
Mike Waltz expresó que la reforma del sistema multilateral es una tarea pendiente desde hace décadas, y consideró que ese proceso debería resultar bien recibido a nivel global. Según consignó el medio, Waltz realizó estas declaraciones durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde abordó la perspectiva de Washington sobre el futuro de Naciones Unidas y la relevancia del multilateralismo.
De acuerdo con lo publicado por la agencia de noticias, Waltz, quien ejerce como embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, manifestó que el presidente Donald Trump planea impulsar dentro de la ONU transformaciones semejantes a las promovidas en la OTAN. El representante estadounidense afirmó que existe un consenso general sobre la necesidad de cambios en el organismo internacional y detalló que los esfuerzos actuales se orientan a que Naciones Unidas retome su función primordial: la mediación y el mantenimiento de la paz.
El medio reportó que Waltz insistió en regresar al enfoque original de la ONU. Planteó que la organización debe “ponerse a dieta” y recuperar su papel central en la resolución de conflictos, dejando de lado funciones consideradas secundarias. El diplomático ilustró su planteamiento con el ejemplo de la OTAN, donde, según indicó, Estados Unidos ha logrado que los países miembros inviertan más en sus propios sistemas de defensa y asuman una mayor cuota de responsabilidad en materia de seguridad. A este respecto, Waltz citó la evolución de los gastos militares de los aliados, observando que, hace 10 años, menos de siete Estados miembros alcanzaban el mínimo pactado, mientras que la situación actual refleja una mejor disposición de la Alianza Atlántica.
En sus comentarios, Waltz recalcó que el objetivo es construir una ONU “apta para su propósito” y que retome sus competencias esenciales. “Él [Trump] hará por la ONU lo que ha hecho por la OTAN en los últimos diez años”, expresó el embajador, de acuerdo con el reporte de la agencia.
Al abordar la Junta de Paz diseñada, bajo auspicio del expresidente Trump, para supervisar el alto el fuego en Gaza, Waltz abordó las reservas expresadas por diversos países europeos, junto a Rusia y China, acerca de la posibilidad de que este nuevo organismo asuma funciones reservadas hasta ahora a Naciones Unidas. Según detalló la fuente citada, el diplomático estadounidense puntualizó que la Junta se constituyó tras una votación en el Consejo de Seguridad de la ONU que contó con la aprobación de países como Pakistán, Reino Unido y Francia; lo que, en opinión del embajador, legitima la nueva entidad en el marco multilateral.
Según explicó Waltz, Estados Unidos apuesta por un “multilateralismo enfocado”, es decir, por mecanismos internacionales que prioricen la solución de conflictos específicos, en lugar de abarcar una amplia variedad de temas a la vez. En sus palabras, el mundo atraviesa una mejor situación que hace un año y medio, antes del regreso de Trump al poder. Waltz argumentó que la inercia del multilateralismo no ha sido revisada en ocho décadas, lo que justificaría emprender reformas a fondo que permitan responder a los nuevos desafíos internacionales.
El medio detalló que las reformas sugeridas por Trump y respaldadas por Waltz contemplan redefinir los recursos y el papel de Naciones Unidas para volverlo más operativo en materia de paz y seguridad, inspirándose en el proceso llevado a cabo en la OTAN, donde Estados Unidos ha promovido una distribución más equitativa del aporte militar y estratégico entre los países miembros. Waltz recordó que la OTAN experimentó una mejora en su disposición y capacidades, superando los bajos niveles de inversión registrados anteriormente.
Las críticas de algunos Estados, reticentes a reemplazar el papel de la ONU por la Junta propuesta por Washington, se han orientado hacia el respeto por los procedimientos multilaterales y la composición del Consejo de Seguridad. No obstante, Waltz enfatizó que la participación en la votación de Estados como Pakistán, Reino Unido y Francia constituye una señal del apoyo internacional a la nueva entidad.
En el transcurso de su presentación, Waltz reiteró que las reformas multilaterales se encuentran entre las prioridades de la administración estadounidense y que la experiencia adquirida en la Alianza Atlántica podría replicarse en el seno de Naciones Unidas. Desde su punto de vista, el ajuste de las funciones y el enfoque de la organización permitiría que Naciones Unidas recupere la relevancia que tuvo en sus primeras décadas, cuando la mediación y el mantenimiento de la paz figuraban como sus principales objetivos.
La propuesta de “poner a dieta” la organización implica racionalizar su funcionamiento y delimitar su agenda para que las acciones del organismo respondan de manera más eficaz a las crisis y a los desafíos actuales. Waltz fundamentó este planteo aludiendo a la necesidad de optimizar tanto los recursos financieros como la estructura operativa de la ONU, al igual que se exigió a los aliados de la OTAN que asumieran mayor responsabilidad en la defensa colectiva.
Esta perspectiva, según publicó la agencia, resulta objeto de debate en el ámbito internacional, sobre todo porque redefinir el papel de Naciones Unidas podría modificar el balance dentro del sistema multilateral. Waltz afirmó que los esfuerzos de reforma están en marcha y expresó confianza en que la comunidad internacional reconocerá la oportunidad para actualizar el funcionamiento de la organización.