
Dereje Tegybelu, directivo encargado de la Prevención del Tráfico de Personas en el Ministerio de Mujeres y Asuntos Sociales para el Retorno de Ciudadanos de Etiopía, subrayó que la puesta en marcha de un nuevo plan internacional abre la posibilidad de obtener los recursos y alianzas necesarias para ampliar la protección a personas migrantes. Este llamado se suma a la advertencia sobre los crecientes peligros y la insuficiencia de recursos que enfrentan quienes transitan rutas migratorias críticas entre el cuerno de África, Yemen, el golfo Pérsico y el sur del continente. Según informó la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la petición asciende a 91 millones de dólares (aproximadamente 77 millones de euros), dirigidos a atender tanto a migrantes como a comunidades receptoras en estas zonas.
De acuerdo con información publicada por la OIM este miércoles, la organización busca fortalecer su intervención en territorios donde miles de personas, incluidos menores de edad, atraviesan cada año con la esperanza de encontrar seguridad y empleo, especialmente en países como Yemen y distintas naciones del golfo Pérsico. Las principales rutas abordadas por este plan comprenden la oriental, la cual conecta el cuerno de África hasta la península arábiga, y la del sur, que se extiende a través de diferentes países africanos, como Kenia, Tanzania, Mozambique, Zambia y Malaui, hasta Sudáfrica.
El medio detalló que muchas de las personas migrantes que toman estas vías lo hacen desde Etiopía y Somalia, impulsadas por la necesidad de mejorar sus condiciones de vida y buscar alternativas económicas. La peligrosidad del trayecto ha quedado evidenciada en los datos de la OIM: en 2025, la ruta oriental contabilizó más de 900 personas muertas o desaparecidas, la cifra más elevada registrada hasta la fecha. El organismo internacional advirtió que quienes intentan estos desplazamientos se exponen a riesgos de violencia física, abuso, explotación, hambre, falta de agua, detenciones arbitrarias y otras amenazas a su integridad.
Amy Pope, directora general de la OIM, afirmó en declaraciones recogidas por la propia organización que la gestión migratoria sobre estos corredores representa “una responsabilidad compartida”. Pope enfatizó el carácter colectivo del Plan de Respuesta a los Migrantes 2026, resaltando que este plan convoca a gobiernos y socios para proteger a quienes se desplazan y apoyar a las comunidades presionadas por los flujos migratorios. La directora sostuvo: “Con un compromiso sostenido, podemos reducir el sufrimiento, fortalecer la resiliencia y responder a esta crisis con la coordinación y la humanidad que exige”.
Tal como consignó la OIM, el plan prevé la entrega de ayuda directa y servicios de protección para la población migrante, a la vez que amplía el acceso a programas de retorno voluntario y procesos de reintegración para quienes decidan regresar a sus lugares de origen. Además, se propone respaldar acciones de estabilización en las comunidades receptoras para manejar las tensiones generadas por los desplazamientos masivos.
Otro de los ejes del plan implica el desarrollo de sistemas de recopilación y fortalecimiento de datos, además de la consolidación de alianzas para lograr una respuesta coordinada a lo largo de las rutas migratorias. El enfoque contempla la participación activa del sector privado, incentivando la creación de oportunidades económicas y proyectos que refuercen la resiliencia sostenida tanto de migrantes como de comunidades de acogida.
En palabras de Tegybelu, el gobierno etíope mantiene su compromiso de trabajar junto a los actores migratorios para apuntalar los sistemas de protección existentes, aumentar las oportunidades para poblaciones jóvenes, promover fuentes de vida resilientes frente a desafíos climáticos y contribuir a la estabilidad comunitaria en regiones de alta migración. Según detalló la OIM, la falta de fondos disponibles limita actualmente el alcance de la respuesta frente a las necesidades derivadas de los movimientos migratorios desde el cuerno de África.
El organismo alertó que, sin nuevos recursos, la continuidad y efectividad de la asistencia se encuentran en riesgo, lo que podría agravar aún más la exposición de estas personas a peligros asociados con la migración no regulada. La OIM puntualizó que la falta de apoyo financiero podría traducirse en una menor disponibilidad de ayuda humanitaria, protección, seguimiento y refuerzo de las condiciones de seguridad para quienes atraviesan estas rutas críticas.
La solicitud de nuevos fondos se justifica en el aumento de los peligros y la persistente situación de vulnerabilidad de quienes emprenden estos desplazamientos sobre rutas donde la violencia, el clima adverso, la trata de personas y la explotación proliferan. El organismo concluyó que solo mediante una respuesta internacional coordinada y dotada de los recursos adecuados será posible reducir el sufrimiento y mejorar las condiciones tanto para quienes migran como para las poblaciones que los reciben, según reportó la OIM.
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