Gina Baldivieso
La Paz, 11 feb (EFE).- Los artesanos de la Alasita, la patrimonial feria de los deseos en miniatura de Bolivia, eligieron este miércoles a los representantes del Ekeko o dios andino de la abundancia, dentro de las actividades coordinadas con el municipio de La Paz para la "salvaguarda" de esa festividad.
La elección de los ekekos ch'iti (pequeño en aimara) y jach'a (grande), organizada por la Federación Nacional de Artesanos Expositores de Navidad y Alasita (Fenaena) y la Secretaría Municipal de Culturas de La Paz, se realizó en el Parque Urbano Central, donde se efectúa la feria desde el pasado 24 de enero.
El secretario municipal de Culturas, Américo Gemio, explicó a EFE que mediante estas actividades "lo que busca es la salvaguarda de la Alasita".
Y es que los recorridos rituales que se hacen durante la Alasita en La Paz fueron declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2017.
"Lo que estamos haciendo es salvaguardar porque los niños y toda la gente tenemos que recordar la existencia y la esencia del Ekeko y eso nos va a permitir documentar y decirle a la Unesco en los próximos 5 años 'quiero la validación de mi categoría patrimonial'", señaló Gemio.
El funcionario destacó que para los bolivianos, el Ekeko significa la "abundancia", los "sueños" y los "deseos" que se busca alcanzar.
En el evento concursaron seis niños y un adulto, cada uno caracterizado con un ll'uchu o gorro tejido y encima un sombrero de fieltro, pantalón oscuro, ojotas, poncho y un bigote pintado en el caso de los menores.
Pese a que iban cargados con distintos bienes, como víveres, billetes y vehículos en miniatura, entre otros, los participantes mostraron su entusiasmo al desfilar y bailar en una pasarela.
El Ch'iti Ekeko ganador fue el niño Ian Limpias y el artesano Rubén Titirico fue elegido Jach'a Ekeko.
Titirico dijo a EFE que el Ekeko representa la prosperidad y la abundancia y que la gente que acude a la feria compra "cosas en miniaturas" con la ilusión de que se vuelvan realidad.
La Alasita, o 'cómprame' en aimara, es una de las tradiciones más antiguas de la cultura andina, cuando los paceños bendicen al mediodía del 24 de enero las miniaturas que representan sus deseos.
La fiesta, cuya feria se extiende por varias semanas, celebraba en su origen el solsticio de verano austral el 21 de diciembre, con miniaturas que se colocaban a deidades andinas como las illas para que a lo largo del año los deseos que representan se convirtieran en realidad.
La festividad y sus símbolos se han transformado con el paso de los años hasta llegar a la actual expresión de lo ancestral fusionado con lo mestizo y urbano, lo que se puede apreciar también en la figura del Ekeko.
En la época prehispánica lo que hoy se conoce como Ekeko estaba representado por una illa o efigie de piedra del dios Tunupa.
Durante la colonia surgió la figura del Ekeko que perdura hasta estos tiempos, es decir, el muñeco regordete, con tez blanca, ojos claros y mejillas rosadas, cargado de diversos bienes a la espalda.
Esta representación pudo aludir, según los historiadores, a la apariencia del hacendado español Francisco de Rojas o a su yerno, el entonces gobernador de La Paz Sebastián de Segurola.
Segurola fue quien ordenó el traslado de la fiesta de diciembre a enero para conmemorar la victoria y resistencia ante un cerco indígena que castigó a La Paz durante varios meses en 1781. EFE
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