Carlos Meneses
São Paulo, 14 feb (EFE).- Lucas era conocido por el apellido paterno Braathen, pero hoy usa el de su madre brasileña, Pinheiro, y con él ha pasado a los libros de la historia del deporte al conseguir la primera medalla en unos Juegos Olímpicos de Invierno para Suramérica.
Nacido en Oslo, el 19 de abril de 2000, y gran fan de Ronaldinho Gaúcho, Pinheiro se ha colgado el oro con los colores de la bandera brasileña en el gigante de esquí alpino, en los Juegos de Milán-Cortina d'Ampezzo 2026.
Se subió a lo más alto del podio por delante de dos suizos de peso en esta modalidad: Marco Odermatt, defensor del título, y Loïc Meillard.
Su hazaña abrió este sábado los noticieros y los portales de los principales diarios generalistas y deportivos de Brasil, que disfruta estos días del Carnaval y donde hasta el propio presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha vibrado con su triunfo.
Lucas es hijo de Bjørn Braathen, su mentor en el esquí, y de Alessandra Pinheiro de Castro.
Su infancia se dividió entre la capital noruega, donde vivía con su padre, y las ciudades de São Paulo y Campinas, donde pasaba las vacaciones con la familia materna.
En una entrevista a la emisora ESPN, en 2024, reconoció que de pequeño no le gustaba "nada" el esquí, que es para Noruega como el fútbol para Brasil.
De hecho, él prefería jugar a la pelota. Su club del corazón es el São Paulo y su inspiración por aquel entonces era Ronaldinho Gaúcho, el astro brasileño, campeón mundial en 2002 y exjugador del París Saint-Germain, FC Barcelona y AC Milan, entre otros.
Pero su padre insistió con el esquí y, finalmente, tuvo su primera experiencia a los nueve años.
Le costó al principio. No le gustaba el frío, ponerse varias capas de ropa, ni los dolores en las piernas.
"A mí me gustaba la playa, el calor, el mar... No tengo ni idea de cómo me transformé en un esquiador alpino", relató en esa entrevista.
Un nórdico con espíritu brasileño que sabe los pasos prohibidos del samba. Sin embargo, al poco de empezar fue invitado a formar parte del equipo de desarrollo de Noruega, una de las mayores potencias invernales.
Según la web de los Juegos Olímpicos, Pinheiro es especialista en las dos disciplinas consideradas técnicas del esquí alpino: el eslalon y el eslalon gigante, caracterizadas por puertas más cercanas y curvas más cerradas.
Pronto llegaron las medallas. La primera fue de oro en la Copa del Mundo de Esquí Alpino en Sölden (Austria) en la apertura de la temporada 2020/2021, cuando tenía solo 20 años.
En el curso siguiente se coronó campeón de eslalon en el circuito internacional de la competencia.
Y en 2023 dio el gran volantazo de su corta carrera. Tomó la drástica decisión de anunciar su retirada a raíz de una serie de desavenencias con la federación noruega.
Sin embargo, antes de que se cumpliera el primero año, regresó, esta vez con los colores de Brasil. Su debut defendiendo el país de Pelé tuvo lugar en 2024.
En octubre de ese año disputó en Sölden su primera prueba como brasileño y, unas semanas después, logró el primer podio en la Copa del Mundo al acabar segundo el gigante de Beaver Creek (Estados Unidos).
Y no para de marcar hitos. Actualmente, es segundo en la general de la Copa del Mundo y, en noviembre pasado, logró la primera victoria brasileña en la competición de la regularidad de esquí alpino tras ganar el eslalon de Levi (Finlandia).
El oro de este sábado consagra una carrera llena de futuro.
"No importa tu raza, tu cultura, tus creencias o tu condición, cualquiera que sea. Si persigues tus sueños los puedes conseguir", declaró Pinheiro en zona meta, donde lo celebró bailando samba.
Su amor por Brasil es manifiesto y hasta personal. De hecho, su actual pareja es la actriz brasileña Isadora Cruz, con la que estudió el himno brasileño al iniciar los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina. EFE
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