
En Mozambique, la destrucción causada por las recientes inundaciones ha dejado a miles de niñas y niños en una situación de riesgo crítico ante brotes de diarrea y cólera. De acuerdo con la organización Save the Children, los menores en la provincia de Gaza consumen y se exponen a agua altamente contaminada, lo que eleva sustancialmente el peligro de contraer enfermedades transmitidas por el agua en un contexto donde los centros de salud operan con capacidad sobrepasada o se mantienen inaccesibles. Este escenario se suma a la interrupción de servicios fundamentales como la educación y el acceso a agua potable, configurando una crisis sanitaria urgente que afecta a las comunidades desplazadas en el sur de África.
Según detalló Save the Children en un comunicado citado por varios medios de información, las fuertes precipitaciones han impactado en más de 1,3 millones de personas en diversos países de África austral. En Mozambique, más de 844.000 personas enfrentan el impacto directo de las inundaciones, entre ellas casi 181.000 hogares afectados y decenas de infraestructuras arrasadas, como 579 escuelas y más de 1.600 aulas inutilizadas. Esto ha interrumpido las clases de aproximadamente 300.000 estudiantes. La directora de Save the Children en Mozambique, Ilaria Manunza, informó que tras recorrer las provincias de Maputo y Gaza verificó la magnitud de los daños y la grave situación de las familias, muchas de las cuales han perdido todas sus pertenencias. Manunza señaló la urgencia de acciones centradas en la provisión de vivienda temporal, acceso a la educación, servicios de protección, alimentos, agua potable y atención sanitaria, esenciales para mitigar la propagación de enfermedades en una población tan vulnerable.
En el caso de Zimbabue, la crisis sanitaria tras las inundaciones ha repercutido de manera especial en la infancia. Datos recogidos por Save the Children, y reportados por diversos portales noticiosos, muestran que al menos el 40% de los casos de diarrea registrados durante la primera semana de enero correspondieron a menores de cinco años. En ese mismo lapso, el país notificó casi 4.900 casos de diarrea y un fuerte aumento en la incidencia de malaria, con más de 1.700 episodios documentados sólo en ese periodo, afectando principalmente a menores de edad. Las cifras reflejan el agravamiento de la situación sanitaria a medida que la falta de servicios de agua y saneamiento adecuados contribuye al avance de infecciones y enfermedades.
Zambia también enfrenta importantes desafíos tras la destrucción causada por las inundaciones, que han afectado a más de 4.000 hogares y destruido más de 370 viviendas, desplazando a cientos de familias, según la información de Save the Children reproducida en sus comunicados oficiales. El director de la ONG en Zambia, Chilobe Kambikambi, destacó que "los niños y niñas se enfrentan a una combinación de inundaciones y enfermedades". Agregó que el aumento de casos de cólera está vinculado a factores como el agua contaminada y la falta de saneamiento. Hasta la fecha, Zambia ha reportado más de 240 episodios de cólera y siete fallecimientos en el transcurso del año, con un 26% de los infectados menores de 15 años. El daño sobre más de 900 hectáreas de cultivos amenaza además la seguridad alimentaria y la capacidad de las familias para generar ingresos o producir alimentos.
En Sudáfrica, las inundaciones recientes han cobrado la vida de 39 personas y dejado más de 150 heridos. De acuerdo con Save the Children, unas 19.500 personas resultaron afectadas, muchas de ellas menores, tras perder sus viviendas. Cerca de 4.000 domicilios quedaron sumergidos, destruidos o severamente dañados, especialmente en las provincias de Limpopo y Mpumalanga. Gugu Xaba, directora ejecutiva de Save the Children Sudáfrica, hizo un llamado a la acción conjunta de autoridades, empresas y sociedad civil para asegurar que la población infantil acceda a agua segura, servicios de saneamiento y atención médica.
Las organizaciones humanitarias insisten en que la destrucción de los servicios básicos tras los desastres naturales dificulta gravemente la respuesta ante la propagación de enfermedades. El colapso de infraestructuras esenciales afecta el acceso de menores y adultos a atención médica y escolarización en condiciones adecuadas, y aumenta significativamente el riesgo epidemiológico en estas regiones. Según la información facilitada por Save the Children y recopilada por distintos medios, la situación requiere una intervención multisectorial urgente para restaurar el acceso a servicios clave y limitar el impacto de los brotes infecciosos, con una atención particular a las necesidades de la infancia desplazada y afectada.
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