Ciudad del Vaticano, 12 feb (EFE).- El Vaticano ha ordenado a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), conocida como los 'lefebvrianos', suspender las ordenaciones anunciadas de nuevos obispos, al advertir de que lo contrario "implicaría una ruptura decisiva de la comunión eclesial (cisma) con graves consecuencias".
Así se lee en el comunicado emitido tras la reunión de este jueves en el Vaticano entre el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal argentino Victor Manuel Fernández, y el superior general de la FSSPX, Davide Pagliarani, después de que 'lefebvrianos' hubiesen lanzado lo que se entendió como un desafío al papa León XIV.
Durante la reunión, el prefecto propuso "un camino de diálogo teológico específico" sobre cuestiones que dividen a los 'lefebvrianos' con la Iglesia, entre ellas "los diferentes grados de adhesión que exigen los diversos textos del Concilio Ecuménico Vaticano II y su interpretación".
"Este camino tendría como objetivo destacar, en los temas tratados, los requisitos mínimos para la plena comunión con la Iglesia Católica y, en consecuencia, delinear un estatuto canónico para la Sociedad, junto con otros aspectos a explorar más a fondo", se lee en la nota.
La mano tendida del Vaticano, sin embargo, pasa por que suspendan la ordenación de los obispos pues, subrayan, "la ordenación de obispos sin el mandato del Santo Padre, quien ostenta la potestad ordinaria suprema, que es plena, universal, inmediata y directa implicaría una ruptura decisiva de la comunión eclesial (cisma) con graves consecuencias para la compañía en su conjunto".
"Por lo tanto, la posibilidad de mantener este diálogo presupone que la Compañía suspenda la decisión sobre las ordenaciones episcopales anunciadas", destacan.
El Superior General de la FSSPX presentará la propuesta a su consejo y dará su respuesta al Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Si la respuesta es positiva, se acordarán mutuamente los pasos, etapas y procedimientos a seguir, añaden.
La Fraternidad originó un auténtico cisma cuando, en 1988, su fundador ordenó a cuatro obispos sin la autorización del papa, un movimiento que obligó al entonces pontífice, Juan Pablo II, a excomulgarlos a todos.
Años después, Benedicto XVI intentó tender puentes con este bastión tradicionalista de la iglesia católica y llegó incluso a levantar la excomunión a los prelados.
Esta amenaza 'lefebvriana' se produce a pesar de que León XIV ha dado algunas señales de apaciguamiento con los sectores más conservadores de la iglesia, como permitir en la basílica de San Pedro una misa tridentina en latín, muy limitada en tiempos de Francisco. EFE
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