El análisis de mortalidad correspondiente al estudio mostró un 16 por ciento de fallecimientos en los pacientes sometidos al programa nacional cruzado de donación de riñón, mientras que la mortalidad en quienes recibieron un trasplante con incompatibilidad de grupo sanguíneo se situó en el 3,2 por ciento. A partir de estos resultados, la investigación presentada por especialistas del Hospital Clínic de Barcelona evidenció una diferencia considerable en la supervivencia entre ambas estrategias de trasplante renal de donante vivo. Según reportó el medio en la cobertura del 55º Congreso de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), el estudio incluyó 112 casos de trasplante con incompatibilidad de grupo sanguíneo (ABO) realizados entre 2010 y 2020 y evaluó los resultados frente a los obtenidos en el programa nacional de donación cruzada.
De acuerdo con la información publicada, existen actualmente dos opciones principales para quienes requieren un trasplante renal de donante vivo, pero no cuentan con compatibilidad por grupo sanguíneo o anticuerpos con su donante. La primera alternativa consiste en realizar el trasplante con incompatibilidad de grupo sanguíneo, procedimiento en el que el receptor puede recibir el órgano de su donante directo tras someterse a una preparación terapéutica. Este tratamiento previo tiene por objetivo reducir el riesgo de rechazo inmunológico e inducir la adaptación del nuevo órgano al organismo del receptor. La segunda posibilidad es la donación cruzada, conocida también como KPD (Kidney Paired Donation), en la que parejas receptor-donante incompatibles ingresan en un registro nacional para formar parte de intercambios múltiples y garantizar que cada receptor reciba un riñón compatible, aunque no provenga de su propio donante.
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El medio que cubrió la presentación del estudio detalló que las guías clínicas actuales consideran ambas estrategias como complementarias e incluso sinérgicas, sin otorgar preferencia general a ninguna de ellas. Las recomendaciones existentes sugieren seleccionar la vía más adecuada caso por caso, tomando en cuenta el perfil inmunológico y las circunstancias individuales de cada pareja donante-receptor. No obstante, los resultados del estudio realizado en el Hospital Clínic de Barcelona indican que los trasplantes realizados con donantes vivos de grupo sanguíneo incompatible podrían presentar mayores tasas de supervivencia del paciente.
Dentro del seguimiento de los pacientes incluidos en la investigación, el porcentaje de pérdida del injerto se fijó en un 34 por ciento en el grupo de donación cruzada y en un 11,3 por ciento entre los trasplantados con incompatibilidad ABO, aunque estos datos reflejan la pérdida únicamente por fallecimiento del receptor. Los resultados muestran que cuando la supervivencia del injerto se censura en caso de muerte del paciente, las tasas entre ambos grupos permanecen prácticamente iguales.
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En cuanto a la incidencia de rechazo del órgano trasplantado, los investigadores señalaron que no se identificaron diferencias significativas entre quienes participaron en el programa nacional cruzado y quienes recibieron un riñón incompatible por grupo sanguíneo. Sin embargo, puntualizaron que el perfil inmunológico de los pacientes de la donación cruzada suele ser más complejo, lo que puede influir en la evolución post-trasplante.
En declaraciones recogidas por el medio, el equipo de especialistas que lideró el estudio puso de manifiesto que los hallazgos sugieren una posible ventaja de supervivencia para quienes reciben un trasplante renal de donante vivo con incompatibilidad de grupo sanguíneo frente a aquellos sometidos a programas de intercambio nacional. A pesar de la diferencia observada en los porcentajes de mortalidad y pérdida del injerto, los expertos recomendaron mantener cautela antes de modificar las prácticas clínicas, dado que se requieren investigaciones adicionales en distintos centros para obtener conclusiones firmes aplicables a nivel nacional o internacional.
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Las conclusiones preliminares permiten avanzar en el debate sobre las mejores estrategias para resolver la incompatibilidad entre donantes y receptores de trasplantes renales, y plantean nuevos interrogantes sobre la personalización de los tratamientos y la elección más adecuada para cada paciente en función de sus características clínicas y la disponibilidad de recursos.
En el contexto del trasplante renal español, el trabajo presentado en el Congreso de la SEN proporciona datos que pueden incidir en la toma de decisiones médicas y en la actualización de los protocolos existentes. La información difundida por el medio subraya la importancia de incorporar resultados de investigaciones nacionales para ajustar las guías clínicas y optimizar los resultados para los pacientes con insuficiencia renal que disponen de un donante vivo incompatible por grupo sanguíneo o anticuerpos.
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