se originó luego de que tanto la Comisión Europea como los Estados miembro acordaran previamente no participar oficialmente en la Junta de Paz, manifestando “serias dudas” sobre la compatibilidad de la propuesta estadounidense con la Carta de Naciones Unidas, su gobernanza y el papel del nuevo organismo. Entre las preocupaciones se encontraron los términos jurídicos de la propuesta, la presencia de más países de los esperados y el planteamiento de Trump de que el organismo tenga carácter permanente, funciones que actualmente corresponden a las Naciones Unidas.

Según reportó la fuente, Bruselas argumentó que Suica no actuó en nombre de los veintisiete, sino como miembro del Colegio de Comisarios, ya que cualquier posición común de la UE en materia de política exterior requiere el consenso previo de todos los Estados miembro. La Comisión justificó la decisión al señalar que Ursula von der Leyen recibió una invitación personal, motivo por el cual designó la asistencia de Suica en Washington, aunque enfatizó su participación individual y no como representante del conjunto de la Unión Europea. Diplomáticos citados por la publicación indicaron que la decisión no se consultó previamente con los gobiernos nacionales.

La reunión en la capital estadounidense convocó a cerca de 50 países, superando ampliamente la cifra de los miembros fundadores iniciales del organismo. Entre los países de la Unión Europea, solo Bulgaria y Hungría figuraron como miembros plenos del evento, mientras que otros Estados, incluidos Italia, Grecia y Chipre, participaron como observadores. La comisaria Suica asistió en calidad de observadora, sin integrar formalmente la Junta de Paz, información confirmada por el propio Ejecutivo comunitario, que evitó precisar de manera clara el alcance de su rol. Según publicaron diversos medios, durante el encuentro se exhibieron banderas de la Unión Europea y también de Estados como Alemania, Finlandia y Austria, así como el resto de países presentes, en un panel decorativo.

A lo largo de la jornada, Suica mantuvo encuentros paralelos con importantes figuras diplomáticas del entorno regional, incluyendo al ministro de Asuntos Exteriores de Egipto, Badr Abdelatty; su homólogo jordano, Ayman Safadi; y Adel al Jubeir, responsable de la diplomacia en Arabia Saudí, según indicó la comisaria en su mensaje.

La asistencia de Suica y la estrategia adoptada por la Comisión Europea también cosecharon críticas en el Parlamento Europeo. Distintos grupos políticos, incluyendo socialistas (S&D), liberales (Renew) y la izquierda (The Left), coincidieron en solicitar una explicación a la Comisión por tomar la iniciativa sin el acuerdo por unanimidad de los Estados miembro.

El medio subrayó que el Ejecutivo comunitario y los Estados miembro de la UE habían manifestado con anterioridad serias reticencias respecto a la creación de una estructura internacional permanente para la resolución de conflictos, un papel que corresponde actualmente a la ONU y que forman parte de los principios fundamentales de gobernanza internacional consagrados en la Carta de Naciones Unidas y el Derecho de la Unión Europea.

En sus declaraciones, Dubravka Suica puso el foco en la aportación comunitaria al desarrollo palestino desde 1994, estimada en 30.000 millones de euros, con 3.000 millones distribuidos desde 2020, según datos detallados por la Comisión durante la jornada. Estos montos posicionan a la Unión Europea como el principal donante internacional a la causa palestina, una responsabilidad que la comisaria reivindicó en el contexto del encuentro celebrado en Washington.

Durante la sesión inaugural de la Junta de Paz, las dudas de varios Estados miembro recayeron sobre la forma en que la Administración Trump pretende organizar el futuro del nuevo organismo internacional, sobre la implicación de una participación más amplia de la prevista y la potencial superposición con las competencias actuales de la ONU. Según el medio, estas incógnitas explican la cautela exhibida por la mayoría de los países europeos, que prefirieron no adherirse como miembros plenos, marcando distancia respecto de la iniciativa estadounidense.

La polémica en torno a la presencia de la Unión Europea, aun de manera observadora, subraya la sensibilidad de la política exterior comunitaria y la importancia del consenso entre los Estados miembro antes de tomar posiciones en iniciativas internacionales. La situación resalta, según lo argumentado por diferentes responsables europeos consultados por el medio, la necesidad de salvaguardar el equilibrio institucional y la legalidad europea en la participación en foros globales.