
Durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el presidente francés Emmanuel Macron defendió la necesidad de que Europa ocupe un papel principal en la definición de futuras relaciones con Rusia y en la negociación de la arquitectura de seguridad en el continente. El mandatario afirmó: “Tenemos que ser nosotros quienes negociemos esta nueva arquitectura de seguridad para Europa el día después porque nuestra geografía no cambiará”. A partir de esta posición, Macron planteó una iniciativa para reforzar la autonomía estratégica europea y destacó la importancia de tomar decisiones propias respecto al contexto internacional, en especial ante los desafíos que plantea la guerra en Ucrania.
De acuerdo con el medio original, Macron propuso iniciar “consultas entre socios europeos” con el objetivo de poner en marcha un proceso de reflexión estratégica a largo plazo que convierta a Europa en una potencia geopolítica más sólida e independiente. En este sentido, resaltó la urgencia de fortalecer alianzas dentro del continente y de impulsar el desarrollo de capacidades propias en defensa, así como fomentar la innovación y la autonomía técnica de la región frente a terceros actores globales.
El presidente expresó críticas a la percepción negativa que persiste sobre el proyecto europeo, que calificó como una “construcción envejecida, lenta y fragmentada” y cuyas economías, señaló, son vistas como “sobrerreguladas y apáticas que rechazan la innovación”. Agregó además que algunos sectores describen a Europa como “un continente represivo donde la expresión no es libre”. Macron insistió en la necesidad de que los propios europeos recuperen la confianza en su proyecto común y trabajen para servir de inspiración en el ámbito internacional, en vez de dejarse dividir por las críticas externas.
La cuestión de la defensa ocupó un lugar central en el discurso de Macron, quien sostuvo que Europa debe “desarrollar activamente sus capacidades en materia de defensa”, incluyendo la capacidad para ejecutar “ataques de precisión”. Según reportó el medio, el mandatario contextualizó este llamado en la coyuntura de las negociaciones con Rusia para alcanzar un acuerdo de paz en Ucrania, al afirmar que ninguna solución duradera será posible “sin los europeos”. Macron precisó que tras el eventual cese de hostilidades, “Europa deberá definir las reglas de coexistencia con Rusia”, lo que implica un papel directo de los líderes del continente en la construcción del marco de seguridad y de las relaciones futuras con Moscú.
Sobre la relación con Rusia, Macron consideró crucial restablecer un canal de comunicación “transparente” y sostuvo que los rusos tendrán que asumir la gravedad de “los crímenes cometidos en su nombre”, así como reconocer la ausencia de justificación para estos hechos y las consecuencias negativas para el propio país. Sin embargo, advirtió que “hasta que llegue ese momento, no bajaremos la guardia”. El presidente enfatizó la postura europea de mantenerse vigilante mientras avanza el conflicto y no retroceder en la defensa de sus principios ni en la protección de su territorio y su influencia en el ámbito internacional.
Macron respondió de este modo a valoraciones realizadas desde Estados Unidos sobre la política exterior europea, en las que se señalaba una “falta de autoestima” del continente y la amenaza de un “borrado” de la civilización europea ante el contexto actual. El jefe de Estado francés subrayó la importancia de la unidad entre los países de la Unión Europea y llamó a sus líderes a inspirar confianza en el proyecto europeo y colaborar en el desarrollo de una identidad común robusta frente a la competencia internacional.
El medio original detalló que el presidente insistió varias veces en el protagonismo que Europa debe asumir en la resolución de la guerra en Ucrania y en el diseño del entorno de seguridad posterior, reiterando que ninguna potencia externa debería definir las reglas decisivas para el continente. El enfoque de Macron incluye el impulso de capacidades tecnológicas y militares propias y la revisión de los acuerdos actuales para adaptarlos a las necesidades de los países europeos y su entorno geoestratégico.
El llamado de Macron a intensificar la colaboración y la reflexión estratégica entre socios europeos busca también contrarrestar la fragmentación señalada tanto por actores internos como externos. En su exposición, el presidente francés apeló a un sentido de responsabilidad colectiva y a la integración de distintas visiones nacionales dentro de un objetivo común: dotar a Europa de mayor fortaleza y autonomía en todos los campos, especialmente en el de la seguridad y la defensa, en un escenario internacional cada vez más complejo, según reportó el medio citado.
La intervención de Macron en Múnich se produce en un contexto marcado por la continuidad de las hostilidades en Ucrania, las sanciones económicas a Rusia y los debates en el seno de la Unión Europea sobre los límites y prioridades de la cooperación en defensa. El presidente francés remarcó que la geografía impone deberes a Europa y que es necesario que sus líderes adopten un enfoque proactivo frente a los desafíos de seguridad que encara el continente, colaborando en la búsqueda de una salida negociada al conflicto en Ucrania, pero también preparándose para definir los términos de las relaciones futuras con Rusia y otras potencias extranjeras.
Entre las medidas sugeridas por Macron se incluyen el fortalecimiento de las capacidades defensivas, la profundización de la cooperación tecnológica y el restablecimiento de un diálogo franco con Rusia, aunque condicionado a la asunción de responsabilidades por parte de su liderazgo. Finalmente, reiteró que Europa debe mostrarse como un actor confiable y resiliente ante sus ciudadanos y ante el resto del mundo, para evitar la percepción de debilidad y mantener su relevancia en la política internacional, de acuerdo a lo publicado por el medio.