AMP2. Alemania, Francia y Reino Unido acusan a Rusia de asesinar al líder opositor Navalni con un agente nervioso

Científicos europeos confirmaron la utilización de epibatidina, una neurotoxina rara y letal, en el homicidio de Alexei Navalni según análisis oficiales, mientras líderes internacionales exigen a Moscú rendir cuentas ante los organismos que supervisan armas químicas y biológicas

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Representantes de los cinco países europeos ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) informaron al director general del organismo, el español Fernando Arias, sobre el incumplimiento por parte de Rusia de la Convención de Armas Químicas tras la confirmación del uso de epibatidina en el caso de Alexei Navalni. Según publicó Europa Press, esta acción se inscribe en una serie de reclamos internacionales por el asesinato del líder opositor ruso, ocurrido hace dos años, tras conocerse los análisis oficiales elaborados por científicos en Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia y Países Bajos.

Los ministros de Asuntos Exteriores de estos cinco países difundieron un comunicado conjunto en el que señalaron que la sustancia identificada proviene de la rana dardo de Ecuador y que se trata de una potente neurotoxina, según consignó Europa Press. Los análisis realizados sobre las muestras de Navalni permitieron confirmar de manera concluyente la presencia de epibatidina, sustancia considerada arma química dentro de la legislación internacional. Los gobiernos europeos remarcaron que esta toxina no se halla de manera natural en Rusia y recalcaron que, dada la toxicidad de la epibatidina y los síntomas registrados, el envenenamiento surge como la causa más probable del fallecimiento.

El comunicado también recuerda que Moscú ha sostenido hasta ahora que Navalni murió por causas naturales. No obstante, los gobiernos de Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia y Países Bajos indicaron que la utilización de una sustancia tan letal transforma las circunstancias en torno al caso. Europa Press subrayó que Navalni ya había sido blanco de un ataque con agentes neurotóxicos en 2018 en Salisbury, Reino Unido, cuando fue envenenado con Novichok, y que volvió a ser agredido con una sustancia similar hallándose en prisión en el Ártico ruso. Según el comunicado, en ambos casos únicamente el Estado ruso disponía de las capacidades logísticas, los motivos y la disposición para estos hechos, con falta de respeto a las normas internacionales.

Los países firmantes pidieron que Rusia rinda cuentas ante los organismos internacionales por estas infracciones a la Convención de Armas Químicas y, en este caso, también por vulneraciones a la Convención sobre Armas Biológicas y de Toxinas. El escrito dirigido a la OPAQ advierte sobre la sospecha de que Rusia no ha destruido el total de su arsenal de armas químicas, contradiciendo sus obligaciones internacionales, y asegura la voluntad de activar todos los mecanismos disponibles en las instancias competentes para exigir responsabilidades.

Después de la publicación del informe europeo, la esposa de Navalni, Yulia Navalnaya, resaltó que la conclusión científica evidencia el uso deliberado de una de las neurotoxinas más letales conocidas en el mundo. Navalnaya detalló que la epibatidina, obtenida de la rana dardo ecuatoriana, ocasiona parálisis corporal, detención respiratoria y provoca un fallecimiento doloroso. A través de las redes sociales, agradeció el trabajo realizado por los equipos técnicos durante dos años y acusó directamente al presidente ruso, Vladimir Putin, por el uso de un arma química para asesinar a su esposo. “Putin es un asesino y debe responder por todos sus crímenes”, aseveró, en declaraciones recogidas por Europa Press.

Durante un encuentro sostenido en Múnich, Navalnaya conversó con la ministra del Exterior británica, Yvette Cooper, quien declaró que el gobierno ruso consideraba a Navalni una amenaza. Cooper, citada por la BBC y recogida por Europa Press, expresó que la utilización de este tipo de veneno demuestra que Moscú dispone de instrumentos especialmente diseñados para atacar y evidencia su temor ante la oposición política interna.

Desde las instituciones europeas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, condenó el comportamiento del gobierno ruso tras conocerse los resultados de los análisis. Von der Leyen calificó el ataque como parte de una práctica sostenida por parte del Estado ruso, orientada tanto a envenenar a quienes discrepan como a censurar periodistas y agredir países limítrofes. “Es un acto cobarde de un líder asustado”, apuntó la funcionaria en referencia directa al presidente Putin, según informó Europa Press. Von der Leyen homenajeó a Navalni y a todas las personas que han sido silenciadas durante la gestión de Putin.

Navalni perdió la vida el 16 de febrero de 2024 en la colonia correccional FKU IK-3, ubicada en el municipio de Jarp, en el distrito autónomo de Yamalia-Nenetsia, una región del Ártico ruso. Tenía 47 años. Permanecía encarcelado desde enero de 2021, tras llegar a Moscú procedente de Berlín, donde recibió atención médica después de un envenenamiento previo con Novichok. Moscú rechazó en su momento las críticas internacionales tras la muerte, pidiendo aguardar los resultados oficiales de la autopsia.

La versión oficial rusa, sostenida por el director del Servicio de Inteligencia Exterior, Sergei Narishkin, atribuyó la muerte de Navalni a causas naturales, informó Europa Press. Pese a estas afirmaciones, los análisis mencionados por los gobiernos europeos insisten en el envenenamiento como causa principal del deceso y apuntan a la responsabilidad del Estado ruso tanto por la naturaleza de la sustancia empleada como por los antecedentes de ataques previos.

Los gobiernos europeos citaron como precedente el caso de Salisbury, cuando Navalni fue víctima de otro envenenamiento con una sustancia de la familia Novichok, y recalcaron que los ataques sucedieron en contextos donde el control estatal permitía un acceso restringido a este tipo de tóxicos, según reportó Europa Press. Los últimos resultados divulgados consolidan la postura internacional sobre la exigencia de una investigación independiente y de la implicación de organismos multilaterales en el seguimiento de estos casos.

Las autoridades europeas y la familia de Navalni mantienen sus cuestionamientos a Moscú y reiteran la necesidad de esclarecer las circunstancias y determinar sanciones conforme a los tratados internacionales suscritos por Rusia.